Brazalete de Aurelie Biedermann para Net-a-Porter
Brazalete de Aurelie Biedermann para Net-a-Porter - ABC

El brazalete

Los primeros ejemplares datan de hace 40.000 años y se encontraron en Denisova

MadridActualizado:

Desde las anchas pulseras de oro de Cleopatra a los brazaletes de madera de Yves Saint Laurent en sus desfiles de los años 70, ha llovido durante más de dos mil años. Pero la coquetería femenina, intacta, ha hecho de los brazaletes en la actualidad uno de los accesorios de bisutería más exitosos.

En 2001, el Museo Británico dedicó una exposición especial a Cleopatra, incluyendo los tocados de la última «Reina Faraón» de la dinastía ptolemaica. Según los estudios de expertos, Cleopatra no era especialmente bella: «Sus rasgos eran imperfectos y tenía una prominente nariz». Pero el encanto de Cleopatra, lo que realmente volvió locos a Julio César y Marco Antonio - además de su potente rol en el mundo- fue su inteligencia, sus modales, una voz seductora y una presencia imponente en cuanto a su maquillaje y sus joyas.

Los brazaletes, especialmente los de oro, eran frecuentes en Egipto más de 14 siglos antes de la llegada de Cleopatra al mundo, y aunque algunos de los vestigios encontrados indican que podían tener una función protectora, la profusión de detalles decorativos encontrados en ellos evidencian que se trataba de un accesorio que mostraba cierto poder o rango.

Desde entonces, ya sea en metal, oro, plata, bronce, cuero, tela, piedras, madera, cristales o conchas, los brazaletes no han abandonado la «trousse» de accesorios del ser humano. Griegos, romanos, aztecas, persas, otomanos o indios, han valorado al brazalete como muestra de prestigio, fuerza, defensa personal, karma o protección contra el mal. En Europa se volvieron a popularizar durante la época victoriana, con amuletos o apliques en marfil.

Ahora que ha desaparecido el famoso creador de bisutería norteamericano Kenneth Jay Lane, un especialista en grandiosas pulseras, y que las mujeres llevamos gruesos brazaletes a casi cualquier hora del día, es curioso tener en cuenta que los primeros ejemplares se encontraron en las cuevas de Denisova, Siberia, y datan de hace 40.000 años. Todo un clásico.