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Las dos muertes del padre de Victoria Abril

Durante su infancia, a la actriz le dijeron que su progenitor estaba muerto, hasta que su abuela le confesó que vivía y que tenía otra familia. Cuando descubrió su identidad, su padre ya había fallecido

MadridActualizado:

Victoria Abril es una estrella indiscutible en Francia, país donde hace décadas estableció su hogar. Presente en más de una veintena de películas en el cine galo, la actriz madrileña protagoniza ahora la serie «Clem», que se emite todos los lunes en el canal TF1. Por ese motivo, Victoria acudió el pasado sábado al plató del magazine televisivo «Salut les terriens» de Canal+ Francia, en compañía de uno de los actores de la serie.

A lo largo del programa, el presentador Thierry Ardisson hizo algunas revelaciones sobre la familia de Victoria Abril y no dudó en contar la sorprendente historia de su padre, mientras la actriz, sonriente y divertida, no dudaba en asentir y reafirmar el relato con exclamaciones -«sí, sí», decía-. Ardisson comenzó explicando que la madre de Victoria era «enfermera en un hospital», antes de añadir que su padre había muerto... o, al menos, eso es lo que ella creía. «Su padre había muerto, o por aquel entonces eso es lo que le dijeron», explicó Ardisson con un tono misterioso. Y continuó: «Un día, en el lecho de muerte de su abuela, esta le dijo: "Tú padre no está muerto, sino que vive. Es es un ingeniero, vive en Madrid y se volvió a casar"». Siguiendo con su relato, Thierry Ardisson describió cómo Victoria Abril comenzó a buscar a su progenitor con la ayuda de sus hermanas.

Lograron reconstruir los pasos de su verdadero padre y le encontraron, para descubrir que, entonces sí, estaba muerto. Ante el relato del presentador, Victoria Abril confirmó: «Sí. Murió dos veces». Por aquel entonces la actriz consiguió una fotografía de su progenitor y, aunque al principio le costaba mirar aquella cara, poco a poco fue descubriendo sus rasgos físicos.«Me llevó media hora contemplar esa foto. Porque, usted sabe, cuando ves a tu padre de repente... Pero me dije que debía tener la fuerza suficiente para mirarle e ir poco a poco, para contemplar su color, su piel, su frente, las cejas, los ojos, su nariz...». Al final, Victoria Abril zanjó la historia con cierta ironía: «Sólo se parecía a mí en la nariz».