Bar El Cuco

El Cuco: comida tradicional con buen producto

Por A. Gutiérrez de los Ríos

Nombre Bar El Cuco
Dirección Avenida Ingeniero Ángel Mayo Edificio El Cuco ()
Horario Lunes a viernes de 8:00 a 16:00 y de 20:00a 22:30. Sábados de 9:00 a 16:00.
Teléfono 656997475
¿Tiene Cruzcampo?
Terraza

Con origen en el típico bar de barrio de tamaño reducido, El Cuco se ha transformado en algo más que un bar, con su reforma hecha y su nueva carta ha sabido conjugar el ambiente diario de desayunos y tapeo con el de almuerzos y cenas algo más elegante. Así, ha sabido mantener su clientela de toda la vida junto con la oportunidad de poder contar con nuevos clientes que van para degustar una agradable comida de cocina tradicional con materias primas de calidad. Su cocina se basa en pescados y mariscos de temporada de la tierra junto con algunos platos de carnes. Su carta no es muy amplia pero suficiente, aún así merece la pena por su calidad y trato.

Vitrina de El Cuco, con los vinos y el pescado.

Vitrina de El Cuco, con los vinos y el pescado.

Decidimos basar nuestro menú en productos del mar después de ver la vitrina de exposición que tenían. Y, además, aprovechamos que El Cuco te permite degustar cualquier botella de vino por copas para maridarlos con vinos de la tierra de Cádiz. La verdad es que es difícil encontrar un sitio que te permita abrir cualquier botella de vino para tomar sólo una copa, y eso dice mucho en su favor.

De antemano anticipamos que, así como la calidad de la materia prima era muy buena, su presentación era muy básica, posiblemente porque no pretenden otra cosa que mantener la filosofía de bar de barrio con productos de calidad.

Así, empezamos con una ensaladilla rusa junto con una copa de fino. La verdad es que no fue una gran entrada en el menú ya que estaba bastante seca y con poco sabor: patata, zanahoria y mayonesa. No fue lo mejor que tomamos.

Ensaladilla rusa de El Cuco.

Ensaladilla rusa de El Cuco.

A continuación probamos dos platos de mariscos, por un lado unos berberechos al vapor y por otro unas zamburiñas a la plancha. Ambos estaban muy frescos y bien cocinados, la presentación y el maridaje fue en la línea de lo que hemos anticipado anteriormente básico y funcional. Los berberechos tenían un tamaño bastante bueno y sin tierra, en su punto de cocción que hacía que la textura en boca fuera perfecta. Ya sabemos que si se pasan se quedan secos, y en este caso estaban perfectos.

Berberechos al vapor.

Berberechos al vapor.

En cuanto a las zamburiñas, pedimos dos con aceite ajo y perejil y dos simplemente a la plancha. Y para mi gusto las que no tenían la salsa estaban mucho mejor, podías degustar en plenitud el sabor del producto. La verdad es que tenían un tamaño bastante bueno y estaban muy “carnosas”. Volvimos a ver un plato muy básico sin arriesgar nada, marca de la casa.

Zamburiñas a la plancha.

Zamburiñas a la plancha.

Como transición del marisco al pescado frito pedimos unas huevas plancha. Estas si vinieron algo más acompañadas en el plato: tomate y lechuga con cebolla, fue el único de todo el menú. Estaban bastante buenas de sabor y de punto de plancha.

Huevas a la plancha.

Huevas a la plancha.

Pasamos posteriormente a los fritos con unas ortiguillas, que para nuestra sorpresa tenían arena, una pena porque estaban muy bien hechas, crujientes por fuera y crudas por dentro. Posiblemente, al haberlas recibido el mismo día no le dieron tiempo que reposaran para que se limpiaran y tampoco las lavaron bien.

Ortiguillas fritas.

Ortiguillas fritas.

Por último, pedimos unos salmonetes fritos. Vinieron según norma de la casa, abundante para ser una media ración pero sin ningún acompañamiento que lo maridara. Estaban muy frescos y muy bien fritos.

Salmonetes fritos.

Salmonetes fritos.

Durante el menú, además de la copa de fino, elegimos y probamos 3 tipos de vinos blancos de la tierra de Cádiz: El Muelle, Atuna y Albariza. Comentar que, como hemos dicho anteriormente, El Cuco te abre las botellas independientemente de si es para una copa o para más. Es un servicio que no te da prácticamente nadie y que te permite poder hacer un maridaje a la carta.

Para terminar los postres no son su fuerte. No hay mucha variedad pero decidimos cerrar con un clásico: coulant de chocolate que no estaba mal, típico de hostelería, aderezazo con sirope de fresa, nata montada, dulce de leche y un poco de sirope de chocolate negro.

El coulant fue el postre elegido.

El coulant de chocolate fue el postre elegido.

De aspecto muy limpio, trato muy amable y familiar, rápidos y muy serviciales. Y en lo gastronómico, cocina tradicional de calidad de barrio. Así definiría nuestro paso por el bar El Cuco.