Inés acude en coche a casa de su madre, dentro de Madrid Central
Inés acude en coche a casa de su madre, dentro de Madrid Central - José Ramón Ladra

Las familias de dependientes contra Madrid Central: «Nadie ha pensado en los mayores»

Hijos con ancianos dependientes piden que no les quiten los permisos de acceso

MADRIDActualizado:

El día a día de Inés Rodríguez será mucho más complejo a partir del próximo mes de junio. Acude cada tarde, y siempre que lo necesita de manera urgente, a cuidar y a dar compañía a su madre, M. N. –por deseo expreso, prefiere no revelar su nombre–. Con 84 años y recién operada del esófago, las atenciones de sus hijos se han hecho más acuciantes. «No hago más que darles guerra», dice preocupada. Inés y su hermano sacan tiempo de donde «muchas veces no hay» para ir al piso de su madre, dentro de Madrid Central. Lo hacen en coche o en moto, porque así se lo autorizó el Ayuntamiento cuando entró en vigor el Área de Prioridad Residencial (APR) de Centro, aunque no estén empadronados en el domicilio de su progenitora.

A pesar de tener permiso hasta mayo de 2023, con la entrada en vigor de Madrid Central en verano esa autorización será papel mojado. «A partir de junio del próximo año sólo podremos acceder a Madrid Central 20 días al mes, los correspondientes a las 20 invitaciones mensuales que el Ayuntamiento concede a los visitantes de los empadronados. Pero nuestros mayores con dependencia tienen que ser atendidos todos los días. No son suficientes. Nadie ha pensado en ellos», explica a ABC, después de haber registrado una reclamación en el Ayuntamiento de la que aún no ha obtenido respuesta.

Máquina de oxígeno

M. N. está además «atada» a una máquina de oxígeno. «Esas 20 invitaciones también son para todo. Si hace falta, hasta para que venga un fontanero a casa. Si viene ese día, ni mi hermano ni yo podremos ir a ver a mi madre en coche», explica. Su «delicado estado de salud» implica, también, varias salidas mensuales al médico. «Mi madre es pensionista, cobra 600 euros y usar el transporte público o pagar un taxi no es viable. Que sus hijos podamos llevarla y traerla a su casa no creo que sea ningún capricho», añade.

Inés critica que no se haya tenido en cuenta este tipo de casos en la casuística de Madrid Central. «Estoy segura de que hay mucha gente en nuestra situación, pero ni siquiera sabrán que estos permisos permanentes desaparecen en seis meses», destaca. Confía que, al igual que los padres no residentes con niños escolarizados en Centro han logrado permisos permanentes, el Ayuntamiento atienda sus peticiones. «Parece que quieren convertir el centro de Madrid en un gueto para los pensionistas con pocos recursos», concluye.