Todos contra el bullying, el libro de María Zabay y Antonio Casado
Todos contra el bullying, el libro de María Zabay y Antonio Casado

DÍA INTERNACIONAL CONTRA EL ACOSO ESCOLAR«Las víctimas de acoso escolar tienen que aprender a plantar cara y decir: esto no te lo permito»

Antonio Casado y María Zabay acaban de presentar «Todo contra el bullying», el libro que recomienda el juez de menores Emilio Calatayud

MADRIDActualizado:

Lucía era una niña de trece años de una pedanía de Murcia que decidió acabar con su vida el pasado 10 de enero de 2017 tras haber estado sometida, durante dos años, a un incesante hostigamiento por parte de sus compañeros del colegio. Aunque cambió de instituto e hizo nuevos amigos, sus acosadores siguieron persiguiéndola. Nadie se percató de la gravedad del asunto ni tomó las medidas adecuadas para impedir el suicidio de la niña. Su caso fue muy mediático y marcó un antes y un después en la conciencia social respecto al bullying.

Antonio Casado, coautor junto a María Zabay de «Todos contra el bullying», fue el abogado de la familia de Lucía. « Quince días después del fallecimiento de la niña, un buen cliente de mi despacho me recomendó a los padres de la niña como abogado penalista. A sus trece años, había sido víctima de un acoso escolar despiadado por parte de sus compañeros de instituto. Me dediqué en cuerpo y alma a estudiar el caso y la normativa que envuelve este tipo de asuntos y, conforme iba examinando la causa, me iba dando cuenta de lo mal hecha y dispersa que es la normativa al respecto y, sobre todo, de la desinformación social que existe, en especial entre los docentes de los centros escolares, a los que se les impide prevenir el acoso escolar (pese a su buena predisposición). Todo ello me llevó a plantearme la posibilidad de escribir un libro que sirviese de ayuda a los padres, profesores, alumnos y al resto de la comunidad educativa implicada». Así fue como contó con la ayuda de la presentadora María Zabay, licenciada en Derecho, autora de varias novelas, y víctima de bullying durante sus años escolares. «Odiaba mi cuerpo, mi cara, mi forma de ser... Pero crecí, vencí mi timidez y trabajé para cumplir mis sueños. Ahora tengo la oportunidad de ayudar a otros niños a salir del pozo».

Ambos han llevado a cabo su obra conjunta para que sirva de ayuda a los posibles implicados en todas las fases del acoso y en todas las direcciones porque «hasta hace relativamente poco, ni siquiera todas las regiones españolas tenían protocolo de actuación. Es más, a día de hoy la mayoría siguen sin tener protocolos específicos y solo cuentan con unos genéricos. Incluso hay alguna autonomía como La Rioja que no tiene. Y los protocolos no son buenos por igual. Hay algunos que son mejores y peores que otros. Unos más exhaustivos, otros menos. Algunos incluso dan consejos equivocados como que “si tienes un problema, ve a la Fiscalía de Menores”. Eso es como ir al último eslabón. No tiene sentido, y además estás perdiendo el tiempo porque la Fiscalía de Menores te va a remitir a la Policía Nacional, que es el primer paso que hay que acometer», añade Zabay.

«No se pueden matar moscas a cañonazos —prosigue Antonio Casado—. No se puede acudir a la Policía Nacional simplemente porque a tu hijo le estén diciendo cosas. Pero sí se pueden seguir una serie de pasos antes, como hablar con la profesora, con el niño, e incluso con los padres del niño en cuestión. Oye, igual no entran a dialogar. Pero igual te sorprendes si les pides que te echen una mano». Cuando los niños son más mayores una cosa que funciona, continua Casado, «es obligar a los agresores a pedir perdón, algo que todavía funciona mejor cuando el caso llega a los Juzgados y el agresor se planta delante de abogados, jueces...».

La prevención en casa

A esto se une para Zabay un aspecto que muchas veces no se trata, y es enseñar al niño a «plantar cara. Que el menor sepa decirle al otro “eh, hasta aquí. Esto se ha terminado. No te lo permito más. Tú no te vas a meter conmigo, porque tú también tienes defectos”. El acosador siempre busca un débil del que reírse, al que atacar. Pero si siente que esa persona con la que se está metiendo no le deja, va a buscar a otro, si es que lo encuentra». De hecho la primera fase de lucha contra el acoso ha de realizarse en casa, indican: «Hay que reforzar la autoestima de los niños más frágiles para que no se muestren pusilánimes ante los demás».

