El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo
El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo - MIGUEL MUÑIZ

El PP gallego ratifica su confianza en Rajoy y tacha de «ruido interesado» los rumores sobre Feijóo

Los populares gallegos defienden la vigencia de su proyecto y cargan contra la «efervescencia» de los de Rivera

La cúpula autonómica apela a la «autoestima» y la «pedagogía» para remontar los pronósticos de los sondeos

SantiagoActualizado:

El Partido Popular de Galicia no piensa dejarse arrastrar por los nervios o por la frustración de ver cómo las encuestas auguran un futuro electoral de éxito para Ciudadanos, a quienes consideran una organización poco menos que advenediza, sin cuadros y sin estructura, y centrada casi en exclusiva a la conquista del poder.

Así es como reacciona la dirección autonómica del partido ante las tendencias demoscópicas que se perfilan en España, elaboradas en pleno estallido del desafío independentista y durante la aplicación por parte del Gobierno del artículo 155 de la Constitución. El último sondeo de GAD3 publicado por ABC sitúa a la marca de Albert Rivera como primera fuerza en número de votos, por encima del PP, que seguiría escarbando en su suelo electoral con la pérdida 1,8 millones de papeletas.

En Galicia, sin embargo, los populares huyen de los discursos derrotistas que impregnan estos días el relato del partido. Desde el PPdeG se considera que éste es un buen momento para la «autocrítica», más aún después de los pobres resultados cosechados en Cataluña, pero a cambio reclaman que todos los análisis partan desde la «autoestima» y el convencimiento de que el suyo es un «gran partido», atado a un «proyecto plenamente vigente»: el culpable, según esta versión, de haber sacado a España del ostracismo de la crisis económica.

Porque si «autoestima» es una de las palabras clave en este examen de la situación, la otra es la «pedagogía». Los mandos de la «Nécora» saben que no es suficiente solo con «reivindicar lo que hemos hecho», sino que es necesario hacerlo con un mensaje capaz de seducir a una parte de su espacio electoral, un sector que en estos momentos mira a los naranjas como una alternativa real de voto.

Es precisamente la comparativa entre el PP y Ciudadanos la que despierta todo tipo de recelos en Galicia. La cúpula autonómica cree que los de Rivera viven un momento de «efervescencia» que solo puede explicarse por las circunstancias especiales en que tuvieron lugar las elecciones catalanas. Allí, mantienen, «funcionó el voto útil», pero «en cada elección se vota una cosa muy distinta». «Los resultados no son extrapolables», sentencian. En el mismo sentido se expresó ayer el vicepresidente de la Xunta,Alfonso Rueda: «Vamos a relativizar todas las encuestas y más en época que no es electoral. Ahora, lógicamente son un toque de atención y espero que así se tomen», afirmó. Más matizada fue la opinión del portavoz parlamentario, Pedro Puy, quien apeló al partido «mirar un poco más adelante» y para no perder la capacidad de presentar proyectos capaces de generar ilusión.

En el recuerdo están las elecciones autonómicas de 2016, en las que Feijóo revalidó su mayoría absoluta y Ciudadanos no obtuvo siquiera representación parlamentaria. Aunque, ciertamente, la política es volátil y las cosas pueden cambiar en la arena municipal. Por eso el PPdeG valora la existencia de «tensión electoral interna», sobre todo para desarrollar los preparativos de los comicios de 2019, en los que por si acaso alertan de que el voto a los naranjas puede desembocar en la atomización de la derecha, y en la reedición de gobiernos populistas como el de Ferrol.

Rajoy, indiscutido

En toda esta vorágine de cábalas y quinielas, algunas opiniones han puesto en duda que Rajoy sea el líder indicado para hacer remontar al PP. Otras incluso colocan al presidente de la Xunta en el cajón de salida para entrar a formar parte del Consejo de Ministros. Pero ninguna merece el crédito de la organización en Galicia, que las considera «ventajistas». Puro «ruido interesado».

Al contrario, señalan que fue el presidente del Gobierno quien se puso al frente del país en la coyuntura económica más grave de las últimas décadas, asumiendo una responsabilidad que no salió gratis en términos de «desgaste». Por un lado, los populares gallegos creen que las medidas puestas en marcha para atajar la recesión pasaron factura, en parte porque el Ejecutivo también optó por no decir a los españoles «lo que querían oír». Y por otro, lamentan que el goteo incensante de casos de corrupción hiciera mella en su caladero natural de votos.

Ambos factores están ahí, pero Rajoy —añaden— es «sinónimo de estabilidad interna», y su hoja de servicios es lo suficientemente «impecable» como para que seguir depositando toda la confianza en su liderazgo.