Recetas para una vejez inolvidable

Se trata de una iniciativa titulada «Recetas para no olvidar», realizada por la Fundación Juan Cruzado-Vértice Salud con la colaboración de Campofrío

MADRIDActualizado:

Un recetario recopila las indicaciones para la elaboración de una veintena de platos sencillos y tradicionales, que han sido ideados por los mayores de un centro de tercera edad en Málaga dentro de un programa para el envejecimiento activo y la prevención de enfermedades cognitivas, como el Alzheimer.

Este libro, al que ha tenido acceso Efe, incluye dedicaciones de los mayores en cada receta, entre las que destacan los mejillones al estragón de María Sol Calvo -dedicados a la terapeuta ocupacional Rocío Rosas-, el gazpachuelo de Isabel Belmonte -que se lo dedica a sí misma además de a su familia- o la torta de aceite de Elena Benaches, que la hacía para su nieto Nicolás, alérgico al huevo.

Se trata de una iniciativa titulada «Recetas para no olvidar», realizada por la Fundación Juan Cruzado-Vértice Salud con la colaboración de Campofrío, y que esperan exportar a otros centros de tercera edad. Además del recetario, el libro describe los objetivos del proyecto, su metodología y ejemplos de algunas sesiones prácticas para poner en marcha esta iniciativa, en la que también han participado los cocineros profesionales Sergio del Río, Ignacio Carmona y Luis Manuel Cordón, que enseñaron a los mayores cómo hacer platos sencillos.

La directora de la Fundación Juan Cruzado-Vértice Salud, Tania Cañas, ha asegurado que el objetivo final de estas actividades es «ya no tanto atender a la dependencia, sino prevenirla y promover el envejecimiento activo» de estos mayores, que son «la razón y el motor de todas las iniciativas».

Cañas ha incidido en las capacidades que, además de la estimulación cognitiva, han podido trabajar gracias a este proyecto; como el cálculo, el lenguaje, la memoria, la socialización o la relación con el entorno, ya que en este programa han participado personas de varios centros de salud diferentes.

«Intentamos trabajar tanto a nivel físico como cognitivo todos los días, pero trabajarlo a través de la cocina tradicional, donde sobre todo ellas se siente comodísimas y van por encima de ti, era una manera muy fácil de trabajar con ellos lo que queríamos y que les gustara», ha indicado la directora de esta fundación.

El director de responsabilidad social y corporativa de Campofrío, José Antonio Ortuño, ha destacado la importancia de la transmisión del conocimiento generado a otros centros y ha agradecido la buena relación con la fundación.

«Tenemos que hacer algo para intentar romper las connotaciones negativas que tiene la tercera edad», ha sentenciado Ortuño, que ha destacado que desde su entidad buscan luchar contra la brecha generacional digital, los deterioros cognitivos o el párkinson, entre otros.

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