Fernando Llopis - El último liberal

Salvar al soldado Zaplana

«Tener meses y años a personas en espera de juicio poniéndose en duda su inocencia es algo muy serio»

Fernando Llopis
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El pasado fin de semana fui a ver un partido de fútbol. En unos de los lances del partido, uno de los jugadores del equipo local fue objeto de una falta dentro del área. Mientras el árbitro pitaba la falta, otro jugador del equipo local finalizaba la jugada con gol. En condiciones normales, más allá del famoso “penalti–gol es gol”, una duda sobrevoló en el estadio en los tiempos del VAR, el nuevo video arbitraje. Mientras el árbitro consultaba la información yo no dejé de pensar que si el video demostraba que no había sido penalti, el equipo local habría sido castigado al no serle concedido un gol a cambio de una falta a su favor que nunca sería pitada.

Recordé esta jugada al meditar sobre la decisión de la jueza acerca del ingreso en prisión preventiva del expresidente de la Generalitat Eduardo Zaplana, aquejado de una grave enfermedad.

Siempre he sido una persona muy respetuosa con los jueces, me consta del esfuerzo que han realizado y de los conocimientos que han tendido que adquirir para poder llegar a ocupar dicho puesto. Pero me llama la atención la subjetiva forma en la que se aplica la justicia en algunos casos y la valoración del tiempo. Mi formación es en Ingeniería Informática, y una de los fundamentos de mi disciplina es que, ante los mismos datos de entrada, un programa debería mostrar siempre la misma salida. Otro de los fundamentos es la rapidez con la que debes procurar mostrar los resultados de tu programa. Por ejemplo, si el buscador Google tardase dos minutos en devolver los resultados de la búsqueda, jamás habría tenido el éxito que tuvo.

He de reconocer que fui una de las personas que se indignó cuando el etarra condenado Josu Bolinaga fue puesto en libertad provisional por razones humanitarias. El exjuez Baltasar Garzón dijo entonces aquello de que “un Estado de derecho no puede permitir que una persona muera en prisión”. El señor Bolinaga vivió dos años y medio tras su puesta en libertad, durante los que recibió todo tipo de homenajes, algunos de ellos por gente de las que ahora se escandalizan del posible acuerdo de gobierno en Andalucía. El señor Bolinaga había sido condenado a más de doscientos años de cárcel por tres asesinatos y por el secuestro de José Ortega Lara.

Con los antecedentes del trato a Bolinaga, ignoro cómo puede ser que Eduardo Zaplana sea requerido por la juez para su ingreso en prisión desde el hospital a pesar de los informes médicos en contra. Bueno, algo más grave, con el señor Zaplana estamos hablando de prisión preventiva. Ignoro la dificultad del tema a investigar, pero considero imprescindible que la justicia sea diligente precisamente para ser más justa. Tener meses y años a personas en espera de juicio poniéndose en duda su inocencia es algo muy serio. Pero que esos meses los tengas que pasar en la cárcel cuando todavía no has sido considerado culpable, y más cuando tu vida depende de ello por la enfermedad que sufres, es algo que no puedo entender. Si a esto le añadimos que a pesar de la gravedad de las acusaciones que pesan sobre Eduardo Zapalana, no estamos hablando de delitos graves de sangre como los de Bolinaga , se incrementa mi incomprensión sobre la decisión de la jueza.

Imagen de Eduardo Zaplana tomada el día de su detención
Imagen de Eduardo Zaplana tomada el día de su detención

Destacadas personalidades, incluso desde la izquierda, han pedido públicamente como en la película de Spielberg , que se salve al soldado Zaplana y no tenga que volver a prisión. Yo entiendo que la jueza no debe tomar decisiones por las presiones que pueda recibir y simplemente debe aplicar la ley. Pero también me gustaría que se nos explicara a los ciudadanos esta diferencia de matices en los tratos a Bolinaga y Zaplana.

Pienso en que ocurriría si Zaplana muriese en la cárcel tras meses de prisión preventiva y no se pudiese probar su culpabilidad. No es equivalente, pero ocurriría como si al árbitro que pitó el penalti abortando el gol, le dijeran desde el VAR que no había sido penalti.

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