Puestos de verduras en el mercado donostiarra de San Martín
Puestos de verduras en el mercado donostiarra de San Martín - DIARIO VASCO

¿Cuándo es mejor hacer la compra de Navidad?

El ahorro adelanta la compra de alimentos, pero no hay nada como ir al mercado las vísperas

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Tenemos la Navidad prácticamente encima, y serán muchos los que vayan ya planificando sus menús festivos, en los que seguramente serán bastante fieles a la tradición gastronómica de estas fechas. Los responsables de consumo y las asociaciones de consumidores recomiendan escalonar las compras, adelantarlas. Hay dos razones que justifican ese adelanto. Una, evitarse aglomeraciones y apuros, es decir, la comodidad. Otra, comprar antes de que los precios se disparen, es decir, economía. Todo esto está muy bien en lo relativo a regalos, ropa, colonias, juguetes… pero, ¿y la comida?

Personalmente descarto la primera razón: es muy bonito ir al mercado los días inmediatos a Navidad, vivir el ambiente, el ajetreo… ¿Un poco incómodo? Quizá. Pero eso forma parte del propio espíritu navideño.

Tercera y quinta gamas

Respecto a la segunda, nada impide comprar algunas cosas con antelación. Varias posibilidades: comprar productos de quinta gama, es decir, platos precocinados y envasados, como algunas aves de corral listas para calentar y servir. Otra es acudir a la tercera gama: los congelados. El consumo navideño de langostinos congelados de procedencias de lo más dispares es ya una tradición.

Pero nada mejor que adquirir primera gama (alimentos frescos) y procesarlos nosotros mismos. Lo más normal, mediante congelación doméstica. Hoy por hoy, y siempre que se hagan las cosas bien, no plantea ningún problema. Eso sí, recuerden lo que en cierta ocasión dijo Paul Bocuse, uno de los padres de la nouvelle cuisine, sobre ello: «Si congela usted gloria, comerá gloria; si congela basura, comerá basura». Nada más cierto.

Congelar en casa

Congele sus compras (aves, pescados…) de manera que, cuando vaya a consumirlas, no tenga más que hacer que descongelar y cocinar. Quiere eso decir que esos pescados, esas aves, han de ir a la bolsa de congelación en perfecto estado de revista, listos para cocinar, limpios, arreglados… En el caso de los pescados, somos partidarios de congelarlos con algo de sal: el pescado de mar, lavado, agradece un recuerdo de su medio habitual. Congelen entero lo que vayan a cocinar entero (una pularda, un pavo…) y troceado lo que vayan a cocinar así. No rompan jamás el ciclo del frío. Y recuerden que, en Navidades o en agosto, la calidad se paga.