Xulio Ferreiro, alcalde de La Coruña, en el Palacio de María Pita
Xulio Ferreiro, alcalde de La Coruña, en el Palacio de María Pita - MIGUEL MUÑIZ

Entrevista al alcalde de La Coruña, Xulio Ferreiro«No debe haber intentos de atar en corto a las mareas locales»

«Creo hay que levantar la voz en el Parlamento, que a veces está demasiado tranquilo», señala el regidor sobre el papel de Luís Villares al frente de En Marea

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Tres años después de acceder a la alcaldía de la ciudad herculina, Xulio Ferreiro (La Coruña, 1974) recibe a ABC en uno de los momentos más tensos de su mandato tras el polémico desalojo del colectivo okupa «A Insumisa» de la sede de la antigua Comandancia de Obras. Un desalojo que se saldó con más de diez heridos, entre ellos, varios policías.

—Si pudiera volver al día del desalojo, ¿rectificaría alguna de sus decisiones?

—Cuando uno toma decisiones las toma con las circunstancias que tiene en ese momento y con la información que tuvimos creo que tomamos unas decisiones absolutamente comprensibles. La vía que se usó fue la del diálogo, estuvimos casi un año intentando buscar una salida dialogada que permitiese que ese espacio se abriese a toda la ciudadanía de La Coruña. Cuando se recupera la posesión se hace con el lugar vacío, entendiendo que no iba a haber ningún tipo de uso de la fuerza para recuperar la posesión, como así fue. Son los incidentes posteriores, cuando un grupo de personas quiere intentar entrar por la fuerza, cuando se produce el incidente.

—Las cargas policiales durante esa jornada causaron malestar en algunos colectivos que apoyaron su llegada a la alcaldía. ¿Cree que con esa actuación decepcionaron a parte de su electorado?

—No lo sé. Seguramente no me corresponde decirlo a mí, creo que se puede discrepar de una decisión concreta, de una actuación concreta y entender otra serie de cuestiones. Pero pienso que incluso la crítica entre los afines y la gente próxima es muy saludable.

—¿Qué le diría a esas personas que creen que la Marea Atlántica ha renunciado con esta actuación a parte de sus principios fundacionales?

—Mis principios por lo menos siguen siendo los mismos. Llevábamos mucho tiempo trabajando para que esto no sucediese así, también es cierto que hubo gente que no quiso entrar en ningún tipo de diálogo y ese también fue un problema. Cuando uno gobierna tiene que tomar decisiones y esas decisiones hacen que a veces haya ciertas contradicciones internas que hay que solventar en el foro interno de cada uno. Intentamos poner un bien de titularidad de La Coruña al servicio de toda la ciudadanía y evitar que fuese patrimonializado por unos pocos.

—Pidió «no criminalizar» al colectivo okupa tras las detenciones a raíz de esa jornada, pero los sindicatos policiales echaron también de menos un reconocimiento a su trabajo.

—No escuché esa reacción por parte de la Policía Local.

—Denunciaron haber sufrido insultos, momentos de tensión... ¿Quiere aprovechar para trasladarle también su apoyo?

—Sé que pasó, pero no tiene nada que ver con la falta de apoyo del gobierno local. No escuché ninguna reacción de la Policía Local diciendo que no fueran apoyados por el Gobierno.

—Días después de este incidente se registró el ataque a la sede de la Marea Atlántica. Varios concejales tuvieron que acudir a actos escoltados... ¿Percibe un aumento de la tensión, más descontento?

—No sé si una manifestación de descontento es romper el local de un partido político. Llevamos muchos meses por parte de un grupo absolutamente minoritario sufriendo insultos, amenazas, cierto acoso, al que nunca quisimos dar importancia por no elevar la tensión. Creo que no se corresponde con un aumento del descontento social, sino con un aumento del descontento por parte de un grupo absolutamente minoritario que ya estaba en contra de este gobierno antes del desalojo de «A Insumisa» y que ahora pues están supongo que más enfadados o con más ira, con actuaciones que no son justificables.

—La Comisión de Transparencia detectó 17 irregularidades en la compra de dos pisos a un afín a la Marea Atlántica y usted habló de «errores patentes». Dado el listón ético que se fijaron, ¿no valora pedir responsabilidades políticas a los ediles implicados?

