Viajeros esperan la llegada del Metro en una estación madrileña
Viajeros esperan la llegada del Metro en una estación madrileña - ISABEL PERMUY

La huelga interminable de los conductores del Metro

Llevan dos años y medio consecutivo de protestas sin que se atisben soluciones

MADRIDActualizado:

Los sábados. Las vísperas de puente. Las fiestas. Entre 9.30 y 11.30. O de 15.30 a 17.30. La huelga de maquinistas de Metro de Madrid, repartidas por días, horas y líneas, se ha convertido ya en parte del paisaje para los madrileños, que conviven con estas protestas desde el año 2017, en una primera tanda, y a lo largo de 2018 y durante lo que llevamos de año en el formato de paros intermitentes. Que van a continuar: están previstos ya otros ocho días en mayo. Yla intención es mantenerla. Pero ¿cuáles son las causas y, sobre todo, las perspectivas futuras de esta protesta?

Esta huelga interminable tiene un único protagonista: el Sindicato de Maquinistas de Metro, una organización que agrupa al 90 por ciento de los 1.700 maquinistas de la compañía. Iniciaron su cadena de paros en 2017 pidiendo el reconocimiento de la categoría laboral de maquinistas, equivalente a la que tienen los conductores de trenes. La directiva de Metro rechazó la petición. Como ruido de fondo, el incidente con un conductor que dejó el convoy en una estación con los pasajeros dentro y se fue, alegando que se había cumplido su horario. Le despidieron.

Varios meses y varios paros más tarde, el conflicto se disolvió sin aparente solución. «Conseguimos que se comprometieran a hacer el estudio de riesgos sociosanitarios de los conductores», asegura Juan Antonio Ortiz, portavoz del Sindicato de Maquinistas. Pero lejos de acabar con el problema, sólo tomaron carrerilla para la siguiente andanada de protestas: 2018 comenzó con una batería de huelgas que han ido salpicando el calendario a lo largo del año. Y siguen.

«Las huelgas están siendo efectivas, porque son muy continuadas en el tiempo, y no causan graves prejuicios a los usuarios porque se hacen preferentemente en sábado, para no perjudicar a los que van a trabajar», explica Juan Antonio Ortiz. Desde la empresa, sin embargo, creen que la huelga no está afectando al servicio porque «se cumplen los mínimos y salen entre un 70 y un 80 por ciento de los trenes que circulan en un día sin paros».

Con el foco sobre ellos

Esta «lluvia fina» de paros les permite mantener el foco puesto en su conflicto de forma permanente, dado que durante toda la semana, la megafonía de Metro recuerdan a los más de dos millones de usuarios diarios sus próximas jornadas de protesta.

Las razones de sus movilizaciones se han ido solapando: ahora se quejan porque el estudio sobre sus condiciones laborales en el interior del túnel se ha hecho «con las ventanillas subidas, y no bajadas, y eso cambia los resultados». Metro por su parte los contradice: «Las mediciones se realizaron con las ventanillas subidas, que son sus condiciones habituales de trabajo».

Otro frente abierto es el de la lucha contra el amianto, que a los conductores les parece insuficiente tal y como se está llevando a cabo. Sobre este argumento, portavoces de la compañía aseguran que se está cumpliendo el Plan de desamiantado que invertirá 140 millones de euros hasta 2025 en este proceso. Por ahora, añaden, ya se ha contratado un 20 por ciento del total de esta cifra.

Está en marcha un proceso para contratar a otros 100 conductores, un proceso para el que hay 18.800 preseleccionados, según fuentes sindicales

Por último, está el problema del número de maquinistas, insuficientes según el Sindicato. Está en marcha un proceso para contratar a otros 100 conductores, un proceso para el que hay 18.800 preseleccionados, según fuentes sindicales. Quedará una bolsa de trabajo de donde saldrán los 300 contratos que se prevé realizar en 2020 y 2021, según los planteamientos actuales. La compañía calcula que estos trabajadores podrán estar incorporados a sus puestos este verano, aunque el Sindicato de Maquinistas lo retrasa hasta noviembre.

La batalla sigue: los conductores mantienen el pulso con medidas de no colaboración activa con la empresa, como «no hacer horas extras»: la normativa permite un máximo de 80 horas por trabajador y año, que multiplicadas por los 1.700 maquinistas de Metro suponen un montón de jornadas.

El sindicato es muy crítico con la gestión del actual consejero-delegado de Metro, Borja Carabante. Que, paradójicamente, hizo el viaje de ida desde el Ayuntamiento de Madrid, en que era concejal, a la alta dirección de la compañía –dejando su acta en noviembre de 2016– y ahora está a punto de hacer el camino de vuelta: está en la lista del PP para el 26-M.