Los Rescoldos, amagar sin llegar a pegar

Por A. Gutiérrez de los Ríos

Después de leer y escuchar en distintos mentideros que Los Rescoldos tenía una cocina de muy buena en calidad decidimos ir a probar. Y allá que nos fuimos, un día cualquiera entre semana. Para ir a Los Rescoldos tienes que ir expresamente, ya que no está de camino de nada. Ciertamente, el primer impacto fue la decoración antigua de ambiente rústico y la terraza poco acogedora. No había mucho público, y el poco existente estaba en la terraza, dentro se encontraba todo muy oscuro y triste. Decidimos sentarnos fuera para, por lo menos, tener las vistas del pinar que antecede a Puerto Sherry.
La carta tenía un poco de todo: entrantes, ensaladas, cremas y verduras, huevos, pasta y arroz, pescados y carne; está basada en la cocina tradicional de la zona. Decidimos centrar el plato principal en una de las carnes de la carta que tanta fama tienen, pero previamente probaríamos varios platos para ir abriendo el apetito. Todo iba a ser maridado con un Rioja, escogimos Ramón Bilbao crianza. En este sentido hay que decir que la carta de vinos es corta y de poca gama, están los clásicos y no todos. Ningún vino de autor o que descubrir. En su defensa comentar que lo sirvieron a su temperatura perfecta, cosa que es de agradecer.

La carta de vinos es corta y de poca gama.

La carta de vinos es corta y de poca gama.

Empezamos con una anchoa con queso Payoyo con tomate triturado y aceite de oliva virgen. La presentación del plato fue correcta, visualmente tenia colorido y el maridaje prometía, pero la verdad es que para ser un plato recomendado poco tiene de extraordinario: la anchoa no era de lo mejor en este género pues su tamaño era mediano y tenía espinas, la textura en boca era mediocre, el tomate triturado recordaba a los enlatados, y por último el aceite de oliva no era Virgen Extra Premium, esto último es muy importante ya que los sabores de una aceite de oliva virgen corriente se superponen a los aromas del resto de los ingredientes y no deja disfrutarlos en su plenitud.

Anchoa con queso Payoyo con tomate triturado y aceite de oliva virgen.

Anchoa con queso Payoyo con tomate triturado y aceite de oliva virgen.

El segundo plato fue una recomendación fuera de carta, Bacoreta (la Bacoreta es un túnido parecido a la melva) con aguacate, almendras fritas, tomate crudo y aceite de oliva virgen. El ingrediente principal estaba muy conseguido en sabor y textura, la Bacoreta se presentaba como una mojama pero sin dejar de curar del todo, lo que permitía obtener una textura blanda con un salazón a medio hacer, lo que hacía que fuera muy suave y agradable al paladar. Posiblemente fue, junto con la carne, lo mejor que tomamos. Como detalle resaltar de nuevo que el plato debía haberse maridado con un aceite de oliva de alta gama, le hubiera dado mucha más categoría.

Bacoreta con aguacate, almendras fritas, tomate crudo y aceite de oliva virgen

Bacoreta con aguacate, almendras fritas, tomate crudo y aceite de oliva virgen

Nuestra cena continuó con unas vieiras gratinadas, y fue de lo peor que tomamos. Le faltaba cremosidad, era un batiburrillo de ingredientes sin ligazón y en medio la vieira. No tenía sabor y la textura en boca era desagradable, parecía que fuera un plato congelado precocinado. Por lo menos la presentación fue algo digna ya que tuvieron el detalle de poner un fondo de verde en el plato sobre el que poner la vieira.

Vieira gratinada.

Vieira gratinada.

Y de plato principal probamos el lomo de vaca de retinto. La presentación del plato fue la esperada, nada complicada ni vanguardista. La sal de escamas, el punto de la carne perfecto y el sabor de la misma excelente. El acompañamiento discreto en su contenido y calidad, con unos pimientos del Padrón buenos pero con unas patatas fritas recalentadas, una pena porque una carne tan buena y tan bien hecha merecía algo mejor.

Lomo de vaca de retinto a la parrilla.

Lomo de vaca de retinto a la parrilla.

Los postres siguen la tónica del resto de la carta, escasa oferta y básica. Optamos por bizcocho de canela con helado de vainilla. La presentación fue buena y el sabor también, estaba bueno sin ninguna pretensión más allá de cerrar la comida con algo dulce.

Bizcocho de canela con helado de vainilla.

Bizcocho de canela con helado de vainilla.

Las expectativas previas fueron mayores de lo que realmente pudimos degustar in situ. Si tuviera que decidir si mereció la pena ir hasta Los Rescoldos diría que, ciertamente, para lo que tomamos hay opciones más completas en calidad.