—No hubo ningún concejal que influyese en las decisiones que se tomaron en este asunto. Lo que hicieron los concejales fue ratificar un informe que firmaron una serie de funcionarios altamente cualificados. ¿Que después a posteriori se demuestran errores? Sí, pero lamentablemente mientras está el partido en marcha no tenemos el VAR para ir a mirar a la tele a ver si se impugnan. Si se detectan irregularidades habrá que decir si son lo suficientemente importantes para provocar una nulidad y el informe de la asesoría jurídica coincide en que en un piso hay una irregularidad que sí puede ser invalidante y en otro caso no hay ninguna irregularidad invalidante, porque la nulidad y las irregularidades son cosas distintas.

—El PP le acusa de amiguismo por adjudicar 55 contratos menores por valor de 300.000 euros a firmantes del manifiesto de la Marea.

—El presupuesto anual del Concello es de 250 millones. En tres años podemos hablar de 750 millones de euros de presupuesto y hay 300.000 euros que alguien puede decir, desde luego nunca cuestionando la legalidad de las actuaciones, que coincidieron para gente de los 3.000 y pico que un determinado día decidieron firmar un manifiesto diciendo que estaban hartos de la corrupción del PP y querían un nuevo tiempo político. Ya solo estadísticamente te das cuenta de lo absurdo de decir que esos contratos fueron para esas personas por ser firmantes de la Marea, pero creo que políticamente es bastante ruin.

—De cara a las próximas municipales, Podemos e IUreclaman un modelo de coalición en donde sus siglas tengan presencia. ¿Les recomendaría seguir la fórmula de Marea Atlántica?

—Creo que el modelo funcionó. Es un modelo en el que la unidad popular se construye entre diferentes personas, diferentes partidos, y tiene que haber lugares comunes de discusión. No deberíamos convertir la unidad popular, la confluencia o el municipalismo en una sopa de siglas, sino en un lugar donde encontrarnos personas de diferente militancia. Ese marco común aquí es Marea Atlántica y está funcionando bien pero no me atrevo a decirle a los demás lo que tienen que hacer, para mí este es el modelo ideal.

—¿Qué opina cuando escucha a formaciones como IU calificar a En Marea como «partido ornamental»?

—Para mí la base donde tiene que ensancharse el proyecto es desde abajo, desde el municipalismo, construyendo organizaciones locales autónomas, con poder para trascender el marco de los partidos concretos. Después hay que reconocer que hay un instrumento que es En Marea que es útil para el Parlamento de Galicia y para el Congreso de los Diputados y establecer sinergias entre ambos lugares.

—¿Solo es útil para obtener representación en el Parlamento y el Congreso?

—Bajo mi punto de vista en los concellos tiene que haber movimientos autónomos, mareas que desarrollen su potencia y no debe haber ningún intento desde otros lugares de cooptar o de atar en corto a las mareas locales. Tenemos que dejar que las personas que en cada concello están dispuestas a conformar la unidad popular trabajen sin ningún tipo de directrices jerárquicas.

—¿Está En Marea entonces atando en corto a las mareas locales?

—Preguntabas cuál debería ser su papel y yo creo que debe ser ese que he dicho.

—¿Qué balance hace del papel de Luís Villares?

—Creo que tiene un papel importante que cumplir como portavoz parlamentario de En Marea. Creo que hay que levantar la voz ahí, en el Parlamento de Galicia, que a veces está demasiado tranquilo, y poner en el centro la agenda política que nos trajo hasta aquí.

—¿Qué expectativas tiene de cara a las próximas elecciones?

—Si me presento será con intención de revalidar. No veo en el ambiente ninguna razón por la cual no pudiese revalidar la alcaldía.

—Prometió limitación de mandatos, ¿si gana será el último al frente de la alcaldía?

—Sí, si hay un segundo mandato será el segundo y el último.

—¿Ha pensado en dar el salto a la política autonómica?

—En estos momentos no está en mi cabeza.

—En estos momentos...

—Uno no puede decir lo que va a hacer en su vida dentro de siete años, porque es cuando se acabaría este segundo mandato. Tengo el compromiso de terminar a este mandato, de presentarme a otro y de agotarlo.