Inmueble de la calle Conde Superunda en el que tuvieron lugar los hechos
Inmueble de la calle Conde Superunda en el que tuvieron lugar los hechos - JUAN MARÍN

Una vecina de Logroño es atacada con ácido en su propia casa

La agresora, cubierta con un gorro, se hizo pasar por trabajadora de una mensajería y sin mediar palabra arrojó el líquido al rostro de la víctima cuando ésta abrió la puerta

ABC/ Diario LA RIOJA
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La Policía Nacional está investigando el ataque que se registró en la mañana del jueves 20 de abril en una vivienda de la calle Conde Superunda de la capital y en el que una mujer arrojó ácido a una vecina. La víctima, que sufrió quemaduras de primer y segundo grado en el cuello, en el rostro, en la lengua, en los brazos y, sobre todo, en el pecho, fue trasladada hasta el Hospital San Pedro de Logroño en donde quedó ingresada en la unidad de corta estancia. En la mañana del viernes recibió el alta médica y se recupera de las heridas en su domicilio.

Los hechos, según ha explicado el marido de la víctima a Diario LA RIOJA, tuvieron lugar en la mañana del miércoles. Una mujer llamó al portero automático y explicó a la víctima que traía un paquete a nombre de su esposo. Tras consultarle, este le dijo que no abriera, que no tenía prevista ninguna entrega de esas características, por lo que la mujer colgó el telefonillo sin permitir el acceso al portal.

Pero la agresora consiguió acceder al interior del inmueble, supone la familia afectada, aprovechando la salida de algún vecino. Una vez dentro, la agresora se dirigió a la vivienda de la víctima y llamó al timbre. De nuevo con la excusa de proceder a la entrega de un paquete, la agresora consiguió que finalmente abrieran la puerta. Según explicaba ayer el marido de la víctima, no hubo ningún tipo de conversación ni mediación entre las dos mujeres. «Nada más que abrió la puerta mi esposa, la otra le lanzó un líquido a la cara. Solo le dio tiempo a taparse los ojos. Así evitó quedarse ciega». La víctima comenzó a gritar y a llamar a su marido –que estaba convaleciente en casa– y, cuando la agresora vio que éste se aproximaba huyó a la carrera. «No sabemos quién era, sólo que era mujer y que iba cubierta con un gorro negro», apuntaba, ya desde su domicilio, el marido de la víctima, que «se encuentra más tranquila y recuperándose».

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