Naruhito saluda al torero Curro Romero y a su mujer Carmen Tello, en presencia de la bailaora Cristina Hoyos - EFE | Vídeo: Naruhito, como un turista más en Sevilla en una visita en el año 2013

La «pasión española» de Naruhito, el nuevo emperador de Japón

Desde 1976 hasta 2013, el nuevo monarca nipón ha visitado seis veces España, de la que destaca su diversidad y alegría

TokioActualizado:

Al nuevo Emperador de Japón, Naruhito, le unen muchos vínculos, y muy especiales, con España, que ha visitado en seis ocasiones: cuatro de forma oficial y dos con carácter privado. Nuestro país, del que destaca su diversidad y alegría, es uno de los que mejor conoce, junto a Francia y Arabia Saudí, y forma parte de su más íntima memoria emocional. Y es que a su esposa, Masako Owada, la conoció en una recepción en honor a la Infanta Elena en 1986, cuando ésta participó en la inauguración de la primera gran exposición de El Greco en Tokio. Naruhito ofreció dicha recepción en la residencia que ocupaba como Príncipe Heredero (entonces Palacio de Togu y hoy de Akasaka), y Masako fue invitada con su padre, que era director general de Asuntos Jurídicos Internacionales del Ministerio de Exteriores, porque acaba de aprobar los exámenes de acceso a la carrera diplomática. En presencia de la Infanta Elena, surgió un amor que acabaría en boda siete años más tarde.

Antes de eso, Naruhito ya guardaba buenos recuerdos de España. En 1976, cuando estudiaba el bachillerato, fue invitado por los reyes de Bélgica a su residencia de Granada. Orgullosa de su origen español, la reina Fabiola le enseñó la Alhambra, donde el joven príncipe se quedó fascinado con el uso del agua en la cultura musulmana. Con el tiempo, Naruhito se convertiría en un experto en recursos hídricos, un tema que le apasiona y ha investigado en profundidad. Debido a sus conocimientos sobre el transporte del agua y la navegación, en 2015 fue nombrado presidente honorario de un comité asesor de la ONU en esta materia.

En 1985, aprovechando sus vacaciones de verano mientras se formaba en Oxford, volvió a España y se alojó unos días con la Familia Real en el Palacio de Marivent, en Mallorca. Desde allí, se movió por la Península y visitó Córdoba, donde comió en el famoso restaurante «El Caballo Rojo», y Segovia. Amante de la gastronomía española, degustó el sabroso cochinillo de Cándido y se quedó impresionado con su acueducto romano, que también le inspiró en sus estudios sobre el agua.

Ya de forma oficial, su siguiente visita a España fue en 1992, cuando asistió a los Juegos Olímpicos de Barcelona y a la Expo de Sevilla. Viajero infatigable, aprovechó para volver a Córdoba y visitar Jerez de la Frontera, Santander y Santillana del Mar, donde entró en las Cuevas de Altamira por recomendación de sus padres, los Emperadores Akihito y Michiko. «Aunque es un hombre de su tiempo que conoce el mundo, también ha estudiado la tradición», analiza para ABC el periodista Katsuhisa Saito, experto en la Casa Imperial que cubrió para el diario «Yomiuri» viajes oficiales de Naruhito cuando era Príncipe Heredero y se desplazó a España para los fastos del 92. En su opinión, «la experiencia internacional del nuevo Emperador y de la Emperatriz Masako pueden ayudar a Japón a trabajar por la paz con otras naciones con monarquías con las que hay buenas relaciones», como el Reino Unido, Holanda y la propia España. De su figura, Saito destaca que «Naruhito es una persona muy considerada con los demás, a los que escucha y tiene en cuenta». Y, como él mismo pudo comprobar en una rueda de prensa por su cumpleaños, «admite lo que no puede contestar, pero no miente».

Tras ese viaje a España, se casó en 1993 con Masako, con quien tuvo en 2001 una hija, la Princesa Aiko, que no podrá sucederle porque en Japón rige la ley sálica. Tres años después, Naruhito efectuó su segundo viaje oficial a España, pero Masako no pudo acompañarle. Debido a la fuerte depresión en la que cayó por no poder darle un varón que herede el Trono del Crisantemo, Masako casi desapareció de la vida pública y tampoco viajó con él en su tercera visita a España, en 2008 para acudir a la Expo Internacional de Zaragoza dedicada al agua. En dicho evento pronunció una conferencia titulada «Convivir con el agua», donde lució sus conocimientos sobre los canales medievales de Japón y del Támesis en el siglo XVIII y mostró fotos de molinos y ruedas hidráulicas que había tomado en la localidad de Alcázar de San Juan (Ciudad Real).

Con honores similares a los de una visita de Estado, su último viaje fue en 2013, cuando los Príncipes de Asturias ejercieron de anfitriones para celebrar el Año Dual España-Japón. Se conmemoraba el cuarto centenario de la Embajada Keicho, la expedición del samurái Tsunenaga Hasekura a bordo del galeón San Juan Bautista que marcó el inicio de los contactos diplomáticos entre ambos países.

Como algunos de los 180 hombres que formaron parte de dicha misión se quedaron en la localidad sevillana de Coria del Río, donde 700 de sus habitantes llevan hoy el apellido Japón, Naruhito se desplazó hasta allí para plantar un cerezo junto a la estatua de Tsunenaga Hasekura. Con la habitual guasa sevillana, los vecinos le llamaban «Primo Marujito», según cuentan las crónicas de la época. Pronunciando parte de su discurso en castellano, Naruhito tiró del refranero para agradecer la solidaridad tras el tsunami de Japón que desató la catástrofe nuclear de Fukushima en 2011. «Amigo en la adversidad, amigo de verdad», llamó a España. Tiempo después, en la ceremonia imperial de año nuevo, recordó a Coria del Río con un «waka» (poema tradicional): «En un pequeño pueblo de España, los cánticos de sus gentes resuenan con emoción. ¡Ah, la canción por la reconstrucción!».

Tras aquel último viaje, que concluyó en Salamanca y Santiago de Compostela, España ya espera una nueva visita de Naruhito, esta vez como Emperador de Japón.

Buenas relaciones y contactos frecuentes con el Rey Felipe

Al igual que hizo el Rey Juan Carlos con su hijo Don Felipe, la abdicación de Akihito permitió la semana pasada a su primogénito, Naruhito, convertirse a sus 59 años en el Emperador número 126 de Japón. Ambas familias mantienen muy buenas relaciones y contactos frecuentes, según explicó Naruhito antes de su última visita a España en 2013. Por ese motivo, el embajador nipón en Madrid, Masashi Mizukami, confiaba recientemente en una entrevista en ABC en que los Reyes Don Felipe y Doña Letizia pudieran asistir a su entronización el 22 de octubre en Tokio. En sentido inverso, se espera que el nuevo Emperador de Japón pueda volver con su esposa, Masako, quien visitó el norte del país en el pasado pero no pudo acompañarle en sus viajes anteriores. Como para Naruhito, España es uno de los países favoritos para los turistas japoneses.