José Benítez-Cubero Pallarés, actual responsable de la ganadería y su hermana, Sofía Benítez-Cubero Reguera, momento en el que era reconocida hija legítima
José Benítez-Cubero Pallarés, actual responsable de la ganadería y su hermana, Sofía Benítez-Cubero Reguera, momento en el que era reconocida hija legítima - ABC

Guerra de herederos en el campo andaluz

Sofía Benítez-Cubero, nacida de la relación secreta de su madre con el ganadero José Benítez-Cubero, reclama a su único hermano 12 millones de euros. El inicio del proceso judicial ya tiene fecha

MadridActualizado:

«Nací rica pero me crié pobre». Estas fueron las declaraciones con las que ABC de Sevilla tituló una entrevista a Sofía Benítez-Cubero, realizada en mayo de 2015. Pocos días atrás el Tribunal Supremo había ratificado la sentencia de 2013 de un Juzgado de Primera Instancia de Sevilla, que reconoció a Sofía como hija del conocido ganadero andaluz José Benítez-Cubero Cañete de Beca. Fue un paso importante para ella, que celebró posando para este periódico con su Documento Nacional de Identidad antiguo (donde parecía como Sofía Reguera Hidalgo) y con el nuevo, donde figuraban sus apellidos legítimos: Benítez-Cubero Reguera.

José Benítez-Cubero Cañete de Beca falleció repentinamente en 1970, a los 47 años, sin haber hecho testamento. Todas sus propiedades fueron para José Benítez-Cubero Pallarés, su único heredero, quien con solo 18 años tuvo que afrontar el golpe de haber perdido a su padre y asumir la responsabilidad de sacar adelante el negocio familiar. Lo que él no sabía entonces es que, 45 años después, se encontraría con alguien con quien dividir la herencia que dejó su padre, valorada entre 20 y 25 millones de euros.

Para que Sofía herede (o no) todavía falta tiempo. Tras conocer la resolución del Supremo, esta andaluza de 68 años inició los trámites para reclamar la parte de la herencia que le correspondía. Un proceso que comenzó en 2017 y que se reanudará el próximo 21 de marzo de 2019 mediante una audiencia previa en el Juzgado de Primera Instancia número 2 de Sevilla. «Mi clienta reclama 12 millones de euros, una cantidad que se ha calculado teniendo en cuenta las propiedades de su hermano, José Benítez-Cubero Pallarés. Hemos intentado llegar a un acuerdo, pero las posturas están muy distantes», cuenta a ABC Fernando Osuna, abogado de Sofía Benítez-Cubero. «Él ofrece poco y mi clienta pide mucho», añade el letrado. Del mismo modo, Osuna recalca que si José Benítez-Cubero Cañete de Beca hubiera hecho testamento antes de morir, «quizá Sofía solo habría tenido derecho a la legítima estricta, pero al no haber testamento, sus herederos reciben todo a partes iguales».

«La mitad de mi dinero»

Para desentrañar esta historia, hay que remontarse a 2004, cuando murió la madre de Sofía, Rosario Reguera Hidalgo, quien formó parte del personal del servicio de una de las fincas de los Benítez-Cubero entre 1945 y 1950. Durante aquel tiempo, mantuvo una relación con José Benítez-Cubero Cañete de Beca, fruto de la cual nació Sofía el 10 de mayo de 1950. Benítez-Cubero y Reguera siguieron viéndose y él nunca se desentendió de su hija. Incluso, en 1969, cuando Sofía estaba a punto de casarse, su padre quiso hacerse cargo de los gastos de la boda, pero la familia de su madre no se lo permitió. Un año después, el ganadero falleció y Sofía quiso esperar a que su madre muriera para iniciar el proceso de filiación. Desde entonces han sido varias las ocasiones en que Sofía ha aparecido en los medios de comunicación contando su historia. «Tengo tres hijos. Uno de ellos es capataz en paro, el otro es camionero y una tercera trabaja en Asuntos Sociales. Ahora solo quiero que ellos puedan disfrutar de esa herencia, como lo han hecho mis sobrinas, las tres hijas de mi hermanastro. Ellas han disfrutado de la mitad de mi dinero», decía. «Los varones están a favor de llegar a un acuerdo, pero es su hija quien no quiere rebajar ni un céntimo la cantidad que piden», dicen fuentes cercanas a Sofía a este periódico. Y apostilla: «Ellos quieren algo de dinero en metálico, pero también tierras para poder dar trabajo a gente de su pueblo». La hija de Sofía Benítez-Cubero se llama Sofía González Reguera. Es un miembro activo de Podemos Andalucía y una de las personas de confianza de Diego Cañamero, quien fue secretario general del Sindicato de Obreros del Campo de Andalucía y en la actualidad diputado en el congreso por Unidos Podemos.

Sofía González Reguera, hija de Benítez-Cubero Reguera, es quien más le anima a seguir adelante con el proceso
Sofía González Reguera, hija de Benítez-Cubero Reguera, es quien más le anima a seguir adelante con el proceso - ABC

Durante todo este proceso, el ganadero José Benítez-Cubero Pallarés, el otro implicado, ha preferido guardar silencio. Se ha alejado de la prensa y de las cámaras y curiosos que hacían guardia en su finca «Los Ojuelos», en Marchena (Sevilla). Incluso, ha aguantado que varios drones sobrevuelen sus propiedades y que el conflicto con su hermana aparezca en programas de prime-time en la televisión.

Ni buenos ni malos

Mientras él defiende y protege su fortuna, que ha duplicado desde que murió su padre, Sofía lucha por lo que cree que le corresponde legítimamente. Los dos tienen argumentos a favor y ambos quieren que los tribunales les den la razón. Pero fuera de los juzgados de Sevilla, en la calle, Benítez-Cubero Pallarés, siente que ya ha sido sentenciado por la sociedad. Por eso, harto de «esta historia de buenos y malos que se ha generado», Miguel Minguet, su abogado, ha decidido hablar por primera vez a un medio de comunicación sobre este asunto. «Mi cliente nunca supo que tenía una hermana hasta que se le interpuso la demanda de filiación», afirma Minguet en conversación telefónica con ABC. Al parecer, al mismo tiempo en que Sofía tomaba posiciones en los juzgados, su hermano iba asimilando que su padre tuvo una hija antes de que él llegara al mundo. «Él no ha dejado a ningún hijo sin reconocer, ni ha abandonado a nadie que tuviera a su cargo. Quien lo hizo fue otro hombre [su padre], que tiene el mismo parentesco con mi cliente que con Sofía», argumenta. También defiende que «nadie ha contemplado el lado humano» de su defendido, quien «siempre aparece como el malo en esta historia».

«Esta es la historia de dos personas con pretensiones económicas», argumenta una fuente cercana a la familia del ganadero, quien también considera que el padre les hizo «una faena a los dos». Sin duda, es una historia difícil de asimilar por ambas partes. «Lo que le ha pasado a Sofía es una desgracia, pero eso no quiere decir que haya que poner verde a José y someterle a semejante escarnio». Él está defendiendo sus intereses económicos, de la misma forma que Sofía defiende los suyos para «retirar» a sus hijos.