El Árbol Tapas, el éxito de la sencillez

Por Disfoodton

En Chiclana de la Frontera, en una de las calles más hosteleras de esta localidad, como es la carretera de La Barrosa, repleta de restaurantes, bares y locales de copas, encontramos El Árbol Tapas, el establecimiento del cocinero José Luis García y su esposa Mari Paz Flores, ambos con una larga trayectoria en el mundo de la hostelería.

A José Luis, formado en la Escuela de Hostelería de Cádiz, ya lo conocíamos por su gran trabajo al cargo de los fogones del restaurante El Duque en Medina Sidonia, donde destaca por una cocina tradicional revisada. Pero es aquí en El Árbol donde el cocinero gaditano da rienda suelta a su creatividad librándose de los encorsetamientos tradicionalistas y creando un ambiente fresco y relajado.
La gerencia de este establecimiento va a cargo de Mari Paz Flores, a quien se le notan sus años de experiencia y capitanea la sala de manera magistral, ofreciendo al comensal un trato cercano y profesional.

El logo de El Árbol Tapas, en la playa de La Barrosa de Chiclana.

Imagen de El Árbol Tapas, en la playa de La Barrosa de Chiclana.

Cuando llegamos a este restaurante nos sorprende un gran pino centenario que preside su entrada y da nombre al establecimiento. El local se divide en dos zonas, una terraza cubierta y con grandes cristaleras que, junto con su decoración vegetal, aportan una gran luminosidad, y otra sala interior con barra. Este restaurante cuenta con mesas bajas y altas en las dos zonas en las que poder disfrutar de su gastronomía de una manera más formal o informal según nos apetezca.
La carta de El Árbol cuenta con una gran variedad de tapas y platos para compartir, en los que José Luis reinterpreta de una manera actual el recetario tradicional, con elaboraciones concisas y directas dando una gran importancia al producto de cercanía y al sabor, sin necesidad de florituras ni alardes innecesarios.

Los langostinos con albahaca crujiente de El Árbol Tapas, en Chiclana.

Los langostinos con albahaca crujiente de El Árbol Tapas, en Chiclana.

En la parte de picoteo, su ya clásico sam de ortiguillas o los langostinos con albahaca crujiente, una manera más que aceptable de empezar a abrir boca. Otro de los ejemplos de cocina tradicional revisada lo podemos encontrar en unos chipirones rellenos que aquí los acompañan de unas patatas en amarillo y una salsa de marisco de esas que quedan en el recuerdo.

Los chipirones rellenos.

Los chipirones rellenos.

Los puntos de cocción también son acertados en este restaurante, como este bacalao confitado sobre refrito de tomate y alioli de mostaza verde.

Bacalao confitado sobre refrito de tomate y alioli de mostaza verde.

Bacalao confitado sobre refrito de tomate y alioli de mostaza verde.

Proseguimos con algo más contundente, el cochinillo confitado y glaseado con BBQ asiática. Este plato sí me generó más dudas. La carne del cochinillo delicada y tierna, pero la piel de este animal tratada de manera adecuada se convierte en una auténtica delicatesen, y en este caso quedó algo correosa.

Cochinillo confitado y glaseado con BBQ asiática.

Cochinillo confitado y glaseado con BBQ asiática.

La parte dulce no podía faltar. Para ello, este restaurante cuenta en su carta con tres tipos de postre a elegir. En este caso nos decantamos por el pastel caliente de Medina y su helado, galardonado en su último certamen como el mejor postre de Medina Sidonia. Y podemos corroborar esta distinción. Es un pastel especiado a base de huevo y almendras, acompañado de un helado de alfajor típico de esas tierras. Un contraste de temperaturas y sabores más que recomendables.

Pastel caliente de Medina y su helado.

Pastel caliente de Medina y su helado.

La carta de vinos es otro de los puntos interesantes de este restaurante, con más de 50 referencias nacionales e internacionales en las que destacan como no podía ser de otra forma los vinos de la tierra de Cádiz.
Da gusto encontrar restaurantes que en un momento actual en el que la gastronomía se había convertido en vital catalizador para el éxito y de una importancia capital, podamos disfrutar de una propuesta sin ninguna pretensión más allá de la buena cocina y del disfrute del comensal.