Tienda de Vinos está situada en el número 35 de la calle Augusto Figueroa
Tienda de Vinos está situada en el número 35 de la calle Augusto Figueroa - BELÉN RODRIGO

La taberna en la que Antonio Machado jugaba al mus

La Tienda de Vinos, popularmente conocida como El Comunista, sirve platos tradicionales en un ambiente tranquilo y familiar

MadridActualizado:

Su nombre nunca ha dejado de ser Tienda de Vinos aunque popularmente se conoce más a este restaurante como El Comunista. Comenzó siendo, como indica su designación, una tienda en la que se vendía vino y aguardiente para fuera y también se podía degustar en el local. Francisco Gómez y Jacinta Pinto, procedentes de Medinaceli, fundaron en 1890 esta casa, situada en la calle Augusto Figueroa 35. «Probablemente la fecha de apertura sea anterior, el edificio es más antiguo», comenta a ABC Ángel de Miguel, bisnieto de los fundadores, cuarta generación ahora al frente del negocio.

En sus inicios la tienda era pequeña y estaba unida a la vivienda de los dueños. «De toda la vida ha venido a esta casa mucho escritor y artista, es una zona de muchos teatros y se tenían que dejar ver por aquí porque era donde estaban también los productores. En esta calle había muchos bares y es un barrio muy artístico», explica Ángel de Miguel. Personaje muy popular en esta casa fue Vicente Gómez, uno de los hijos de los fundadores, quien tocaba muy bien la guitarra. De ahí que a la Tienda de los Vinos también se la conociese a comienzos del siglo XX como la “Taberna del Guitarrista”. «Mi tío abuelo viajó a Rusia para actuar y al volver estaban cerrando las fronteras por la Guerra Civil. Decidió quedarse en Francia y de allí marchó a EE.UU. Montó un restaurante y fue compositor, con una brillante carrera», relata el responsable del restaurante.

Su abuelo Saturnino siguió los pasos de sus progenitores y se mantuvo en la taberna. De sus tres hijos fue Ángel, padre de Ángel de Miguel, quien se quedó trabajando en el negocio familiar. Cuando marchó a hacer la mili en el Sáhara sus padres contrataron a Carmen, una joven de Guadalajara, para que les ayudase. «Cuando regresó mi padre se conocieron, se enamoraron y se casaron», explica su hijo. Fue a partir de los años 60 que en esta casa se empezó a dar comidas. «Mi madre es de Guadalajara, y entre sus recetas y las de mi abuela se creó la carta que seguimos manteniendo en su esencia», añade Ángel de Miguel.

El restaurante mantiene la barra y las estanterías originales de madera
El restaurante mantiene la barra y las estanterías originales de madera - BELÉN RODRIGO

En la Tienda de Vinos se come como en casa, esos platos que cada vez es más difícil hacer por el tiempo que lleva su preparación. Lentejas, sopa castellana, albóndigas, callos o bonito con pimientos son algunos de los platos más solicitados de esta casa. «Aquí los clientes encuentran la comida de siempre, que se aprecia cada vez más, tanto los de Madrid como los de fuera ya sean españoles o extranjeros», afirma Ángel de Miguel. Tiene capacidad para 50 comensales y una zona de barra con dos mesas para tomar el aperitivo o esperar a entrar en el comedor.

Ambiente familiar

A partir de los años 60-70 comenzó a ser habitual encontrar a la hora de la cena a un grupo de bohemios. «Muchos eran de izquierdas y se cree que ellos mismos dieron el nombre de El Comunista a esta casa», explica el responsable. Pero recuerda que también eran clientes habituales los militares. «Mi abuelo siempre decía que la política se quedaba fuera de la puerta y nunca hemos

En la barra se sirven chatos, licores y vermús
En la barra se sirven chatos, licores y vermús- BELÉN RODRIGO

tenido problemas. Se ha hablado de todo con mucho respeto», subraya. Vinculada con el mundo literario, entre sus asiduos estuvieron Rafael Alberti, Antonio Machado, Azorín y Jacinto Benavente. En "Tabernas de Madrid" Luis Agromayor cuenta que Manuel Machado y el ceramista Enrique Guijo iban allí a beber vino y a jugar al mus.

El ambiente que se vive en este local sigue siendo muy familiar. Antiguamente, cuando se cobraba por semanas, «era muy habitual fiar a los clientes, se les apuntaba lo que consumían e iban pagando según cobraban». Además, más de un actor se ha quedado a echar la siesta entre función y función en la cama que durante algún tiempo mantuvieron de la antigua vivienda.

Ángel de Miguel cree que una de las cosas que más valoran los clientes de esta casa es, además de la buena comida, la privacidad y tranquilidad que aquí encuentran. «Es un sitio pequeño, las mesas están juntas, pero el ambiente es muy agradable, hay mucho respeto», afirma. Por aquí pasan o han pasado actores como Massiel, Charo Reina, Arturo Fernández, la familia Bosé, Lola Flores o Javier Bardem, entre otros. Álex de la iglesia adora las lentejas que preparan y por más que intenta hacerlas en casa, con la receta que le han indicado, no logra que se salgan igual.

Ángel de Miguel comenzó de pequeño a echar una mano a sus padres. Al acabar los estudios y la mili se quedó trabajando. «Siempre me ha gustado, sobre todo el trato con los clientes, es un ambiente muy familiar», puntualiza. Su hermana ayudó durante unos años y su hermano colabora ahora con él. Carmen, su madre, sigue coordinando todo lo que pasa en la cocina donde tiene el apoyo de su nuera Cristina. Todavía es pronto para hablar de la quinta generación ya que la hija de Ángel y Cristina tiene cinco años. Él reconoce que prefiere que se dedique a otra cosa, es un negocio sacrificado con poco tiempo para estar con la familia. Pero si al final sigue el camino de sus antepasados, confía en que introduzca en esta casa nuevos atractivos para los clientes sin perder la esencia del local.

Las mesas están muy juntas unas de otras y se crea un ambiente cordial y familiar
Las mesas están muy juntas unas de otras y se crea un ambiente cordial y familiar - BELÉN RODRIGO