El secretario general del PPdeG, Miguel Tellado, en rueda de prensa
El secretario general del PPdeG, Miguel Tellado, en rueda de prensa - EFE

El PPdeG calienta motores en 2018 para designar a sus candidatos en los ayuntamientos

Los populares se preparan para un año «más intenso de los habitual», en el que prevén elaborar los programas y cerrar las listas

SantiagoActualizado:

El PPdeG engrasa la maquinaria interna para llegar a la antesala de las elecciones locales de 2019 con los deberes hechos. En los próximos doce meses, el partido se volcará en la preparación de los programas, y también, se preparará para designar a los candidatos que vayan a asumir el que desde hace dos años es el gran reto de la organización: arrebatar a la izquierda el poder en seis de las siete ciudades y en tres de las cuatro diputaciones.

En consecuencia, los populares encaran un «año más intenso de lo que cabría esperar», ha reconocido este miércoles su secretario general, Miguel Tellado. Después de haber dejado atrás un periodo de «renovación a nivel local», marcado por la celebración de los congresos en las grandes urbes, ahora toca remangarse la camisa y prepararse para reivindicar en cada esquina de Galicia que el modelo concebido para la Xunta —el de la «estabilidad institucional, el rigor en la gestión y la creación de empleo»— es un manual perfectamente «exportable» a otros puntos, algo así como un código de buenas prácticas en el que la previsión juega un papel determinante. En algunas provincias, como Orense, el trabajo está muy avanzado: Baltar cuenta ya con 89 de 92 aspirantes, dejando en interrogante el cabeza de cartel en la capital. «En el Partido Popular sabemos que las elecciones no se ganan en quince días de campaña, son un trabajo a largo plazo y sabemos que hay que estar a pie de calle», ha incidido Tellado en rueda de prensa.

Al calor de los buenos datos de desempleo y la tendencia positiva de la economía (la Comunidad encadena 8 trimestres creciendo en tasas del 3%), el número dos de la formación ha defendido la política social impulsada por el Gobierno de Feijóo y se ha despachado contra el ejemplo de «subir impuestos» de Vigo, o el de la «precariedad institucional» que en estos momentos atenaza la gobernabilidad en Ferrol o Lugo.

Es ahí donde el PPdeG centra uno de sus mensajes: frente al caos de los «pactos de perdedores», contraponen la estabilidad que proporcionan las mayorías, aunque la oposición insiste en señalar el ejemplo de Orense. Allí, Jesús Vázquez gobierna en minoría y los presupuestos están por aprobar, pero el partido reivindica su carácter de «fuerza más votada» y acusa al PSdeG de Barquero, potencial aliado, de insistir en la política de «bloqueo permanente».

Por estos y otros ingredientes el 2018 aventuran que será un «largo año de precampaña». Un tiempo despejado de elecciones en el que el resto de organizaciones aprovecharán para convocar «primarias» y dejar al trasluz sus fracturas internas. Y los populares miran sobre todo a las mareas, a las que ven más preocupadas por resolver sus intrigas de poder que por gobernar en ciudades como La Coruña o Santiago. «Si Noriega y Ferreiro tienen un pacto tácito para que el que obtenga mejor resultado en 2019 sea el que desbanque a Villares, deberían hacerlo público», ha cargado Tellado.

Parálisis en Lugo

En el ámbito local, Lugo es en estos momentos el centro de la tormenta política. La alcaldesa, Lara Méndez (PSdeG), se encuentra en una situación compleja, semanas después de que perdiera una moción de confianza ligada a los presupuestos. Pero el tiempo corre a su favor, y la amplia gama de colores ideológicos en la corporación, también. El intento del PP de entablar conversaciones con los grupos de la oposición para plantear una moción de censura no parece que vaya a prosperar, sobre todo porque depende del voto favorable de Ciudadanos, y el de al menos dos de los tres grupos de izquierda: Lugonovo, que tiene tres ediles; el BNG, con dos; y el único concejal de ACE.

Aún así, Tellado cree que «no hay nada malo» en el diálogo con «cualquier» partido, siempre que el objetivo sea «garantizar la gobernabilidad» y desbancar con ello a una regidora a la que tildó de «fracasada». «No se entiende ni siquiera con las fuerzas que la pusieron en la alcaldía», ha denunciado, reclamando incluso su renuncia. «Si no se cree capaz de recuperar la confianza, debería plantearse hacerse un lado, porque desde luego ella es el problema de la gobernabilidad de Lugo».