Un momento del desfile de Chanel
Un momento del desfile de Chanel - EFE

La «Haute, haute couture» y el triunfo de Ralph & Russo

Todo lo que se ha visto en la Semana de la Alta Costura de París

MADRIDActualizado:

Hay quien piensa que para ser moderno hay que ser rompedor o tener una estética dura y austera. Esto es quizás lo que le han «impuesto» a Maria Grazia Chiuri en su paso a Dior. Tras una época en Valentino en la que junto con su duo de siempre -Pier Paolo Piccioli- creaban algunos de los vestidos de noche más apasionantes, elegantes y delicados de la última decada, Chiuri comenzó en Dior con camisetas marcadas con frases y algún que otro vestido futurista con corpiños y muselinas transparentes. Todo muy novedoso para quien no hubiera conocido/visto la colección de Tom Ford de 2001, y la campaña correspondiente en los medios, protagonizada por Kate Moss.

Pero en esta última colección para Dior, Chiuri ha sofisticado su propuesta con miriñaques negros y delicados modelos blancos en muselina con lunares negros reflejando las fichas de un dominó. Pero quizás, los vestidos más geniales han sido los de su colección en damero blanco y negro con vuelo, imaginarios atuendos de una Alicia en el país de las maravillas crecidita y fiestera, decidida a desbancar a la reina. Espectaculares.

En Valentino, no obstante, Pierpaolo Piccioli no ha necesitado a Chiuri -recordemos de nuevo que antiguamente era su tándem perfecto- para destacar con atuendos majestuosos en todos los colores del arcoiris, que pasaban de los modelos rectos más sencillos a los más recargados vestidos en colores fuertes. Los sombreros de plumas, a cargo del genial Philip Treacy, coronaron algunos de los looks con magia. Retomaba así conceptos y siluetas de hace más de 50 años, ya que según Piccioli: «El futuro solo puede surgir del pasado».

Además de las excelentes y siempre curiosas colecciones de Maison Margiela por John Galliano y de Jean Paul Gaultier, reinó Elie Saab, que ya se ha convertido en un clásico de la Alta Costura de París. Su desfile también contó con plumas de avestruz y con pedrería bordada de arriba a bajo, una constante en sus colecciones. El libanés no abandona los tonos champagne, el rosa empolvado ni el oro suave, añadiendo referencias al estilo Art Decó.

Viktor Horsting y Rolf Snoeren, Viktor & Rolf, presentaron una colección completamente realizada en un mismo material, un satén duchesse de corte técnico que no hizo sino impulsarles a ser aún más creativos. Zuhair Murad, otro genial modisto con raíces en Oriente Medio, se inspiró en la cultura de los nativos de Norteamérica, declinando sus prendas en rojo, negro, blanco y dorado.

Chanel, en su precioso jardín francés rodeado de treillage, tocó a las modelos de reducidos velos sobre la frente, utilizando variados tonos de rosa pálido y elaborando prendas con interiores aún más sofisticados que el exterior. Las chaquetas con silueta de A, las piezas jade y los vestidos sin un solo cristal bordado fueron un claro ejemplo de lo que el mismo Karl Lagerfeld llama, la «Haute, haute couture».

Pero los verdaderos nuevos competidores de Viktor & Rolf, de Galliano, de Elie Saab, Zuhair Murad -e incluso quizás Chanel- son Ralph & Russo, un duo australiano que ha conquistado el sector. Formado por Tamara Ralph y Michael Russo, se han beneficiado del hecho de que Meghan Markle posara con uno de sus modelos junto al príncipe Harry en las fotos de su compromiso oficial, si bien los 60.000 euros de precio del vestido, han impresionado a los británicos. Ralph & Russo, que cuentan también con excelentes prendas para el dia, están abriendo tiendas en Miami, Nueva York y Los Ángeles, han creado un perfume y han conquistado a actrices, modelos y cantantes. La sutileza de sus líneas contrasta con la sofisticación de sus materiales. Se trata, en general, de la colección que más rotundamente ha triunfado durante este enero en París.