Juan Betancourt hace diez años (izquierda) y en la actualidad (derecha)
Juan Betancourt hace diez años (izquierda) y en la actualidad (derecha) - INSTAGRAM

InstagramEl espectacular cambio físico de Juan Betancourt

El modelo cubano ha publicado una imagen donde aparece mucho más delgado, y nada musculado, que ha sorprendido a sus fans

MADRIDActualizado:

«Es gracioso, incluso cuando estaba en la foto de la izquierda, mi madre solía decirme que podría tener una oportunidad como modelo», escribió ayer Juan Betancourt junto a la imagen que ilustra este artículo. Han pasado diez años desde que el modelo salió de su Cuba natal y llegó a España buscando una oportunidad profesional. Y ha trabajado duro para conseguirlo. Desde que se convirtió en uno de los fichajes de Tom Ford se le ha visto en casi todos los desfiles de moda masculina y, por el camino, ha ido esculpiendo su cuerpo, dejando de ser ese joven «esmirriadito» y con cara de niño que él mismo ha publicado en su cuenta de Instagram. También ha seguido algunos consejos estéticos: ha terminado con su entecejo, se ha hecho tratamientos capilares para que su pelo sea más frondoso y se ha alineado los dientes.

Betancourt nunca ha renegado de sus orígenes. Siempre se ha sentido muy orgulloso de ser cubano y siempre habla de su tierra, que intenta visitar casi todos los años. El modelo siempre se ha mostrado tal y como es. De hecho, en una entrevista que concedió a ABC hace algo más de un año, ya comentó que a veces se sorprende cuando echa la vista atrás y repasa todo lo que ha conseguido: «Todas las cosas que he conseguido ni me imaginaba que fueran a suceder. Mis sueños eran súper pequeños y ahora son inmensos». Cuando vivía en Cuba, su sueño era ir a ver un partido de fútbol al estadio. «Iba con mis amigos y no nos dejaban entrar en los hoteles para ver el partido, lo veíamos desde una ventana pequeñita que estaba rota. Nos turnábamos para mirar a través de la ventana y ver esa tele pequeñita a lo lejos», recordó durante su charla con ABC. Ahora visita el Bernabeu con frecuencia. «Y me trataban como uno más», comentó. Esta misma anécdota la contó hace poco en su cuenta de Instagram, junto a una imagen donde aparecía con un amigo suyo de Cuba en el Camp Nou. Aparecían los dos vestidos con traje de chaqueta y Betancourt empezaba diciendo que siempre habían tenido un sueño: «Ir a ver un clásico». «Aquí estamos hoy, juntos, vistiendo de traje, con asientos privilegiados y disfrutando de nuestro primer clásico. Nunca dejéis de luchar por vuestros sueños, ya sean grandes o pequeños, lo veáis lejos o difíciles, sobre todo porque nosotros, más que lejos, lo veíamos imposible», dijo a todos sus seguidores.

Estos cambios tan bruscos han llevado a Betancourt a valorar mucho lo que le ha pasado y todo lo que tiene. «He pasado de jugar al fútbol sin zapatillas porque no teníamos, a caminar por pasarelas con zapatos de 3.000 euros», afirmó a este periódico. Sin embargo, lo que a Betancourt le mantiene en su sitio es su círculo de amistades, que sigue siendo el mismo: « Nunca he perdido el contacto con mis amigos y siempre vuelvo a ellos».