La Bocacha, de tapeo en barra a mesa y mantel, todo en uno para pasar un rato entrañable

Por A. Gutiérrez de los Ríos

Era un sábado de fútbol televisado. Teóricamente íbamos a estar solos, pero poco a poco el local fue llenándose. En media hora todas las mesas estaban ocupadas, incluso las dos que también tiene fuera, en la puerta. La Bocacha, en Jerez, es relativamente pequeña pero acogedora. La decoración rústica con notas que evocan las bodegas de Jerez, de hecho la palabra que da nombre al local, bocacha, es la cuña de madera que se pone debajo de las botas de vino para evitar que se muevan. Se sitúa en los alrededores de la Plaza del Caballo, zona de moda de la hostelería jerezana donde comparte con otros muchos la filosofía gastronómica del tapeo y las raciones. La primera impresión fue del típico local pequeño de ambiente familiar con cocina típicamente andaluza. Y no nos equivocamos, el público que acudía conocía al maitre, se notaba que eran clientes habituales, lo que nos hacía sospechar que la comida iba a ser buena y el ambiente agradable.

La Bocacha es un local pequeño pero acogedor, con clientes habituales.

La Bocacha es un local pequeño pero acogedor, con clientes habituales.

La carta variada aunque no demasiado extensa con una relación de precios muy aceptables, la calidad la sopesaríamos después. Decidimos probar con un menú basado en medias raciones de pescaíto frito para tener la oportunidad de probar más cosas, y no nos equivocamos.
La bodega del local posee una razonable gama de vinos, aunque no muy exclusivos. Se centra básicamente en la gran variedad de vinos del marco de Jerez, vinos generosos de casi todas las bodegas. El fino bien frío, como debe ser.
Para empezar a abrir boca pedimos una ensaladilla de gambas, para nosotros algo que siempre hay que probar para tomar el pulso, y que casi siempre marca el resto de la carta. En este caso era sabrosa y con sustancia, muy recomendable, de notable. Otro dato importante fue que el pan que nos pusieron para acompañarla era de pueblo, como los de antes, preguntamos y nos dijeron que era de Benalup, fue toda una sorpresa porque esperábamos pan precongelado. Pinceladas como esta dice mucho de un restaurante, que busca en esos pequeños detalles dar calidad a sus clientes sabiendo que el sobrecoste es inapreciable.

Las puntillitas, frescas y bien fritas.

Las puntillitas, frescas y bien fritas.

Antes de pasar al pescaíto frito pedimos un tomate aliñado, tenía un aceite bastante mejor que la mayoría de los restaurantes de su tipo, aunque con un virgen extra Premium hubiera ganado muchos enteros ya que el tomate era muy carnoso y estaba en su punto de maduración.
Posteriormente llegaron las puntillitas, frescas y bien fritas pero sin acompañamiento, lo que hacía que el plato presentara un aspecto descuidado y sin colorido.
Los chipirones a la plancha sí los presentaron con guarnición, pero muy básica, sólo constaba de lechuga algo aliñada y troceada en pedazos muy grandes, aunque buena y fresca. Además, los chipirones los presentaron troceados, cuando para nuestro gusto hubiera sido mejor presentarlos enteros para apreciar mejor su textura natural, así como su tamaño y color.

Chipirones a la plancha troceados.

Chipirones a la plancha troceados.

En cuanto a las anchoas a la plancha creo que fue de lo mejor de la noche, ya que eran de un tamaño bastante adecuado para poder saborear sus lomos y en su punto de plancha.
Para cerrar tomamos unos salmonetitos fritos, una vez más sin ningún tipo de acompañamiento, parece que es norma de la casa.

Todos los fritos estaban perfectamente hechos, crujientes y sin restos de aceite. En la imagen unos salmonetitos.

Todos los fritos estaban perfectamente hechos, crujientes y sin restos de aceite. En la imagen unos salmonetitos.

Reseñar, muy especialmente, que todos los fritos estaban perfectamente hechos, crujientes y sin restos de aceite, la frescura del producto ayudaba a garantizar los platos, pero la mano del cocinero es fundamental para dar el toque de fritura exacta para cada uno de ellos.
Hay que comentar la profesionalidad del maitre, ya que los platos fueron saliendo en su justo momento sin amontonarse en la mesa y sin dejar demasiado tiempo entre uno y otro. Estuvo pendiente en todo momento del devenir de la mesa sin agobiarnos.
Para terminar los postres no son su fuerte, escasa oferta y básica.
En cualquier caso, mereció la pena ir a conocer La Bocacha, producto fresco, gastronomía básica de la zona, con trato y ambiente agradable. Podríamos resumirlo en: “De tapeo en barra a mesa y mantel, todo en uno para pasar un rato entrañable”.

 

Dirección: calle Paraíso nº 4, Jerez de la Frontera

Horario: de lunes a sábado de 11:30 a 16:30 y de 20:30 a 23:30

Teléfono: 693 303 246