ISABEL PERMUY

Julián Contreras: «Jamás, hasta que me pasó a mí, pude imaginar lo que sufrió mi madre con su adicción»

El hijo de Carmina Ordóñez habla sobre la fama, la televisión y la depresión que ha sufrido

Angie Calero
MADRIDActualizado:

«Me gustaría hablarte de depresión, adicción, soledad, incomprensión... Frustración, dolor o rabia y te aseguro, que no lo haré de oídas. Para bien o para mal, he vivido cosas que no querría recordar y, sin embargo, nunca podré olvidar». Así comienza «Cuando el fracaso es un éxito» (Editorial Samarcanda), que acaba de publicar Julián Conteras Ordóñez. Un libro donde donde el hijo de Carmina Ordóñez y Julián Contreras cuenta con crudeza y sin rodeos los episodios más amargos de su vida, que le llevaron a sumirse en una depresión a finales de 2014 y de la que pudo salir dos años más tarde.

Son las doce del mediodía y Julián se reúnce con ABC en una terraza a las afueras de Madrid. A los pocos minutos, aparecen dos mujeres con un caniche gigante de color blanco: «Perdona, ¿podemos hacerte una foto con Wendy?». Julián accede sin pestañear y empieza a ganarse a la perrita para que pose para la instantánea. Wendy no para de moverse. «Uy, no sé que le pasa, debes tener algo oscuro que percibe». Es curioso que se lo diga con esa procacidad. También es paradójico, sobre todo cuando el hermano de Fran y Cayetano Rivera lleva tiempo intentando mostrar al mundo que él no es el «pobrecito» y «atormentado» hijo de Carmina Ordóñez.

Monólogo interior

El libro es una entrevista entre su «yo» de antes de sufrir la depresión y el de ahora. ¿Qué le llevó a escribirlo? «Nadie está exento de que le ocurran determinadas tragedias y lo relativo a las emociones y el estado anímico es muy solitario», responde Contreras. Y añade: «Cuando empecé a salir de la depresión quise escribir este libro para ayudar a la gente que se pudiera encontrar en una situación parecida».

Cuando alguien sale de una depresión, es como si volviera a nacer. Contreras no lo duda, de hecho, considera que «hay mucha diferencia» entre su yo de entonces y el de ahora. «Antes estaba muy preocupado por la opinión de los demás y más condicionado por mis circunstancias. En ese sentido, he roto con todo». Reconoce que ha perdido cierta ilusión y que llegó a pensar en atentar contra su propia vida; ahora que ha despertado, le dan miedo «muchas menos cosas» y se conoce realmente a sí mismo después de dos años de introsprección: «Antes buscaba el reconocimiento en los demás, pero me propuse que el reconocimiento que tenía que alcanzar era el mío propio».

¿Qué cree que pensaría su madre si le viera ahora mismo?

Lo habría pasado muy mal con lo que me ocurrió, pero el final le hubiera gustado muchísimo y estaría orgullosa de mí. Hay un cierto paralelismo entre lo que le ocurrió a ella y lo que me pasó a mí. Yo estuve con la misma farmacología que ella, las benzodiazepinas, y con un exceso similar al de ella. Lamentablemente, ella no lo pudo dejar atrás. El hecho de que yo lo consiguiera, para ella hubiese sido un motivo de gran alegría. Ha sido una lección muy dura porque nunca -jamás, hasta que lo he sufrido-, pude imaginarme lo mal que lo pasó mi madre con su adicción.

Carmina Ordóñez en 1993 con sus tres hijos: Francisco, Cayetano y Julián
Carmina Ordóñez en 1993 con sus tres hijos: Francisco, Cayetano y Julián - ABC

Si estuviera aquí, ¿habría mediado para que sus hijos siguieran unidos?

No. Mi madre era muy respetuosa y ella siempre entendió que nuestra relación era una cosa que debíamos gestionar nosotros.

¿Llegará un punto en el que se vuelva a encontrar con sus hermanos?

Supongo que sí. Hay buena disposición por ambas partes y cuando tenga que ocurrir, ocurrirá. Cuando estuve mal, me sentí muy solo y tomé una serie de decisiones que me llevaron a tomar distancia y a aislarme.

Reconoce que, aunque ha crecido con ella, la fama «es algo complicado»: «Es una mochila llena de piedras que te la cuelgan a la espalda, y da igual lo que hagas bien, pero lo que hagas mal siempre va a sonar más». No se considera un personaje del corazón, pero estar ligado a este mundo es lo que le ha permitido seguir adelante en los momentos en los que se ha visto ahogado, como cuando cerró su restaurante de Arturo Soria y se arruinó. «No me gusta ir a programas donde hablo de mi vida porque lo paso mal. Siempre que he acudido ha sido por una necesidad económica». ¿Como cuando participó en «Gran Hermano»? «Ahí ya estaba medicado». Si el Julián de ahora participase en este programa, podría ser él mismo y mostrar su mejor versión.