Boris Johnson y Carrie Symonds en una imagen idílica en el campo
Boris Johnson y Carrie Symonds en una imagen idílica en el campo - ABC

Boris Johnson, la vida privada del enemigo como arma política

La novia del candidato a liderar el Partido Conservador se cuela en la campaña después de que se filtrase una riña doméstica entre ambos

MadridActualizado:

«No importa la salvaguarda sobre la frontera irlandesa tras el Brexit. Quiero que Boris explique cómo planea eliminar las manchas de vino tinto del sofá». El humorista gráfico del «Daily Telegraph», Matt, sintetizaba esta semana en su viñeta la tormenta política que desató una trifulca doméstica entre Boris Johnson, el favorito para convertirse en próximo primer ministro británico, y su novia Carrie Symonds, 24 años más joven que él y antigua jefa de prensa del Partido conservador. Las negociaciones del Brexit parecían haber quedado eclipsadas y la opinión pública se entretenía siguiendo los pormenores de la acalorada discusión de Johnson, un adúltero reincidente -sin intención de corregirse- y con dos divorcios a sus espaldas.

Carrie Symonds
Carrie Symonds - Andrew Parsons

En esta era del MeToo y en plena campaña por liderar el Partido Conservador, sus asesores detectaron el daño para su imagen y se vieron obligados a difundir unas idílicas imágenes de la pareja en el campo para apaciguar los ánimos. Unas fotos con un cierto tufo a montaje que pretenden escenificar la reconciliación.

La madrugada del pasado viernes 21, Eve Leigh y Tom Penn, vecinos de la pareja en el barrio londinense de Camberwell, les grabaron intercambiando unas palabras subidas de tono. Este distrito del sur de la capital no es especialmente barato, pero vota l aborista y favorable a la permanencia en la UE. Según la filtración, Symonds recriminó a su novio haber manchado el sofá con vino tinto y le chilló que era «un malcriado» al que no le importa «nada». Él le espetó que no tocara su «jodido ordenador». Los vecinos alertaron a la policía, filtraron la grabación a «The Guardian» y en cuestión de segundos prendió la mecha de la polémica, cuestionando la actitud del político tory hacia las mujeres. La prensa conservadora tildó a estos vecinos como «militantes de izquierda» que actuaron por «venganza». E independientemente de si su objetivo era ese, sí lograron hacer ruido y horadar la imagen de Johnson. El rubísimo político incluso se vio obligado a pronunciarse sobre el altercado en una entrevista en prime time en la BBC. «Es injusto implicar a las personas que quiero en este debate», dijo tratando de evadir la pregunta.

Y aunque se afane en mantener su vida privada al margen, sus devaneos y juergas sexuales siempre han acaparado tantos titulares como sus continuas salidas de tono, mentiras de diversa índole y búsqueda constante de adulación.

Hustings en Exeter acompañó a su padre Stanley como parte de su intento de convertirse en el nuevo líder del Partido Constervativo y el nuevo primer ministro de Gran Bretaña.
Hustings en Exeter acompañó a su padre Stanley como parte de su intento de convertirse en el nuevo líder del Partido Constervativo y el nuevo primer ministro de Gran Bretaña. - EP

Segundo divorcio

En septiembre de 2018 hacía público su divorcio de Marina Wheeler, su mujer durante 25 años y madre de cuatro de sus hijos. La dejó por l a joven Carrie, supuesta responsable de la mejora de estilo y físico del político, quien se ha quitado algunos kilos de encima y ha modernizado su armario. Su entorno cercano asegura que Carrie ya sueña con deshacer las maletas en el 10 de Downing Street y empezar a ejercer como «first girlfriend». Ambición no le falta. Carrie es la hija de Matthew Symonds, uno de los fundadores de «The Independent», y de Josephine Mcaffee, abogada del periódico. Estudió en el Godolphin and Latymer School, un colegio que cuesta 20.000 libras al año y posteriormente estudió Historia, Teatro e Historia del Arte en la universidad. Tras ocho años en el Partido Conservador y ser considerada como una de las publicistas más influyentes comenzó a trabajar para Michael Bloomberg.