Reportaje

La Jara aúna flamenco y gastronomía a orillas del Guadalete

Por Salva Moreno,

Jara Moya se confiesa una auténtica melómana. Esta catalana asentada en El Puerto de Santa María desde hace tres años admira a Pink Floyd, y es también una enamorada del flamenco. Trabajando en hostelería desde muy joven, tenía claro que en el futuro dirigiría un establecimiento en el que pudiera conjugar su amor por la música con la gastronomía. Durante siete años, Jara fue ahorrando euro a euro hasta que al final pudo dar el paso. La Alameda de Hércules sevillana estuvo a punto de ser el lugar elegido, pero finalmente desembarcó junto al Guadalete inaugurando La Jara el 25 de abril de 2019.

Jara Moya es la propietaria de La Jara, en El Puerto de Santa María.

Jara Moya es la propietaria de La Jara, en El Puerto de Santa María.

Con el apoyo económico de su prima Nuria Camprecios, Jara contó también con el soporte de su hermano Miguel para las obras de reforma, que se extendieron durante nueve meses. “La idea era hacer algo distinto, porque mucha de la gente que emprende con negocios similares lo enfoca principalmente al turista. Quería que fuese para nosotros, con precios asequibles y, además, enseñarle la realidad de lo que hacemos a la gente que viene de fuera. El mejor flamenco maridado con los mejores productos. Vienen muchas personas de El Puerto, principalmente con edades a partir de los 35″.

Una de las actuaciones celebradas en La Jara, en El Puerto de Santa María.

Una de las actuaciones celebradas en La Jara, en El Puerto de Santa María.

Jara también quiere dejar claro que no se trata de un tablao flamenco: “Es un espacio musical, no solo hay flamenco, aunque puede ser el 80% de la programación. El próximo día 5, por ejemplo, viene Marcelo de Clave de Soul, también hicimos en su día un tributo a Sabina. Le damos sitio a muchos artistas de la zona. El guitarrista Jesule del Puerto viene mucho, pero en año y medio hemos superado los cien conciertos y tratamos de cambiar de gente para que no parezca que están siempre los mismos. Pero también hemos presentado un libro, hicimos un show room de joyería… La idea es que sea un espacio cultural abierto“.

Oferta gastronómica

La Jara cuenta con un parte interior con dos plantas, aunque ahora están ambas inactivas por el coronavirus. La superior es un reservado en el que antes de la pandemia se hacían distintas celebraciones como cumpleaños y similares. La terraza, justo al lado del embarque del catamarán a Cádiz, puede acoger a medio centenar de comensales.

La carta se ha ampliado tras el confinamiento, pero sigue sin haber freidora porque Jara piensa que “en El Puerto ya hay muy buenos freidores, y así también podemos hacer cosas diferentes”. En su oferta, la carta se inicia con el apartado ‘Empecemos Bien’. “La premisa es la materia prima de calidad, con jamón ibérico de bellota, lomo ibérico, morcón de presa ibérica… Todo de Extremadura, porque yo me crié allí. En los quesos, además de los payoyos, tenemos uno de Mahón y uno extremeño que es más fuerte pero a mí me gusta y me apetecía incluirlo”. Los chicharrones, de Sabores de Paterna.

Para los productos ‘Del Mar’, en La Jara han elegido a Herpac. “Para nosotros son un referente y se lo compramos todo, la mojama y el atún rojo, del que hacemos un carpaccio con un poco de limón, sal, queso parmesano y aceite de Aceituno”. El mercado de El Puerto es uno de sus principales proveedores, y allí se inicia el tartar de salmón con compra y posterior congelación de este pescado. Para acompañarlo, Giovanni Buenaño, el cocinero ecuatoriano, “hace un guacamole casero con aguacate, cebolla, lima y cilantro”. Para el triplete de sardinas usan pan del Horno Artesa de Arcos con tres tipos de sardinas de Herpac: anchoada, ahumada y en vinagre.

La tapa estrella es la ensaladilla, “un trampantojo de tarta de queso sobre una oblea de El Guijo. A la ensaladilla le añadimos pimientos endulzados y le dibujamos el logo de La Jara”. Entre las tapas de tortilla de patatas destaca la campera, con pimientos rojos y verdes y morcón. La clásica, con cebolla y un puntito de Tío Pepe.

En los frescos, Jara destaca “la ensalada de mango y langostinos, un tartar de mango con los langostinos encima con una vinagreta de naranja exprimida, limón y hierbabuena fresca. La ensalada de ahumados es un mix de lechugas con salmón y bacalao ahumados. Lleva una salsa de mostaza verde a la miel y la decoramos con maíz dulce, cherries y palmitos. También tenemos unas espinacas frescas con queso feta, frutos secos y vinagreta de miel de caña”.

La única ocasión en la que se utiliza una freidora en La Jara es para unas patatas que acompañan a una hamburguesa de buey con queso extremeño, cebolla caramelizada y pan de cerveza. Para el papillote, “normalmente lo hacemos con pescado, por ejemplo el salmón. Sobre el papel vertemos un poco de aceite, una capa de manzana y el salmón. Ponemos un poco de soja, le exprimimos naranja, salamos y al horno durante 14 minutos”.

Cuatro tipos de ‘rebanás’, también con pan de Artesa, salmón y presa ibérica a la plancha, postres caseros y los fuera de carta completan la oferta gastronómica de La Jara. Entre estos últimos siempre disponen del tataki de atún rojo con algas wakame y la hamburguesa anteriormente mencionada, además de pescados según mercado.

A partir de septiembre pondrán también un menú diario. El horario de La Jara es de 13:00 a 01:00 horas excepto los martes, cerrado por descanso del personal. Por las tardes se puede merendar en su terraza y ofrece clases de guitarra y bailes latinos, además de las jam sessions de flamenco los domingos.