Reportaje

La Escuela de Hostelería de Arcos, valor de futuro

Por Salva Moreno,

La formación en hostelería es uno de los asuntos pendientes en la provincia. Son muchos los profesionales de la gastronomía que lamentan la falta de personal formado, en un sector clave en la economía gaditana. La Escuela de Hostelería de Arcos, del IES Alminares, es uno de esos centros que preparan a los futuros cocineros y personal de sala, fundamental para aportar calidad a un sector que cuenta desde el pasado miércoles con seis estrellas Michelin en la provincia.

Los alumnos de la Escuela de Hostelería de Arcos, en la cocina.

Los alumnos de la Escuela de Hostelería de Arcos, en la cocina.

Con la dirección de Miguel Ganuza y con Antonio Orozco como Jefe de Departamento, la Escuela de Hostelería de Arcos cuenta en la actualidad con unos 120 alumnos en tres grados: grado medio de cocina, medio de restaurante y FP básica en cocina y restaurante, con dos grupos en cada uno de ellos. Durante los dos años que dura su formación, estos alumnos recibirán la educación necesaria para dotar al sector de personal cualificado, algo indispensable para que la gastronomía gaditana siga creciendo en calidad. Destacan desde la escuela que el grado de inserción laboral de sus alumnos es del cien por cien.

Uno de los alumnos, en la pastelería de la Escuela de Hostelería de Arcos.

Uno de los alumnos, en la pastelería de la Escuela de Hostelería de Arcos.

Arcos de la Frontera es, prácticamente, el pueblo de acceso a la sierra gaditana, y eso es algo que se tiene muy en cuenta en esta escuela. A pesar de que en las clases prácticas los profesores están altamente concienciados por aprovechar todo lo que la provincia gaditana ofrece, la Sierra de Cádiz recibe una especial atención. Sus productos más tradicionales son parte fundamental de la formación, y los alumnos incluso han participado en eventos tan destacados como QueSierra. Antonio Orozco, además, es el precursor del concurso Chef Sierra de Cádiz, una de las vías que los cocineros de la sierra están creando para visibilizar y reivindicar su gastronomía.

Dentro de la formación práctica, los alumnos de la Escuela de Hostelería de Arcos abren el centro los jueves para ofrecer un almuerzo a todo aquel que quiera acudir como si fuera un restaurante más. El objetivo, enfrentarles a un servicio real y que conozcan de primera mano el trabajo que tendrán que desarrollar tras su etapa de aprendizaje. Bajo la atenta supervisión de Antonio Orozco y el resto de profesores del departamento, en cocina y en sala, alumnos y alumnas ponen en práctica todo lo aprendido en las aulas.

El aperitivo, compuesto por bocados de salmón, pastel de pescado de mercado y tartar de remolacha.

El aperitivo, compuesto por bocados de salmón, pastel de pescado de mercado y tartar de remolacha.

El menú consta de aperitivo, entrada, pescado, carne y postre. También disponen de una carta de vinos en la que el protagonismo es para los vinos de la tierra gaditana, como era de esperar. Nada más entrar en el edificio, nos dejan claro que no estamos en una escuela, sino en un restaurante. Y esa es la idea.

Salmorejo asado con sepia salteada.

Salmorejo asado con sepia salteada.

En la mesa, uno de los alumnos informa y aconseja sobre el vino que podemos tomar, mientras que al poco tiempo aparece una de sus compañeras presentando el aperitivo, compuesto por bocados de salmón, pastel de pescado de mercado y tartar de remolacha. Tras desear buen provecho, regresa luego con la entrada, un salmorejo asado con sepia salteada.

El pescado relleno de espinacas, gambas y bacon.

El pescado relleno de espinacas, gambas y bacon.

El Jefe de Departamento y los profesores, entre cocina y sala, valoran la labor de los alumnos, a los que van corrigiendo pequeños detalles y aconsejando para que el servicio y la comida presentada estén al nivel deseado. Así, llegan los platos del pescado relleno de espinacas, gambas y bacon y, posteriormente, el timbal de carrilladas guisadas con frutas de otoño. El postre, todo chocolate, pone punto y final al almuerzo.

El postre, todo chocolate.

El postre, todo chocolate.

Es hora entonces de hacer resumen, y Antonio Orozco apunta detalles en los que deben mejorar, haciéndoles saber también aquellos aspectos en los que han actuado correctamente. Como dejan claro en el menú, los comensales deben tener en cuenta que están en una escuela de hostelería. Todo está pensado y programado para que se cumplan los objetivos pedagógicos, por lo que dan las gracias por la comprensión al entender que esta actividad busca la formación del alumnado. Este es el objetivo, sin lugar a dudas, por el bien de la hostelería gaditana.

Si usted quiere disfrutar de uno de esos almuerzos de los alumnos de la Escuela de Hostelería de Arcos, puede llamar el número de teléfono 956 70 95 00. Y disfrute de la comida.