La presidenta de la Comunidad, Cristina Cifuentes, muestra su expediente académico en el pleno de este miércoles - ÁNGEL DE ANTONIO

Cifuentes reconoce que aprobó el máster sin ir a algunas clases ni hacer exámenes

«Hablé con los profesores del máster para ver de qué manera me evaluaban»

La URJC manda a la Fiscalía el caso del máster de Cifuentes

Cristina Cifuentes dimite

MADRIDActualizado:

Cristina Cifuentesutilizó 25 minutos para tratar de desmontar las acusaciones de presunta falsificación de dos calificaciones de su máster. Estuvo firme, enérgica y retadora. Aseguró que «jamás» ha pensado en dimitir, y achacó las dudas planteadas sobre su currículum a una campaña en su contra, por un lado, y a «errores administrativos» de la Universidad Rey Juan Carlos. Reconoció que negoció con profesores y dirección del máster las asistencias a clases y exámenes, «de qué manera mi evaluación se podía producir». No convenció más que a los suyos, a los que las explicaciones de la presidenta les sirvió como un bálsamo en un momento de honda preocupación. Pero desde la oposición no están dispuestos a cerrar este capítulo, que ahora se prolongará en una comisión de investigación y en una moción de censura.

La expectación ante el pleno en que Cifuentes iba a dar explicaciones sobre su máster no podía ser mayor: apenas se podía pasear por los pasillos de la Asamblea de Madrid, atestados de informadores y de cargos populares que no querían perderse una comparecencia de la que podía depender, en cierto modo, su continuidad. Cifuentes no se arrugó ante la presión: todo lo contrario, se creció y rebatió a sus adversarios políticos con tanta pasión como poca efectividad: sólo convenció a quienes ya lo estaban, sus compañeros de partido. E incluso entre ellos, continuaba existiendo una enorme preocupación por lo que estaba ocurriendo.

La presidenta repitió la argumentación que dio el 21 de marzo, el día en que se publicó la primera noticia sobre las posibles irregularidades en su máster. Punto por punto y documento por documento, aunque añadiendo dos más: un certificado personal oficial -y esta vez si, con membrete y firmas- y una carta del profesor de una asignatura explicando al rector que, al igual que con ella, con otros alumnos de ese curso se había producido el mismo error informático con las notas.

Cifuentes dio todo tipo de explicaciones: nunca dijo que se dejó dos asignaturas para más adelante -lo hizo su equipo-, no ha estado escondida, sino que dio explicaciones «a través de las redes sociales»; se ausentó tres días porque estaba enferma con gripe - «¿O es que yo no puedo?»-; es «práctica habitual» admitir alumnos una vez iniciado el curso en este tipo de másters; acordó con sus profesores la forma de evaluarla -«en los estudios de postgrado muchas veces se adaptan a las posibilidades de horarios de los alumnos que trabajan; se acuerda entre profesores y alumnos»-; y pudo defender su trabajo - «fue cosa de 10 o 15 minutos; esto no es una tesis doctoral»- el día en que coordinaba el dispositivo de seguridad para la celebración de la victoria de la selección española de fútbol en la Eurocopa porque «no se seguían desde la Delegación de Gobierno sino desde la Jefatura Superior de Policía».

Tras dos semanas de silencio, dio una rueda de prensa de media hora con 19 preguntas, y acabó señalando con cierto humor que «he podido hacer un máster sobre mi máster».

En su defensa, el portavoz del PP en la Asamblea, Enrique Ossorio, disparó contra todo lo que se movía: recordó problemas con los currículo de otros políticos, como «Patxi López, Elena Valenciano o incluso Pedro Sánchez, en relación con su doctorado y su tesis doctoral». Acusó a Ciudadanos de haberse convertido en «aprendices de Forcadell» porque habían propiciado una comparecencia de Cifuentes en el pleno que es inédita en el parlamentarismo madrileño porque «está fuera del reglamento».

Pero ni en el PSOE, ni en Podemos ni en Ciudadanos convencieron sus palabras. Ángel Gabilondo, portavoz socialista, le recordó que «la mejor manera de respetar a los universitarios es aislar a los que no actúan adecuadamente». Su intervención, le pareció, «no ha despejado las dudas razonables, y la confianza de los madrileños se ve seriamente afectada» cuando va «cambiando su versión, usted o las personas de su entorno».

En las democracias avanzadas, recordó, «falsear los currículum se castiga; asuma usted su responsabilidad con todas las consecuencias». Tras analizar con su grupo las explicaciones, planteó la moción de censura, que ayer mismo recibía el visto bueno de la dirección federal del PSOE y se presentará en breve.

Con el apoyo de Podemos: su portavoz, Lorena Ruiz-Huerta -que ya presentó otra, fallida, en junio del año pasado-, responsabilizó a Cifuentes de haber «destrozado lo público en esta Comunidad» y decidió apoyar a Ciudadanos en su petición de una comisión de investigación exclusiva sobre este máster aunque no le parece excluyente con la moción de censura a Cifuentes: «No hace falta que la sigamos manteniendo como presidenta: dimita». Ramón Espinar, secretario general de Podemos en la región, cree que la presidenta «se está convirtiendo en la Berlusconi española» y «la creemos éticamente desautorizada para estar al frente, por ser sospechosa de varios delitos».

Ciudadanos volvió a sostener al Gobierno popular con su actitud, aunque no con sus palabras. Duda de la versión de la presidenta regional y criticó que «se haya pasado 14 días escondida, alimentando las sospechas, usted que es tan amiga de ir de plató en plató».

Pero apostó por realizar primero la comisión de investigación, como condición previa a la moción de censura. «Hay que conocer la verdad, no una verdad construida», dijo Ignacio Aguado, portavoz de la formación naranja en la Comunidad de Madrid. «Cifuentes ha venido a contar todo menos la verdad», y por eso pide que los profesores de la universidad expliquen en sede parlamentaria qué ocurrió.