Arrina, Mirtha en 2003 con el exmandatario argentino Carlos Menem
Arrina, Mirtha en 2003 con el exmandatario argentino Carlos Menem - EFE

Mirtha Legrand, la diva de la televisión argentina que pulveriza récords

A sus 90 años, cumple 50 en televisión con la emisión ininterrumpida el mismo programa

Corresponsal en Buenos AiresActualizado:

Hasta hace unos días ocupaba un puesto de privilegio en la historia de la televisión argentina. Este mes de enero, su nombre fue más lejos del universo de las estrellas al que está acostumbrada y quedará impreso en letras de molde en el libro Guinnes de los récords. «Almorzando con Mirtha Legrand», el programa de la última diva argentina (y del resto de este lado del continente) cumplió 50 temporadas y su protagonista, con 90 años, lo celebró como las artistas de raza, sobre el escenario o para ser más precisos, en los salones del magnífico Hotel Costa Galana, desde donde transmite en el balneario de Mar del Plata.

No hay en el planeta otro programa que haya permanecido tantos años (medio siglo) en antena presentado por la misma persona. El caso de «la señora» o «la chiqui», como se refieren a la actriz del siglo XX que supo adaptarse (o reinventarse) a los tiempos modernos del periodismo televisivo, es único en el mundo. Pletórica y con el entusiasmo eterno de una chiquilla, la mujer que se anima a criticar, cara a cara, a presidentes sin que estos se atrevan a darle la espalda, celebró emocionada el estreno veraniego y la distinción de su 50 temporada de emisión. «!Esta foto, esto es prehistórico!», exclamó mientras se reía de su propia imagen. En blanco y negro y enmarcada en plata, la instantánea mostraba a una jovencísima Legrand en la firma del primer contrato del programa que, inicialmente, se bautizó «Almorzando con las estrellas». Aparece escoltada por, «Don Alejandro Romay y Samuelito Yankelevich», dos genios de la televisión que supieron ver en la actriz su infinito -y eterno- potencial.

Mirtha Legrand en los años 60
Mirtha Legrand en los años 60 - efe

Aquella Mirtha Legrand, con abrigo de espiga, melena lacia con raya al medio y pañuelo al cuello metido bajo las solapas, la sorprende a ella misma. «!Dios mío! Qué jovencita era. Tenía el pelo natural, no me teñía... Qué linda foto. Es un recuerdo fantástico», confesó emocionada en su estreno de este 2018. La inocencia (o algo parecido) de la juventud, se ha convertido en la diva en mirada experta, sabia y, según quien esté sentado en su mesa, ácida.

Las cámaras de hoy buscan -y encuentran- en ella, algo diferente: la elegancia adulta, rubia y muy argentina (también es española) de una belleza -cuidada y perfeccionada- modelo María Felix. Eso significa temperamento, carácter, genio y figura.

Alta costura de alfombra roja, diamantes, oro y platino. Manos que podrían ser esculpidas, uñas para enseñar o acariciar a sus invitados. La dama de 90 años puede ser suave o todo lo contrario. Puede acertar -o no- en sus comentarios pero los defiende sin miedo, como a sí misma cuando el fanatismo político, de los que fueron poder, la elegía como objetivo. La palabra de Mirtha es la palabra de la diosa argentina de la televisión pero también la de una mujer con los pies en la tierra y el corazón entero. «Les voy a proponer una cosa que se me ocurrió a mi solita», sorprendió a sus invitados en el Hotel Costa Galana, a orillas del Atlántico. «Les propongo -continuó- que demos un poco vuelta nuestros cuerpos hacia el lado derecho y nos dirijamos a la base naval desde donde salió el ARA San Juan, el submarino. Nos dirigimos hacia allá y brindamos un aplauso con todo el amor que podemos poner dedicado a los 44 tripulantes» y «a los familiares». El homenaje era por los caídos en las profundidades del mar, por los argentinos que se tragó el océano el 15 de noviembre y de los que nunca más se supo.

Mirtha, su nombre basta para que Argentina sepa quien es ella. La actriz apasionada que aún recuerda a su marido, Daniel Tynaire, la madre que aprendió a vivir sin su único varón es también la abuela que podría mirarse y encontrar cierto reflejo, en el rostro de su nieta, la actriz Juana Viale, hija de Marcela Tynaire y hermana de su productor, Nacho Viale.

La matriarca de la familia Legrand, devora los periódicos, está informada de todo y con 90 años, no olvida una coma de lo que dijo o le dijeron. El tiempo pasa y Mirtha, se queda. El 3 de junio el tiempo dará marcha atrás y ella, hará historia hacia adelante, cumplirá 50 años en antena con el mismo programa.