El tipo de mucosidad es una de las claves para diferenciar un resfriado de una alergia. - Vídeo: ¿Rinitis o catarro?

El truco infalible para distinguir un resfriado de la rinitis alérgica

La similitud en algunos síntomas puede llevar a confundir estas enfermedades, que tienen un tratamiento muy diferente

Entre la gripe y el resfriado también existen diferencias

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Si has acudido al médico en las últimas semanas, quizá te haya sorprendido descubrir la cantidad de casos de pacientes que, creyendo que sufrían un resfriado o incluso la gripe, salían de la consulta con un diagnóstico de rinitis alérgica. La explicación está en que en esta época del año (de enero a marzo) coincide el pico de personas afectadas por la gripe con la máxima polinización de cupresáceas o arizónicas, los pólenes de invierno, según explica Francisco Feo Brito, miembro del Comité de Aerobiología de la SEAIC ( Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica).

A esto hay que sumar que los síntomas de la alergia invernal no son tan manifiestos como los de la alergia de primavera pues en lugar de un intenso picor de ojos, lagrimeo o estornudos, predomina la obstrucción o bloqueo nasal, según detalla el experto.

Las claves para distinguir los síntomas del resfriado de los de la alergia tienen que ver tanto con la mucosidad como con la existencia o no de fiebre. En el catarro la congestión nasal se suele acompañar de fiebre, malestar general o dolor en la garganta. Pero la alergia produce picor de ojos y nariz, enrojecimiento de los ojos, estornudos muy frecuentes y secreción nasal líquida y muy abundante. «Mientras que en la rinitis alérgica la secreción es líquida y muy abundante, la nariz casi destila; en el catarro la secreción es escasa, muy densa, clara, o en ocasiones mucopurulenta», aclaran en la SEIAC.

En el caso del asma se añaden otros síntomas como la tos seca, persistente e irritativa («tos perruna»), pitidos en el pecho y dificultad para respirar.

Tratamientos en cada caso

El tratamiento sintomático con antihistamínicos orales es la primera elección en el caso de la rinitis alérgica, por su efecto rápido y eficaz. «Es importante que sean fármacos de última generación, sin efectos sedantes que limitan el rendimiento laboral o el aprendizaje de los estudiantes», añade Francisco Feo.

Si los síntomas son persistentes y la obstrucción nasal comienza a ser intensa, deben añadirse, según explica, los corticoides tópicos nasales. El experto afirma que éste es el tratamiento específico para la inflamación producida por la respuesta alérgica, que además protege la mucosa nasal para que los síntomas no evolucionen, y la obstrucción produzca un bloqueo nasal que es el síntoma más molesto de los pacientes. «A diferencia de los antihistamínicos sus efectos comienzan a las 24-48 horas, por lo que el tratamiento debe ser continuado durante toda la temporada polínica de las plantas que afectan al paciente», aclara.

En el caso de los resfriados, el miembro de la SEIAC recuerda que el tratamiento es el habitual: hidratarse tomando mayor cantidad de líquidos, y a nivel sintomático el paracetamol como analgésico-antitérmico.

Duración y posibles complicaciones

Mientras el catarro tiene sólo 5-7 días de duración, la alergia se puede prolongar durante 4-6 semanas. Además, en la alergia la evolución es muy variable. «Puede ser peor en días secos y cálidos, y mejor en ambiente húmedo o lluvioso, pues depende de la concentración diaria del polen a nivel atmosférico», detallan en la SEIAC.

Los catarros presentan pocas complicaciones en la población general, tal como informa el experto. Si pueden presentar en personas de edad avanzada y con otras patologías como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica.

En el caso de la alergia, el asma estacional de las edades jóvenes se limita a los meses de mayo-junio, asociado a la presencia atmosférica del polen. Sin embargo, si el asma no se controla bien, la enfermedad puede evolucionar a la cronicidad. De esta manera, los bronquios que inicialmente sólo respondían a los pólenes, aumentan su sensibilidad y los síntomas de asma se expresan con otros desencadenantes como infecciones víricas, nieblas, esfuerzos físicos o cambios meteorológicos. «El asma estacional se convierte en crónico, y con un control más complicado», alerta Francisco Feo.

Por este motivo, el experto afirma que es importante el tratamiento etiológico de la alergia mediante las vacunas específicas. Es el único tratamiento que modifica la evolución natural de la enfermedad alérgica.

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