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Muere Inés Lafuente, una de las mujeres más ricas de Argentina

La revista «Forbes» le atribuyó una fortuna de más de mil millones de dólares. Falleció a los 71 años

carmen de carlos
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Inés Lafuente era una de las mujeres más ricas y en su última etapa, más tristes de Argentina. Los más de mil millones de dólares que le atribuyó la revista Forbes no sirvieron de consuelo cuando su hijo, Alejandro Bengolea, de 50 años, murió de cáncer. El fallecimiento se produjo el 21 de abril de este año, hace poco más de cuatro meses. Su ausencia, irremediablemente, aceleró el proceso de autodestrucción en el que se había embarcado esta mujer que se despidió de la vida hace apenas unos días.

En el sepelio de su único hijo varón, Inés alternaba la mascarilla de oxígeno con bocanadas profundas de cigarrillo. Los pulmones trabajaban bajo mínimos y su salud empeoraba por minutos aunque nada hacía presagiar el desenlace inmediato.

Sus otras hijas, Bárbara Bengolea, fruto de su primer matrimonio con Julián Bengolea Madero, y Amalita Amoedo, de su segundo enlace con Julio Aurelio Amoedo, poco podían hacer. Se han quedado como herederas de un imperio que empezó a quedar huérfano con la muerte de su abuela, María Amalia Lacroze de Fortabat, el 18 de febrero de 2012. Ese día, a los 90 años, murió la matriarca, propietaria de la empresa Loma Negra y más conocida como la «reina del cemento» o simplemente, Amalita.

Inés, de perfil más austero y poco dada a los negocios, vivió a la sombra de su madre toda la vida. No tuvo el glamour y la exposición que derrochaba Amalita, amante de la belleza, de los salones de embajadas, de artistas y de los hombres apuestos y cultivados.

Sí compartió con ella su amor por las bellas artes y la filantropía, actividad a la que dedicó sus mayores esfuerzos. Estuvo al frente de la Fundación Fortabat, administradora de una importante pinacoteca que tiene museo propio en el coqueto barrio de Puerto Madero.

La hija de Amalita, como la conocía buena parte de Argentina –y de Europa y América–, murió el viernes pasado en su tríplex de la inmensa Avenida de Libertador, una de las arterías principales de la ciudad de Buenos Aires. En la intimidad de su casa la veló la familia. Treinta docenas de rosas rojas iluminaban la vivienda en el día más triste para los que la querían. Antes del entierro, en el cementerio de la Recoleta, ofrecieron sus condolencias en el «velorio» amigos y nombres que hicieron y hacen historia en Argentina. Entre otros, el expresidente Fernando De la Rúa, el jefe de Gobierno electo de la ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, y un antiguo antecesor suyo en el cargo como Jorge Telerman.

María Inés Lafuente, de 71 años, se movía en silla de ruedas, fumaba a sabiendas de que el humo consumía sus pulmones pero mantenía la lucidez intacta. Sus hijas y nietos heredan una fortuna calculada hoy en unos 1.200 millones de dólares. También el dolor de la pérdida de una madre y abuela.