Irina Shayk a la llegada al puerto de St. Tropez
Irina Shayk a la llegada al puerto de St. Tropez - gtres

La nueva vida de Irina Shayk dentro del exclusivo círculo de Hollywood

El miércoles acaparó todas las miradas en la gala benéfica de Leonaro DiCaprio

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El éxito o fracaso de un gran evento social viene determinado en buena medida por el estatus de sus invitados. Y si ahora hay una presencia que cotiza al alza, esa es, sin duda, la de Irina Shayk. Su ruptura con el futbolista Cristiano Ronaldo el pasado enero, lejos de sepultarla, supuso un soplo de aire fresco a su imagen. La novia modosita a la sombra eterna del astro blanco pasó a convertirse en una mujer muy segura de sí misma que se crecía ante los flashes de la alfombra roja y que supo muy bien cómo rentabilizar el fin de su relación labrándose un hueco en lo más alto del panorama social internacional. Igual asiste a la cena de corresponsales de la Casa Blanca que desfila para Givenchy con Naomi Campbell o que acapara toda la atención en la gala de los MET de Nueva York. Atrás quedaron los tiempos en los que llegó a sentirse «fea e insegura» por estar junto «al hombre equivocado», como ella misma declaró después de romper con Cristiano.

Michelle Rodriguez y Nina Durbov a su llegada a St. Tropez
Michelle Rodriguez y Nina Durbov a su llegada a St. Tropez

Su última aparición estelar se produjo el miércoles por la noche en una gala benéfica organizada por Leonardo DiCaprio en Saint-Tropez, para recaudar fondos para su fundación medioambiental. El actor congregó a numerosos rostros conocidos, como Orlando Bloom, Michelle Rodriguez, Nina Durbov o Kate Hudson. Pero, sin duda, todos los ojos estaban puestos en Irina Shayk, quien apareció en el puerto enfundada en un encorsetado vestido de Versace y falda de gasa en tonos nude. La reina de la pasarela incluso subió al escenario para ofrecer un apasionado discurso sobre la fundación del protagonista de «Titanic». Ni siquiera la asistencia de la nueva novia de DiCaprio, Kelly Rohrbach, con un largo vestido de encaje en lila, logró eclipsar el fenómeno Irina.

Por supuesto, el ascenso dorado y el renacer de la rusa de 29 años no se puede concebir sin la influencia de su nueva pareja, el actor norteamericano Bradley Cooper. A diferencia de Cristiano Ronaldo, que se ha refugiado en su hijo Cristianinho y en sus amigos de siempre para superar su bache amoroso, Irina volvió a abrir las puertas al amor muy pronto. El rumor que llevaba circulando por las redacciones durante semanas se confirmó el pasado mayo con unas apasionadas fotos de la pareja besándose en Nueva York. Esta vez Irina no se fijó en uno de los futbolistas mejor considerados por la FIFA, sino en el tercer actor mejor pagado de Hollywood. El año pasado ganó 36,2 millones euros, y juntos forman una de las parejas más atractivas de Hollywood.

Ella está más que integrada en todos los círculos y sabe con quién codearse. En febrero deslumbró en la fiesta de los Oscar organizada por «Vanity Fair», en marzo acudió al 60 cumpleaños de Bruce Willis, en abril coincidió con actores y empresarios en las carreras de Fórmula E organizadas por Alejandro Agag en Long Beach (California), en mayo acudió a un evento organizado por Rihanna con motivo de la gala MET... Por no hablar de su presencia en la cena de corresponsales de la Casa Blanca auspiciada por el mismísimo Barack Obama.

Nueva musa de la moda

Pero, además de su interminable lista de compromisos sociales, tampoco descuida su faceta profesional, firmando día sí día también jugosos contratos. A finales de junio se convirtió en una de las protagonistas de la semana de la moda de París en un desfile de Givenchy donde compartió pasarela con la gran Naomi Campbell. Ambas coincidieron de nuevo el pasado 6 de julio en el desfile de Versace en la capital francesa, adonde acudieron como invitadas de honor. La top es una fan incondicional de la firma, que ha encontrado en ella a su mejor embajadora.

A pesar de su ajetreada agenda, intenta sacar cualquier hueco para reunirse con su novio en Londres. Allí, Cooper trabaja en su obra de teatro «The Elephant Man» en el Theatre Royal Haymarket. Aunque llevan saliendo tan sólo unos meses, algunos medios ya especulan incluso con la posibilidad de una boda. De momento, para verla vestida de blanco habrá que conformarse con su presencia el pasado mes de mayo en la Barcelona Bridal Week, donde desfiló para Pronovias.

Y todos los eventos a los que asiste, junto con sus desfiles, unidos a sensuales fotografías de la maniquí, tienen su mejor escaparate en su exitosa cuenta de Instagram (@irinashayk), que ya tiene más de tres millones de seguidores. La sombra de Irina Shayk es alargada.