El presidente de Argentina y su esposa brindan con los Reyes de España
El presidente de Argentina y su esposa brindan con los Reyes de España - Gtres

Brindis y tangos en la cena que Mauricio Macri ofreció a los Reyes en Argentina

El mandatario y su esposa ejercieron como anfitriones en una recepción a la que asistieron Vargas Llosa, Pimpinela, Mirtha Legrand y Valeria Mazza

ArgentinaActualizado:

Era la gran noche de la visita de estado de los Reyes a Argentina, al menos la más multitudinaria. Ayer, el presidente argentino, Mauricio Macri, y su esposa, Juliana Awada, les ofrecieron una cena de gala en Centro Cultural CCK, un emblemático edificio situado muy cerca del mítico Luna Park, antaño templo del boxeo, y símbolo, como recordó Don Felipe, del «esplendor de un Buenos Aires clásico», ese que quiere parecerse a París, pese a las distancias.

Otro esplendor llevaron consigo, y así se comentó por el lugar, tanto Doña Letizia como Awada. La primera sorprendió con un vestido de seda verde bordada, con un impresionante escote en forma de V, de Carolina Herrera. Por su parte, la primera dama argentina optó por un vestido rojo, también de seda, pero más recatado que el de su invitada.

La Reina Letizia junto a la primera dama argentina
La Reina Letizia junto a la primera dama argentina - Gtres

Unas cuatrocientas personalidades de la política y la cultura acudieron a la cena. Destacó la presencia del escritor Mario Vargas Llosa, que acompañará a los Reyes en la inauguración del Congreso Internacional de la Lengua Española, mañana en Córdoba, o de la viuda de Jorge Luis Borges, María Kodama, que es una habitual en este tipo de saraos, en los que nunca se quita sus gafas de sol estilo años sesenta o setenta, según se mire. También se dejó ver por allí la modelo Valeria Mazza, los cantantes del dúo Pimpipenla o la legendaria presentadora de televisión Mirtha Legrand, que a sus noventa y dos años, y sin renunciar a los tacones, sigue siendo todo un referente del medio. «Aquí no eres nadie si no hablas con Mirtha», se bromeaba, bastante en serio, en el cóctel previo a la cena.

No apareció en el acto Joaquín Sabina, que a pesar de todo se convirtió en uno de los protagonistas inesperados de la jornada, nada extraño teniendo en cuenta su tirón en este lado del Atlántico. El cantautor, que se encontraba tomando algo por Buenos Aires con el secretario de Estado de Turismo de Argentina, Gustavo Santos, se encontró con el Rey a la entrada del hotel donde se alojan ambos. Al advertir la llegada de Don Felipe, Sabina se levantó y habló con él durante un breve minuto, en el que les vio reír de forma cómplice. Las imágenes, registradas por C5N, dieron la vuelta al país.

Ya en las mesas, se sirvió un menú que soprendió por la ausencia de la carne, referente inevitable, a inigualable, de la gastronomía del país. De primero, una centolla patagónica en crocante de papa; de segundo, trucha del lago, y ya para cerrar se sirvió un suflé de dulce de leche. Antes de este postre, por cierto, se amenizó la velada con una actuación de una pareja campeona del mundo de baile de tangos, que interpretó dos conocidas piezas de este género musical ante la mesa presidida por los Reyes, Macri y Awada. En esa misma mesa estaba Josep Borrel, ministro de Exteriores y Cooperación, visiblemente impresionado, casi ojiplático, ante las virtudes de los artistas. Todo lo contrario que su homólogo argentino, José Marcelo Faurie, sentado a su lado, que quizás ya está demasiado acostumbrado a este tipo de espectáculos.

El festejo obligó a cerrar varias calles de la ciudad desde las siete de la tarde, complicando, aún más, su caótico tráfico. Todo terminó poco después de las diez de la noche, momento en el que tanto los Reyes como la pareja argentina se retiraron del centro cultural CCK, ya con pocos vehículos por el centro. No les dieron ni las once, ni la una, ni las dos, ni las tres…