La actriz Cynthia Nixon en el evento «The People’s State of the Union» en Nueva York.
La actriz Cynthia Nixon en el evento «The People’s State of the Union» en Nueva York. - EFE

Cynthia Nixon salta de la televisión a la escena política

La actriz de «Sexo en Nueva York» presenta su candidatura demócrata para convertirse en gobernadora de Nueva York

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El nombre de Cynthia Nixon suena últimamente con insistencia en los medios locales de Nueva York. Pero en esta ocasión no se trata de nada relacionado con las peripecias que protagonizó junto a Sarah Jessica Parker, Kim Cattrall y Kristin Davis, dando vida a una exitosa abogada con puntos de vista extremadamente cínicos sobre las relaciones y los hombres. Atrás quedaron los cócteles Cosmopolitan, los zapatos caros y las fiestas en la Gran Manzana. La serie de HBO «Sexo en Nueva York» ya solo forma parte del pasado de Nixon, quien ahora fija sus miras en la arena política.

Demócrata convencida y muy implicada en aspectos educativos, la actriz de 51 años y madre de tres hijos se ha postulado como una de las contendientes de Andrew M. Cuomo, actual gobernador de Nueva York. No lo tendrá fácil la intérprete, quien batallará por ese puesto contra la antigua alcaldesa de Siracusa Stephanie Miner y el exsenador estatal Terry Gibson, quienes también se han propuesto como candidatos para la primarias demócratas que se celebrarán en septiembre. Retar a Cuomo es en sí ya todo un atrevimiento; ha revalidado su mandato en dos ocasiones y ha recaudado 30,5 millones de dólares para su campaña.

Nada mejor para anunciar la candidatura que subiendo un vídeo de dos minutos de duración a las redes sociales. «Algo debe cambiar», dice la estrella que en la serie «Sexo en Nueva York». «Queremos que nuestro Gobierno funcione de nuevo en Sanidad, para poner fin a las incineradoras, para reparar nuestro metro. Estamos cansados de políticos que se preocupan más de los titulares y el poder que de lo que hacen por nosotros», ha advertido.

Nixon lleva ya varios meses deshojando la margarita de su futuro. Durante las últimas semanas, ha entablado conversaciones con veteranos políticos demócratas para tantear el terreno y buscar un espaldarazo definitivo a su candidatura. Además de su profundo compromiso con la causa educativa, Nixon se ha interesado por otras áreas como la política de transporte. Los problemas que arrastra el sistema de metro de la ciudad de Nueva York, administrada por la Autoridad Metropolitana de Transporte (MTA) y supervisada por Cuomo, se presentan como una de las mayores vulnerabilidades políticas del actual gobernador. Cynthia nunca se ha mordido la lengua y se ha pronunciado abiertamente contra Cuomo.

Burlas de su rival

Más cauta se ha mostrado Rebecca Capellan, publicista y mano derecha de Nixon, quien se negó a hacer comentarios sobre las conversaciones que la actriz mantuvo con los estrategas políticos, Bill Hyers y Rebecca Katz, exasesores del actual alcalde demócrata de Nueva York Bill de Blasio, quien ha tenido problemas con Cuomo durante años. «Muchos neoyorquinos preocupados con la situación del estado han estado presionando a Cynthia para postularse al cargo y, como ella ha dicho anteriormente continuará explorándolo», admitió Capellan en un comunicado.

De alguna manera, Cuomo ha comenzado a ponerse nervioso y no ha tardado tiempo en arremeter contra la actriz. El actual gobernador se burló del estatus de celebridad de Nixon, a quien tachó de no ser nadie. Evidentemente su experiencia en política es nula. En su carrera como actriz, además de ser protagonista de «Sexo en Nueva York», ha ganado dos premios Emmy (uno por la exitosa serie y otro por la ficción «Law & Order: Special Victims Unit») y un galardón Tony por su obra de teatro «Rabbit Hole».

«El reconocimiento del nombre es relevante cuando tiene alguna conexión con el esfuerzo», espetó Cuomo. «Si se trata solo de reconocimiento de nombres, entonces espero que Brad Pitt, Angelina Jolie y Billy Joel no participen en la carrera porque entonces realmente sería un problema».

A Cuomo se le olvida que los votantes norteamericanos ya han caído hechizados por otros actores políticos en el pasado como fueron Ronald Reagan o Arnold Schwarzenegger.