«Me das asco, eres muy negra»: la lucha de la familia de Camila contra el bullying racista en colegios

Bajo la etiqueta #suspensoalRacismo, diferentes víctimas del acoso en colegios por el color de piel piden que nadie quede impune

N. M.
Actualizado:

Camila es solo una niña de 13 años, madrileña y afrodescendiente que sueña con ser profesora. Pero su testimonio vital, víctima del bullying escolar por parte de sus compañeros de clase, es ejemplo para otros tantos niños que, como ella, sufren en su propia piel las muestras del racismo más descarnado.

Cuando tenía 10 años, Camila se convirtió en blanco del acoso de varios de sus compañeros de clase. Ahora, tres años más tarde, su familia se encuentra luchando en los juzgados para que la Comunidad de Madrid no vuelva a repetir lo que -consideran- es un caso fallido en la aplicación de protocolos contra el abuso escolar. Quieren que lo que le ocurrió a Camila no vuelva a repetirse contra ningún otro niño, lo que les ha llevado a lanzar al campaña #suspensoalRacismo, para visibilizar el sufrimiento de las víctimas, que en muchas ocasiones están condenadas a cambiarse de colegio mientras sus agresores quedan impunes.

«Él no me lo contó, me di cuenta cuando mi hijo jugando con los Playmobil hablaba por boca de ellos y uno blanco le decía a uno negro: Eh, tú, cara de mierda», dijo una madre cuyo hijo sufrió acoso a la plataforma creada por la familia. «Cuando llegué al instituto normalizaron el hecho de que le llamasen negro de mierda. Son cosas de adolescentes, es frecuente que se insulten, me dijeron», comentó otro de los afectados. Son solo algunos de los testimonios de familias que han sufrido el acoso a sus hijos por parte de sus compañeros de pupitre.

Camila iba al colegio público Cardenal Herrera Oria cuando comenzaron estos insultos que cada vez se hicieron más insoportables. «No es el juicio de Camila, es el juicio de todos los niños que han pasado por una situación de acoso escolar racista», comentó su madre a Efe con motivo del comienzo del juicio. Su pequeña estaba aislada, acorralada en el patio. Sufría los insultos por su físico, su color, su olor, su piel, pero llegó, incluso, a ser agredida físicamente, al recibir balonazos en las clases de educación física.

Tras notarla extraña en casa, según cuenta su madre, hablaron con el colegio para pedirle que abriera un protocolo de acoso, desestimado a los pocos días por tratarse, según el equipo del colegio, de un conflicto «leve». Desde la Consejería de Educación indicaron a Efe que la Unidad contra el Acoso escolar estudió el caso en el centro durante el curso 2016-2017 y no lo consideró como «el prototipo de un caso de acoso». La cambiaron de centro y comenzaron a tratarla con un terapeuta, que le diagnosticó un cuadro de estrés postraumático.

Preocupantes datos

La impotencia de que desde las autoridades competentes no se hicieran responsables del sufrimiento de su hija fue lo que les llevó a denunciar a la Comunidad, para visibilizarlo. En su camino, han encontrado relatos de tantos otros niños que, casi siempre en silencio, han sufrido, como ella, los insultos de quien se cree diferente y, casi siempre, superior.

Según el informe anual sobre el acoso escolar en la Comunidad de Madrid del curso 2016-16, el acoso debido al color de la piel se situaba entonces en torno al 3,54 por ciento de los casos detectados en Primaria, en el 1,50 % en Secundaria y en el 2,17 % en Bachillerato y FP.

La madre de la niña afrodescendiente ha acudido hoy martes al juzgado donde se celebra una vista contra la Comunidad de Madrid y ha afirmado que confía en la justicia. La vista se celebra a puerta cerrada en el Juzgado 34 de lo Mercantil por decisión de la jueza al tratarse de un caso de menores de edad. Está previsto que declaren ocho testigos (personal docente y familiares de la menor) y tres peritos, y serán escuchadas diversas grabaciones de menores implicados en el caso, han señalado fuentes judiciales.

Se trata de un juicio contencioso-administrativo entre un particular y la administración en el que se debe decidir la responsabilidad civil de la Comunidad de Madrid ante los protocolos de acoso escolar que se debieron llevar a cabo en el centro público al que acudía la menor, han explicado las mismas fuentes.

«Mi hija está pasando por el proceso, como todo niño» ante un caso similar, asegura Petra en declaraciones a Efe, quien ha lanzado una campaña en las redes sociales con la etiqueta #suspensoalRACISMO, para visibilizar el acoso escolar de tinte xenófobo.

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