Maneiro, durante la rueda de prensa
Maneiro, durante la rueda de prensa - MUÑIZ
GALICIA

Ramona Maneiro: «La gente hace muy bien en hacer las eutanasias clandestinamente»

La mujer que ayudó a morir a Ramón Sampedro asegura que su muerte fue «una chapuza»

SantiagoActualizado:

El caso del hombre que la pasada semana fue detenido tras ayudar a su mujer, aquejada de esclerosis, a morir ha vuelto a poner el foco sobre Ramona Maneiro, la mujer que hace 21 años facilitó a Ramón Sampedro el veneno que le causó la muerte. En una rueda de prensa ofrecida este lunes en Boiro (La Coruña), Maneiro se ha mostrado muy vehemente con los que «pretenden que la gente sufra igual que Jesucristo en la cruz». «Sufre tú si quieres y, la gente que no quiera, pues que no se permita» ha afirmado sin ahorrar descalificaciones hacia la Iglesia y la clase política.

Sobre la grabación de la muerte de María José Carrasco, Maneiro ha llegado a indicar que «me dio envidia porque se pudo despedir de su mujer de cara al público y agarrándole su mano». «Me dio un vuelco el corazón» ha mantenido tras anotar que se enteró de todo por una llamada de la prensa. En línea con esta declaración, Maneiro no dudó en abordar su experiencia a la hora de ayudar a Sampedro, sobre la que indicó que fue un momento «muy muy feo». «No sé si volvería a hacerlo porque lo de Ramón fue una chapuza. Yo hice todo lo que él me había dicho y como se lo había dicho otra gente, la que tendría que tener remordimiento» ha asegurado en relación con el desenlace del que fue su pareja sentimental, y con cuya familia no mantiene ningún tipo de relación desde el fallecimiento.

«Se hace, pero no se dice»

Acerca de la polémica sobre la eutanasia, una cuestión en la que «en veinte años no hemos avanzado», Maneiro ha revelado que está segura de que «hay mucha gente que lo hace y no lo cuenta». «La gente hace muy bien en hacerlo clandestinamente y en no salir a la prensa», ha terciado, porque « la gente que tiene un poco de corazón no soporta ver sufrir a sus seres queridos». En un intento por desvincularse del debate, la gallega ha indicado que «yo ya di la batalla y ahora estoy volcada en cuidar de mis cuatro nietos». «Yo siempre me he sentido sola. Si hablaba mal y si no lo hacía también. Solo espero que esto ayude a avanzar en el tema porque los católicos no pueden decidir sobre el bien o el mal morir» ha zanjado.