Por eso en este libro hay una parte donde se enseña a actuar a los niños. «Es importante enseñarles qué tienen que hacer cuando se meten con ellos, o si tienen compañeros con los que se meten. Eso son los pasos de lo que tiene que hacer el pequeño pero de forma muy motivadora. Hemos querido que los niños vean el ejemplo de las que hoy son estrellas a nivel mundial, como Taylor Swift, que dice que tocaba la guitarra hasta que le sangraban los dedos porque nadie quería jugar con ella y se reían de ella y nunca tuvo una amiga. Hoy ha escrito alguna canción donde les dice a todos sus acosadores, "gracias a lo que me hicisteis porque gracias a eso soy quien soy"».

Con esto queremos, prosigue Zabay, «que los niños se den cuenta de que, aunque se estén riendo de ellos, eso no significa que tu no valgas nada. Significa que tú eres diferente. Ser diferente no es malo. Es más, en este mundo hay que ser diferente para llegar a ser algo en la vida. Porque si no eres diferente, harás lo mismo que todos los demás. Me gustaría que les llegara. Esa frase es súper motivadora, pero sobre todo es real. Nunca llegas más lejos que nadie haciendo lo mismo que todos. Lamentablemente, esto los niños cuando están siendo acosados no lo perciben».

Para salir de dudas

En el libro, recuerda Zabay, aparece un test de bullying hecho por una profesora de la Universidad de Murcia que se está aplicando en todo el mundo. «Es muy sencillo, y te dice si tienes que empezar a preocuparte o alarmarte». También ofrecen una serie de pistas para saber si un niño está padeciendo acoso pero «que el niño cumpla uno o dos apartados no significa que tu hijo esté siendo acosado. Significa "vamos a prestar atención muy concentrada e intensamente porque tengo que ver si está sufriendo bullying o no". Pero padezca insomnio no significa que esté siendo acosado», insiste la autora. Ahora bien, continua, «si el niño no duerme, está apático, ya no hace cosas que antes le apasionaban, ya no muestra interés por nada, no quiere jugar con nadie, no tiene amiguitos, tiene tics, no le gusta su ropa, e incluso estropea su imagen... Aquí si se tienen que disparar todas las alarmas.

Para saber si un niño pequeño está sufriendo, exlica, «como no hablan, ni te van a contar cosas, les puedes pedir que te dibujen lo que se indica en el libro. Dependiendo de cómo lo pinte, te van a dar pistas de cómo están, porque lo dibujan todo. Cuando tienen un trauma se dibujan en pequeñito, como para pasar desapercibidos. Si por ejemplo si hay un familiar que siente que no les quieren, o al que le tienen miedo, puede que les pinten lejos. Si tenemos sospechas, debemos observar mucho los dibujos», aconseja.

El papel de los padres

Para esta experta también es muy importante que los progenitores «no huyan de este tema. No hay nada que a un padre le importe más que sus hijos, harían lo que fuera por ellos, subirse al Kilimanajaro si hace falta. Y sin embargo ocurre demasiadas veces que también miran para otro lado. No. Al niño le tiene que quedar muy claro que sus padres están ahí y se van a activar desde el día uno que tienen una sospecha. El pequeño tiene que escucharles decir “voy a preocuparme por ti”, “voy cuidarte”. Bajo ningún concepto dejar de darle ninguna importancia la problema, porque a lo mejor lo que para nosotros es una tontería, para el niño es un mundo. El pequeño no se va a preocupar por si llega el pago de la hipoteca. Al niño lo que le preocupa es su entorno. Por eso siempre, siempre, siempre, los problemas del niño son tu gran problema», advierte Zabay.

Pero a la vez, recuerda, «hay que hablarles en su mismo idioma y no mostrarse tajantes. Sus hijos tienen que sentirles como alguien cercano y la mano que se tiende para ellos. No podemos decirle "bueno, arregla esto". No. Al niño hay que darle el problema solucionado. Hay que decirle, "tú tienes que hacer esto, y esto. Y yo voy a hacer esto otro". Entonces el niño en ese momento se siente protegido. Le están haciendo un plan de protección, un plan de salvaguardarse. Es muy importante además que cuando un niño sufre un caso de acoso escolar, esto se ataje inmediatamente. Y además, con un apoyo psicológico, que guíe a los padres y al niño para que ese menor no salga dañado».

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