Rondalla en la fiesta de las Pepitas de Ferrol
Rondalla en la fiesta de las Pepitas de Ferrol - TURISMO DE GALICIA
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Ferrol brilla en la Noche de las Pepitas

Declarada de Interés Turístico en Galicia, la fiesta rinde homenaje a las mujeres de la ciudad a través de los laúdes y mandolinas de las «rondallas»

Santiago Actualizado: Guardar
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Para hablar del origen de las Pepitas tenemos que remontarnos a hace más de un siglo. Nos vamos hasta el barrio de Esteiro, un barrio que nació y creció frente al actual astillero de Navantia que marcaría el futuro de Ferrol. Fue el rey Fernando VI el que ordenó instalar dicho astillero en la ría de Ferrol y se convertiría en el mayor y el mejor arsenal naval de toda Europa. Eran cientos los ferrolanos que trabajan en estas instalaciones y cuando terminaban su jornada laboral aprovechaban para cantar en los bares y en las calles del barrio canciones dedicadas a sus novias a las que rondaban de esta manera, según apuntan los actuales rondallistas.

Por aquel entonces, el nombre de Josefa o Pepa era muy común y así la tradición de «rondar» se convirtió en un homenaje popular a todas las Pepas— y por extensión a todas las ferrolanas— en la noche anterior a la festividad de San José, el 19 de marzo.

La tradición se consolidó y la fiesta se institucionalizó en Ferrol como un evento festivo cultural más de la ciudad gracias al importante trabajo realizado estos años por las rondallas Sonidos del Alba, Bohemios, Añoranzas y Club de Campo que han conseguido mantenerla viva a pesar de las dificultades tenidas en los años más difíciles.

Este esfuerzo y trabajo conjunto con el Concello de Ferrol tuvo su recompensa en el año 2013 cuando gracias a las gestiones realizadas durante el mandato del popular José Manuel Rey Varela se consiguió un reconocimiento público para esta tradición: la declaración de Interés Turístico Regional. Ahora el siguiente paso, Rey Varela ya se ha comprometido a hacerlo, será que las Pepitas sean declaradas de Interés Turístico Nacional lo que supondría un importante aliciente para las rondallas y, sobre todo, un reclamo turístico más para la ciudad.

Capa, bufanda y madrina

«Por su ropa los conoceréis». Las calles de Ferrol se llenan la tarde noche del 18 de marzo de música y color gracias a las rondallas. Después del acto institucional que se celebra en el teatro Jofre para presentar públicamente a las nuevas madrinas las rondallas salen a la calle. Los rondallistas destacan por su vestimenta, van ataviados con una capa, camisa, lazo, bufanda y cintas de colores con el nombre de sus madrinas. Inseparables de sus instrumentos: mandolinas, guitarras, bandurrias, violines, laúdes, panderetas… llenan de música la tableta de chocolate que es el barrio de A Magdalena. Y van acompañados, por supuesto, de su madrina que eligen en un acto protocolario una semana antes, y que durante un año será protagonista de sus canciones. Ella les acompañará en todas las actuaciones que realicen, y que son muchas tanto en nuestra comunidad autónoma como fuera de ella, dando a conocer esta bonita tradición.

A la madrina —que también va ataviada con una capa y lleva una banda con su nombre que la distingue como tal— le dedican habaneras, pasacalles y vals. Además de una pieza escrita y dedicada para ella y otra recuperada del cancionero tradicional, lo que pone de manifiesto la importancia de esta fiesta que permite mantener vivo el pasado musical.

En esta larga noche de ronda por las calles, de canciones bajo el balcón, de «bises» en los bares las rondallas de Ferrol no están solas. Les acompañan normalmente otras rondallas de la comarca la Lucero del Alba (Neda), Rondalla Mugardesa (Mugardos), Trovadores de Ares (Ares) y Rondalla de Cariño (Cariño).

También Ferrol cuenta con una rondalla en Madrid, la rondalla Virgen de Chamorro que a pesar de la distancia se encarga de difundir la tradición de las Pepitas en la capital de España. Demostrando el orgullo ferrolano, la idiosincrasia de una ciudad ligada al mar y a la música.

Y para terminar la noche después de tanto cantar rondallistas, madrinas y público degustan el «bico», un bizcocho de chocolate con forma de corazón relleno de mermelada de naranja dedicado a las Pepitas.

Así será el primer día de los 365 de las madrinas de las rondallas, que vivirán con emoción cada una de las actuaciones en las que durante un año ellas serán las protagonistas, después quedará una gran amistad con todos sus «ahijados» que pervive en el tiempo. Una bonita tradición que vale la pena conocer y vivirla en la noche del 18 de marzo en Ferrol.

Vivan las Madrinas, Vivan las Pepitas.