La madurez de Julio Iglesias y la juventud de Kiko Rivera

El juicio se aplaza y el hijo de Isabel Pantoja confiesa sus adicciones

MadridActualizado:

Esta semana conocíamos que el juicio por la presunta paternidad del cantante Julio Iglesias, previsto para el próximo 4 de marzo en Valencia, se aplazaba a la espera de una prueba de ADN solicitada por los abogados del cantante. Una estrategia legal con la que corroborar que el padre adoptivo del demandante, Javier Sánchez Santos, no es el biológico. De este mediático proceso no hemos oído ni una sola frase ni por parte de Julio ni de su bufete de abogados. Solo ha trascendido su solicitud de que la vista se celebre a puerta cerrada para preservar la intimidad de las partes.

El clan Iglesias al completo ha hecho piña entorno al patriarca, a sabiendas de no estar exentos de que podrían solicitarles una prueba de ADN que certificara el vínculo familiar. Este litigio no ha alterado los planes del cantante que, aunque no ha acompañado esta Navidad a su familia en su visita a nuestro país (han esquiado en Sierra Nevada y pasado una semana en Ojen), sigue disfrutando de su prejubilación en su refugio de Punta Cana.

El mejor apoyo de Iglesias

Allí era captado por los objetivos, tal y como publica la revista «Corazón», tras darse un baño junto a su mujer, Miranda, quien se ha convertido en su mejor apoyo. Solo hay que ver la delicadeza con la que ayuda al cantante a calzarse. Es sabido que Iglesias sufre y mucho de las lesiones que le dejó el brutal accidente que a punto estuvo de dejarle postrado en una silla de ruedas en septiembre de 1962. Los dolores parece que con la edad se han agudizado, aunque no como para impedirle que siga subiéndose a los escenarios. Según su calendario oficial, los próximos 15, 18 y 21 de febrero actuará en Estados Unidos. A sus 75 años para Julio la vida sigue igual.

El que parece que no está tan bien es Kiko Rivera, concursante del reality «GH Dúo» de Telecinco junto a su mujer Irene Rosales. El hijo de Isabel Pantoja confesó este martes en directo que estuvo enganchado a las drogas, pero aseguró que desde hace año y medio esta limpio aunque seguía en tratamiento.

No escatimó en detalles. Especificó que consumía hachís y marihuana a diario y cocaína frecuentemente. Tocó fondo y los problema de su mediática saga familiar le pasaron factura. Su madre y su mujer, personaje revelación por su sinceridad y sencillez, fueron su luz y su sustento para decir basta. Muchos han visto en esta confesión una oportunidad para ganar puntos en el concurso. Nada más lejos de la realidad. De haber sido así, lo hubiera hecho en prime time y no a altas horas de la madrugada.

Deuda con Hacienda

También me confirma su entorno más cercano que no ha habido intención por parte de Kiko de comercializar este episodio con ninguna revista. Por eso tampoco ellos quieren dar más detalles al respecto. Lo hará el DJ al salir, así de paso ayudará a reflexionar a muchos jóvenes de su edad que estén pasando por lo mismo.

Su madre me dicen que está muy orgullosa porque su hijo está sano y feliz, que es como ella quería verle. Y esos que intentaron hacer creer que entre ella e Irene no había buen rollo, no estaban en lo cierto. La «mami-suegra», que es como la llama su nuera cariñosamente, sabe que se juegan mucho. Hay deudas con Hacienda que podrían poner en peligro su residencia de Cantora, de la que son propietarios la tonadillera y su hijo, pero es algo en lo que no piensan. Tienen una prórroga de dos años para saldar sus cuentas con el fisco, tiempo suficiente para conseguir el dinero. Isabel es de las que pagan, ya lo demostró desembolsando 1.147.148 euros en concepto de multa por su condena por blanqueo.