En vídeo: así ha quedado el edificio de Vallecas tras la explosión

Sufre daños estructurales y los bomberos trabajan con cuidado para evitar el colapso de la parte superior

De las 82 familias que se han quedado en la calle, solo dos fueron alojadas por el Ayuntamiento

MadridActualizado:

Ochenta y dos familias no podrán entrar durante varios días a sus casas. Se han quedado en la calle, debido a la explosión de gas que sacudió ayer el último piso (el 13) de un inmueble situado en el numero 17 de la avenida de Pablo Neruda (Puente de Vallecas). El siniestro afectó no solo a los 78 hogares del edificio siniestrado (seis por planta), sino a otros tres del número 15 y a otro de la calle de Antonio Mairena. En total, cinco bloques sufrieron desperfectos y diecisiete personas resultaron heridas, ninguna de gravedad. Aquejadas de golpes, contusiones, crisis de ansiedad y una anciana, quemaduras. No hubo ninguna víctima mortal. Los perros de la Unidad Canina de Rescate (UCR), estuvieron rastreando para asegurarse de ello.

El Ayuntamiento de Madrid ofreció alojamiento a los inquilinos que no pueden acceder a sus viviendas hasta que se compruebe que no hay ningún riesgo. ¿El motivo? La finca siniestrada ha sufrido daños estructurales en vigas y pilares a causa de la deflagración. Los bomberos trabajan con sumo cuidado para asegurar y sanear el bloque, puesto que si esos pilares se rompen, se podría producir el colapso de la parte superior y el consiguiente derrumbe. Así lo aseguró el jefe de Bomberos del Ayuntamiento, Rafael Ferrándiz.

El suceso comenzó poco antes de las 13 horas cuando un fuerte y seco estruendo, seguido de una lluvia incensante de cascotes, cristales y diversos objetos, provocaron el pánico al inicio de la avenida de Pablo Neruda. «Todo tembló», decía Manuela Martínez, consternada. Aterrada, la gente se echó a la calle desde sus casas, comercios, bancos, peluquerías o cafeterías sin saber a ciencia cierta qué estaba sucediendo.

Nadie acertaba a aclarar quién vivía en el piso que causó el siniestro. «Una anciana», decían algunos

El polvo blanco lo inundó todo y, ante la caída de materiales de todo tipo, algunos viandantes tuvieron que echar a correr para ponerse a salvo. Tras el sobresalto, se percataron del origen de lo sucedido: la planta superior del número 17 de la citada vía había saltado por los aires. Fue en la parte posterior, en la confluencia con la calles de San Claudio esquina a Antonio Mairena.

Estado en el que quedo un vehículo
Estado en el que quedo un vehículo - ABC

La fachada y parte de la techumbre de varias viviendas reventaron debido al escape de gas en una de ellas -presentaba un fuerte olor a dicha sustancia-, según los primeros indicios. Tras ello, todo el interior salió volando como misiles lanzados hacia los edificios de enfrente. Solo quedaron en pie las vigas, restos de mobiliario y escombros de la finca siniestrada. Un espejo, un retrete a punto de caer al exterior...

La imagen era estremecedora. Parte del material alcanzó a algunos viandantes. La perplejidad por lo que estaba ocurriendo dejó paso a los gritos de muchos de los residentes en ese edificio, algunos de los cuales no podían salir por estar impedidos. También de los colindantes, que resultaron dañados por la onda expansiva y por los cascotes que les alcanzaron en un radio de unos 50 metros. Muchos perdieron las ventanas y parte del tejado. «Hay muertos, fijo»; «alguno habrá quedado sepultado por el derrumbe». Esos eran los comentarios de los testigos.

Sin embargo, no fue así. « Ha sido un milagro. Podría haber habido más gente dentro o en la calle paseando. Ha sido labuena noticia dentro de lo ocurrido». Así lo aseguró el concejal de Salud, Seguridad y Emergencias, Javier Barbero. «Ninguno de los heridos tiene riesgo vital, solo tres están en hospitales». Se alegró de que solo hubiera daños materiales. Entre ellos, 25 coches.

Sanear y asegurar

Ferrándiz, el jefe de Bomberos del Consistorio, incidió en que se habían desalojado varios edificios que pudieran tener alguna afectación. «Se ha reconocido la parte superior del número 17 de forma exhaustiva. Sus habitantes no regresarán, en, al menos, un par de días. Los trabajos se prolongaron hasta bien entrada la noche. Hay que evaluar si hay que sujetar la estructura para demoler o no». Sobre la magnitud de los daños, precisó: «Es muy habitual que una explosión de gas, si es gas, provoque un calentamiento de la masa de aire con un volumen de 400 veces su capacidad. Al no poder salir por la ventana, rompe los cristales, la fachada y se expande».

En la zona trabajaron trece dotaciones de bomberos, que activaron el Protocolo de Incidentes Complejos (PIC), y once del Samur. La Policía Nacional desplazó, entre otros, a los Tedax y a la Policía Científica.

¿Quién vive en el piso de la explosión? Era la pregunta del millón. «Una mujer mayor e impedida de 86 años», indicaban algunos. «Tiene problemas mentales», precisaron otros a Efe. Solo dos familias necesitaron un alojamiento de emergencia. El resto se fue con allegados. «Los responsables del Ayuntamiento nos dijeron quefuesemos a un hotel, que nuestro seguro se haría cargo de los gastos, que adelantásemos nosotros el dinero», critica Paco, desconfiado.