Comisaría de Santiago de Compostela
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Galicia

«Hay 3.000 policías deseando volver a Galicia a los que le han vuelto a cerrar la puerta»

La DGP convoca 133 plazas para comisarías gallegas, frente a un déficit de 666 agentes

SantiagoActualizado:

En las comisarías gallegas faltan policías —unos 666 atendiendo al catálogo de puestos elaborado por la propia Policía Nacional—, pero fuera de la Comunidad prestan servicio más de 3.000 agentes que están deseando regresar a su tierra. Vista desde fuera, la situación es cuanto menos paradójica. Vista desde dentro, resulta «desesperanzadora». «Tenemos muchos compañeros destinados fuera, sobre todo en Madrid o Cataluña, que llevan años queriendo volver a Galicia, pero no publican plazas», resume en una charla con ABC Roberto González, secretario general del SUP en la Comunidad.

Hasta la pasada semana, la esperanza de muchos de estos agentes estaba en la convocatoria del Concurso General de Méritos, mediante el que se nutre a las comisarías de los efectivos que les faltan. En el caso gallego, el déficit es de 666 agentes y lo que los sindicatos pedían es que este agujero se parchease con, al menos, 250 efectivos. Pero no fue así, y la DGP limitó las llegadas a la comisarías gallegas a solo 133 agentes, lo que implica que en ciudades como Lugo no se ha convocado «ni una sola plaza».

«Ha sido un auténtico jarro de agua fría tanto para los que quieren regresar como para los que ya están», resumen desde SUP a la vista de una situación que empieza a ser insostenible. Como ejemplo, ponen el caso de la comisaría de La Coruña, donde faltan en torno a 160 policías. El concurso de méritos hecho público esta semana les adjudicó cuatro plazas, «pero la estimación es que este año, entre jubilaciones y ascensos, se vayan 40 agentes», lo que disparará la falta de efectivos a casi 200.

Aunque desde el SUP tienen previsto plantear alegaciones a este borrador, lo cierto es que los agentes gallegos no confían demasiado en este recurso a la desesperada. Sobre cómo se reparten los efectivos por comunidades y comisarías, los agentes se quejan de que el método no es del todo transparente y de que, pese a que lo han consultado en reiteradas ocasiones, no acaban de tener claro qué criterios se tienen en cuenta ni cómo puntúan. «Nos dicen que miden el índice de delincuencia, el conflicto social que pueda haber... pero es difícil encontrar una justificación para que unas plantillas salgan mejor paradas que otras cuando tienen el mismo déficit de personal», explican desde el SUP. A la queja de este sindicato se une la de los compañeros de la Unión Federal de Policía, que consideran «totalmente insuficiente» el número de plazas que se están planteando para Galicia. Según la UFP, la cifra propuesta «no llega ni para cubrir la tasa de reposición» y agudiza el envejecimiento en unas plantillas que tienen 45 años de media cuando lo habitual en ciudades como Madrid es que se ronden los 39 años.

Detrás de esta grave carencia de efectivos late una merma en los servicios que los policías tratan de paliar con profesionalidad y un esfuerzo extra que ya no basta. En ciudades como La Coruña, donde más palmario es el déficit, ya están saliendo únicamente tres o cuatro patrullas de seguridad ciudadana, pero de cara al verano «la situación será mucho peor». Esto ralentiza los servicios, aumenta los tiempos de reacción cuando el ciudadano acude al 091 y coloca a menos efectivos en la calle. También obliga a priorizar investigaciones y retrasa trámites como la interposición de una denuncia.

Regresando a los agentes que llevan años pendientes de estas vacantes, su pasaporte para volver a Galicia, el panorama no resulta alentador. «Ha sido un palo importante porque este año había mucha ilusión. Ahora mismo esos tres mil policías siguen esperando porque Galicia es una de las comunidades donde más difícil es conseguir plaza». Yendo al dato, la puntuación que se exige para lograr una de estas valoradas plazas llega en Galicia a 51 puntos. Pero lo que barema cada agente destinado en una comisaría por año es de 3,70 puntos por año. Eso implica una media de 15 años de espera, lo que explica que el año pasado ningún policía con menos de diez años trabajados en comisarías de fuera de la Comunidad pudiese volver.

«Es angustioso»

«Cuando alguien entra en la academia sabe que le esperan, como mínimo, diez años para tener plaza aquí y eso es muy angustioso», revela González, que reconoce que en las últimas semanas el sindicato que representa ha recibido muchas llamadas de compañeros en esta situación, la mayoría de ellos destinados en Madrid. «Nos preguntaban cuál era la previsión y en cuánto se quedaría el corte, pero ahora ya han perdido la ilusión porque es muy complicado». Ante las dificultades para reagruparse con su familia, los agentes exigen igualarse con la Guardia Civil en cuanto a su normativa interna y contar con plazas de conciliación en base a la situación personal de cada efectivo. Por el momento, tres mil agentes siguen con la mirada puesta en una Comunidad donde la puerta continúa cerrada.