Imagen de uno de los regatos, en el área del Portiño, del monte de Froxán (Lousame)
Imagen de uno de los regatos, en el área del Portiño, del monte de Froxán (Lousame) - ICCA REGISTRY
TRAS PASAR EL FILTRO ENTRE 150 ASPIRANTES

Un proyecto gallego, finalista en un concurso mundial de conservación ambiental

El Monte Vecinal de Froxán, en Lousame (La Coruña) es un ejemplo de recuperación de flora autóctona gestionado por colectivos y asociaciones de la zona

SANTIAGOActualizado:

Un proyecto gallego se ha colado entre los catorce finalistas de un concurso mundial de conservación ambiental que organiza la EOCA —la Asociación Europea de Conservación Exterior—, después de pasar un primer filtro de 150 aspirantes. Se trata del Monte Comunal de Froxán, en el municipio coruñés de Lousame, en las cercanías de Santiago de Compostela. Hasta el próximo 23 de marzo competirá frente a otras candidaturas de todo el mundo, como la conservación de hábitats de orangutanes en Borneo o la recuperación de entornos para pequeños simios en Benín, y el vencedor será elegido a través de votación web para hacerse con los 30.000 euros de premio.

La de Froxán es una realidad centenaria que ha empezado a cosechar reconocimiento nacional e internacional en los últimos años. En 2017, este entorno natural de unas 100 hectáreas de extensión —que alberga un minúsculo núcleo de población de apenas veinte vecinos— se convirtió en la primera Área Conservada por Comunidades Locales y Pueblos Indígenes (ICCA) reconocida por las Naciones Unidas en España y la tercera de su clase en Europa.

El secreto de su éxito está en la recuperación del hábitat natural de la zona, degradada durante décadas por las actividades mineras cercanas y la proliferación de especies arbóreas invasoras, como la acacia o el eucalipto. En los últimos meses, por ejemplo, se plantaron cerca de 3.000 árboles de frondosas autóctonas en sustitución de otras plantas invasoras, una acción financiada a través de micromecenazgo.

Monte mancomunado

Detrás de esta labor de restauración ambiental no hay administraciones públicas sino los vecinos que gestionan este monte comunal de dilatada historia. Las primeras referencias que se tienen de su existencia datan de 1409, y vuelve a mencionarse en documentos de 1527 y 1709, en los que se delimita la extensión del monte vecinal y las obligaciones de sus gestores. Tras la dictadura, los comuneros recuperaron la propiedad del monte, y fue a partir de la década de los noventa cuando se intensificaron las tareas de recuperación. Se rellenaron pozos abandonados y se inició la erradicación de las especies invasoras y la implantación de otras oriundas de este hábitat.

El resultado de la votación, en la que participan candidaturas de Chile, Perú, Colombia, Honduras, Camboia, Borneo, Benín, Sudáfrica, Mozambique, Bosnia, Grecia y Reino Unido, se dará a conocer a final de abril y, en el caso de que el proyecto de Froxán resulte ganador, los trabajos se iniciarán este mismo verano continuando durante los dos próximos años.