Don Juan Carlos y su nieto, Felipe, en el restaurante Zuberoa
Don Juan Carlos y su nieto, Felipe, en el restaurante Zuberoa - EL DIARIO VASCO

Felipe y Victoria de Marichalar, un verano entre el coso taurino y el mar

Los hijos de la Infanta Elena repitieron ayer en la plaza de Illumbe de San Sebastián. El domingo almorzaron con su abuelo en el restauante vasco Zuberoa

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Fiel a su pasión por los toros y la buena mesa, Don Juan Carlos vivió el pasado domingo una entrañable jornada familiar en San Sebastián. Acompañado por su hija mayor, la Infanta Elena, y sus nietos Felipe y Victoria de Marichalar, aterrizó sobre la una de la tarde en el aeropuerto de Donosti para no perderse la corrida de José Tomás y El Juli con un lleno histórico.

Antes de dirigirse al coso de Illumbe, visitó uno de los templos gastronómicos de la región para almorzar. Si el año pasado justo por estas fechas, coincidiendo con el regreso de la fiesta taurina a San Sebastián, Don Juan Carlos deleitaba su paladar con el buen hacer en la cocina de Pedro Subijana en Akelarre, esta vez recaló en el restaurante Zuberoa, en Oiartzun. Una cita que tenía pendiente desde hace tiempo dada la buena relación que guarda con los hermanos Arbelaitz.

El rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza brinda el toro a Don Juan Carlos, acompañado por su hija, la Infanta Elena, y sus nietos, Felipe y Victoria
El rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza brinda el toro a Don Juan Carlos, acompañado por su hija, la Infanta Elena, y sus nietos, Felipe y Victoria - EFE

«Es un hombre muy abierto. Nos conocíamos de antes y tenía la ilusión de venir un día. Salió muy contento y agradecido. Estuvo en una mesa en la terraza con Doña Elena, sus nietos y unos amigos. Después de comer se pasó a saludar Vicente del Bosque que había almorzado en otro restaurante de la zona», declara Hilario Arbelaitz, en conversación telefónica con ABC.

Para abrir boca, degustaron un delicioso flan de foie gras y crema de pochas, seguido de una ensalada de bogavante, cigalas a la plancha con su propio consomé, txipirones en salsa pelayo y en su tinta. Como plato fuerte, tomaron un buen rodaballo y berberechos. Todo ello regado con vino O Soro y La Nieta. De postre, cerezas con helado de limón de hierba luisa y tarta de queso, para poner el broche final al menú.

Al terminar la comida, los tres hermanos Arbelaitz se sentaron a charlar con ellos y sacarse algunas fotografías. Era la primera vez que Juan Carlos acudía a Zuberoa, emplazado en un caserío de 600 años de antigüedad, pero ya había tenido la oportunidad de saborear algunas de sus especialidades años atrás, cuando Arbelaitz fue el encargado de preparar varias comidas privadas en Madrid, antes de que el rey abdicara en 2014.

Sobre las cinco y cuarto de la tarde, Don Juan Carlos abandonaba el restaurante para presenciar una corrida que generó máxima expectación y que evidencia que los toros vuelven a estar de moda en San Sebastián. El monarca fue recibido con aplausos y durante toda la tarde tanto él como su hija y sus nietos fueron los rostros más buscados por el resto de los asistentes.

Felipe no pierde detalle de la faena de su amigo Gonzalo Caballero en Santander
Felipe no pierde detalle de la faena de su amigo Gonzalo Caballero en Santander - Juan Manuel Serrano Arce

Felipe, que el pasado 17 de julio cumplió 18 años, y Victoria han heredado la afición taurina de su abuelo y su bisabuela, la condesa de barcelona. Se ha convertido en algo habitual verlos en el tendido. Hace tan sólo unos días acompañaban a su madre a la plaza de Palma de Mallorca, donde se encontraban de vacaciones, y unas semanas antes en la de Santander. Ayer volvían a repetir en Illumbe, con un cartel de alto voltaje con Sebastián Castella, Talavante y la joven promesa peruana Roca Rey.

De alguna manera, los hijos de Doña Elena y Jaime de Marichalar se han convertido en los nietos del Rey más visibles, cercanos y desenfadados. Felipe ya no es aquel niño enrabietado que captó todas la miradas en la boda de su tío, Don Felipe, después de propinar una patada a otro de los pajes, pero las anécdotas se siguen sucediendo. Antes de poner rumbo a Mallorca como el resto de sus primos, el primogénito de Doña Elena y Jaime de Marichalar pasó por Marbella, donde acudió a la gala Starlite. Allí protagonizó uno de los momentos más comentados del verano al coger un micrófono y con un grito alto y decidido pronunció un patriótico: «¡Qué viva España!». A pesar de su mayoría de edad, Felipe sigue derrochando espontaneidad y simpatía.

Tras haber pasado una divertida noche en esta fiesta marbellí, el joven viajó hasta Santander para disfrutar junto a su pandilla de una de las corridas de Gonzalo Caballero, un torero muy amigo suyo. Toda la cuadrilla acabó en la enfermería ya que el torero resultó herido por el tercer toro.

Victoria Federica durante su curso de Vela
Victoria Federica durante su curso de Vela - EFE

En Palma de Mallorca tampoco han faltado las reuniones con amigos hasta bien entrada la madrugada. Por la mañana el joven tomaba junto a su hermana los tradicionales cursos de vela en Calanova, una afición deportiva muy arraigada dentro de los Borbones. Al caer la noche aprovecha para dejarse ver por los lugares de moda de la isla como Tito’s. El dueño de la sala Jaime Lladó, no perdió la ocasión para fotografiarse con él y subir la imagen a su cuenta de Instagram. Felipe es consciente del interés que suscita allá donde va y siempre tiene una sonrisa para todos. No le incomoda sacarse una foto o saludar a los propietarios de los locales que frecuenta. Con razón se ha ganado el título del nieto más carismático y popular de Don Juan Carlos y Doña Sofía.