cádiz y sus bares
La clásica freiduría Las Flores: el placer de los cartuchos de pescaíto frito
Un mítico local de la capital gaditana que sigue siendo un templo del pescaíto frito para locales y visitantes
En Cádiz saben cómo hacer bien las tortillitas: «el truco es echarle muchos camarones»
Mercedes Ordóñez
Cádiz
En la plaza de Las Flores, antigua plaza Topete, en pleno corazón de Cádiz, se encuentra una de las freidurías más emblemáticas de la ciudad: la Freiduría Las Flores I. Su ventanal donde se puede observar la vitrina con el pescado recién hecho es ya una imagen icónica del casco histórico.
Apenas entras, el olor a pescaíto frito y la multitud anuncian que estás en el sitio adecuado. La fórmula es sencilla, pero ya se sabe que cuando algo así se hace bien se convierte en todo un ritual. Primero, hay que elegir los peces o mariscos que se desea consumir, esperar unos minutos a que se frían y luego ver como de manera magistral, el dependiente te lo mete todo en un cartucho de papel lleno de ese pescaíto frito listo para saborear al momento en la barra, de paseo por el centro o en casa. Y para los que lo prefieran, también se puede tomar dentro del salón con bebida. Algo que convierte esta experiencia en una comida informal de lo más original.
El repertorio del pescaíto frito en Las Flores es amplio: boquerones, puntillitas, chocos, cazón en adobo, una especialidad gaditana esencial, tortillita de camarones, pavias y otros pescados de temporada cuya frescura todavía puede sentirse en cada bocado.
Además, la freiduría también cuenta con una carta sencilla de aliños y tapas frías para los que deseen acompañar el pescado con uno de ellos. Y así tener un plato más saludable con un poco de proteína, de verduras y de hidratos de carbono en el plato, tal y como recomiendan los nutricionistas y endocrinos.
No es de extrañar que Freiduría Las Flores atraiga tanto a turistas como a residentes, ya que esa combinación de autenticidad, producto local y ambiente popular es la que la convierte en una visita obligada en la ciudad.
No obstante, cabe reseñar que, cuando el local se llena, y lo hace casi siempre, conviene armarse de paciencia, apuntarse en la lista o atreverse con el formato para llevar: un cartucho, una caña, un banco del centro un poyete con el mar de fondo como compañía.
Más allá de la experiencia, lo que hace especial al sitio es que representa la tradición de Cádiz en estado puro: el pescado se fríe al momento, sin florituras, y se ofrece recién hecho a los comensales, tal y como se lleva haciendo desde hace décadas.
Y desde hace unos años, también se puede disfrutar de esta mítica freiduría en la parte nueva de la ciudad, ya que las Las Flores II se sitúa en la calle Brasil, muy cerca de la playa de la Victoria. Lo que lo hace un planazo para una comida de otoño al sol frente al mar o para disfrutar de pescaíto frito en la playa durante los meses de calor.
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