Sonia Ferrer, durante la presentación de su nuevo programa
Sonia Ferrer, durante la presentación de su nuevo programa - GTRES

El peor momento de Sonia Ferrer: «Me llegaron a preparar una silla de ruedas»

La presentadora de televisión confiesa el capítulo más duro al que se tuvo que enfrentar cuando solo era una adolescente

MADRIDActualizado:

Sonia Ferrer (40 años) ha comenzado con el pie derecho el año. La popular presentadora inicia una nueva andadura profesional con el estreno del programa «De todo corazón» en Telemadrid, que supone su regreso a la televisión.

Pese a que ahora se encuentra en uno de sus mejores momentos, no siempre fue así. Durante la presentación de su nuevo espacio, Ferrer confesó uno de los momentos más delicados y dolorosos de su vida. Su sueño de niña no era ser presentadora de televisión, quería ser bailarina profesional, algo que tuvo que dejar drásticamente tras sufrir un tumor en la columna. «Tuve un tumor en la columna que me estrangulaba la médula. Fueron dos años muy malos, entre los 17 y los 19 años», confiesa en la revista «Lecturas».

Y añadía: «Justo había acabado la carrera de danza clásica y todos se acabó. Sacrifiqué mi infancia, sin mi familia cerca, lloraba todos los días. De golpe tenía que pensar en otra vida». Llegó a pensar que se quedaría en silla de ruedas que menos mal que finalmente nunca tuvo que utilizar. «Es el peor momento de mi vida. Nunca he querido contarlo con dramatismo, pero me llegaron a preparar para estar en una silla de ruedas», confiesa todavía con pesar.

«La recuperación fue muy dura. «Me tatué una estrellita debajo de la cicatriz, creía que así la gente no se fijaría. Hoy no lo haría», desvela. Con el tiempo consiguió superarlo y dar carpetazo a ese oscuro episodio de su vida. Regresó a España y estudió Turismo. En el año 2000, su vida dio un giro de 180 grados cuando le dieron la oportunidad de presentar el programa «Gente» en TVE, en el que trabajó ocho años.

El motivo de su sonrisa

En la entrevista, la popular presentadora también habló de lo que relamente le hace feliz en la vida: su hija, Laura, de siete años. Eso sí, asegura que le hubiese gustado ampliar la familia. «Siempre he dicho que hijos únicos como yo, no. No calculaba que me iba a separar. Me habría gustado tener muchos. Me encanta los niños, pero me gustaría ser madre con alguien con quien construir algo. Después de un fracaso necesitas doble seguridad. Estoy un poquito resignada al no. Pero mi ni niña es la bomba», cuenta.