CARTAS A LA ALCALDESA

Grandísima

Hemos apreciado que al vecino de Madrid le importa el desalojo de la vida del centro de la ciudad, la limpieza de la calle y el tráfico desesperado

MADRIDActualizado:

Claro que Madrid seguirá siendo una grandísima ciudad, alcaldesa. Eso es lo que usted pronostica, ahora que se va. Aquel que enseguida venga, que ya podemos sospechar quién es, tiene fácil el éxito clamoroso y a la vista. O sea, desfacer el entuerto de Madrid Central, y quitarle los semáforos a la A-5, que son un embudo muy ameno en el que pierden alegremente las horas de vida los que eligen mal las horas del paso por ahí. Eso, de arranque. Con ese par de cosas, el gentío en general iba a librarse de un disgusto aún sostenido, y de una ruta de ahogo que no concierne sólo a los turistas sino al vecindario laboral que viene y va.

Hay disgustos que ser irán con usted, alcaldesa, y también se irán algunas rutas, empezando o acabando por algunas rutas del carril bici, porque usted se empeñó en hacerle a Madrid un mapa de bicicletas, y hay cuestas o repechos donde la bicicleta es una mitad de estorbo y otra mitad de riesgo. De modo que el futuro va a desdecir a menudo al pasado, mayormente en las alegrías de circulación que usted alentó, unas alegrías que los taxistas siempre aluden bajo el común sentido gremial de la síntesis: «Es que aquí todos queremos coger el coche». Esta frase es la que avala por lo alto su frase, alcaldesa, la frase que decora a Madrid como «grandísima ciudad», porque es grandísima en vehículos y en gracia de elocuencia, castiza o no.

Como usted, alcaldesa, puso empeño en alguna modernidad discutible, y discutida, como Madrid Central, o la pirotécnica de semáforos de alguna autovía, ahora tiene fácil el empleo su sustituto, porque en los éxitos inminentes ya va incluida la reparación de sus alardes –los suyos, alcaldesa, no los del venidero–, que son alardes de mucha cilindrada. Durante su mandato, esta columna ha sido rincón de ruegos y preguntas del peatonaje, y también buzón de quejas. Hemos apreciado que al vecino de Madrid le importa el desalojo de la vida del centro de la ciudad, la limpieza de la calle, y el tráfico desesperado, alcaldesa. Lo hicimos constar. Lo hacemos. Hay interés con saber, además, si el patín o patinete seguirá con la pletórica vida que usted le dio.