Botavino: buen concepto de gastronomía con margen para crecer

Por A. Gutiérrez de los Ríos

El restaurante Mesón Botavino, junto con la cervecería del mismo nombre, forman parte del mismo grupo de restauración. En nuestro caso fuimos a probar al restaurante sito en las inmediaciones del Hipercor de Jerez, zona que poco a poco va creciendo en oferta gastronómica en los últimos años.

Botavino es un restaurante con una carta no muy extensa donde poder degustar entrantes variados tanto fríos como calientes, algo de pescado frito y mariscos, y carnes tanto ibéricas como de vacuno. Decidimos tomar varias cosas de la carta para poder llevarnos una sensación más o menos adecuada del sitio, de modo que pedimos un par de entrantes, un atún y una carne.

La ensaladilla de marisco de Botavino.

Comenzamos con su típica ensaladilla de marisco. Su presentación fue algo simple, por no decir básica, y sin acompañamiento alguno. Nos la sirvieron demasiado fría para nuestro gusto por lo que no pudimos degustarla como es debido. De todos es sabido que la temperatura de los platos influye en la percepción de los aromas y sabores. A pesar de ello podemos decir que estaba sabrosa y muy bien ligada, una pena los dos inconvenientes que nos encontramos.

Puerros rellenos de queso y bacon.

De segundo entrante pedimos algo más elaborado que por lo visto es un clásico de ellos: los puerros rellenos de queso y bacon. A priori suena bien y tiene pinta que va a ser una buena elección, pero nos llevamos una pequeña desilusión. Aunque el plato estaba bien presentado en colorido y proporción y maridaba perfectamente, hemos de decir que lo sacaron demasiado a prisa ya que el queso de su interior estaba frío y no estaba fundido, y eso hizo que las texturas no fueran agradables en boca y que la fusión de sabores no se produjera. Lo cierto es que desmereció mucho el plato.

Después decidimos seguir con un tartar de atún rojo de almadraba, algo muy de moda pero que puede definir bien el tipo de cocina que hace un restaurante. La presentación fue la habitual, nada de especial pero cumpliendo con los cánones de presentación. El corte del atún era bastante grande, algo más pequeño hubiera estado mejor, pero no nos incomodó demasiado porque así pudimos percibir la textura del atún mejor y, ciertamente, estaba bueno. Destacar el wasabi que era de los más puros que hemos tomado últimamente, es decir, picaba muchísimo y estaba buenísimo, para los que nos gusta este tipo de intensidad. El plato cumplió las expectativas.

El lomo de vaca frisona.

Para terminar nos aconsejaron una de sus carnes y nos decidimos por el lomo de vaca frisona, un tipo de carne que presenta altos niveles de jugosidad y sabor. Nos la trajeron en una fuente plancha que fue todo un acierto para poder conservar el calor del plato. Eso estuvo muy bien, ya que en muchas ocasiones cuando llevas la mitad del plato la carne se queda fría y hay que volver a pasarla por la plancha y eso hace que el punto de la carne se pase. La pedimos muy poco hecha y aunque se pasaron un poco sobre lo previsto no llegó a ser un problema. La carne estaba muy sabrosa y su textura era muy tierna. El maridaje fue un clásico de patatas y pimientos pero aún así lo degustamos con ganas.

Brownie con helado de vainilla y caramelo.

Para el postre no había mucho donde elegir así que decidimos el clásico Brownie con helado de vainilla y caramelo. Lo presentaron de manera creativa, con colorido y virutas de nueces. La verdad es que al no tener muchas nueces en su interior pudimos degustar la textura del bizcocho en su plenitud, muchos brownies se cargan demasiado de nueces y terminan por ocultar al propio bizcocho de chocolate. La vainilla y el caramelo terminaron de ayudar a mejorar el plato.

Del servicio hay que decir el camarero fue siempre agradable pero con un tono muy cercano, nada distinto a la nueva escuela, se le notaron las ganas de agradar. En cuanto a las mesas no nos gustó nada el mantel de hule con el que se come, da sensación de provisional y no es agradable al tacto. Ciertamente es algo a tener en cuenta.

En definitiva, podríamos decir que, aunque el concepto de cocina está bien traído, es muy importante presentar los platos en su justa medida, es decir, los tiempos, el maridaje y la presentación son tan importantes como la materia prima y eso requiere un mayor nivel de exigencia. Así, que para futuras ocasiones es muy importante cuidar esos detalles que hacen que pases de ser uno más y te conviertas en un sitio de referencia para pasar un buen momento gastronómico.