El ejemplar de trufa negra hallado en la localidad de Abejuela (Teruel)
El ejemplar de trufa negra hallado en la localidad de Abejuela (Teruel) - EUROPA PRESS
Gastronomía

Un restaurante de Valencia recibe una trufa negra de 750 gramos hallada en Teruel

Goya Restaurant Gallery es el propietario del ejemplar, que en una subasta podría alcanzar un precio de 6.000 euros

Raquel Segura/EFE
ValenciaActualizado:

A la trufa negra se le considera el diamante negro de la gastronomía y el ejemplar que va a poder utilizar un restaurante de Valencia tiene muchos quilates. En concreto 750 gramos de peso que la convierten en un ejemplar excepcional que en una subasta podría alcanzar un precio de 6.000 euros.

"Cuando una trufa pesa entre 300 y 400 gramos ya se le considera grande, así que imagina cómo será esta que pesa casi el doble", afirma en declaraciones a EFE Fernando Navarro, el afortunado chef que en las próximos días empezará a darle uso en los platos que cocine en su establecimiento.

Navarro es el propietario del Goya Restaurant Gallery de Valencia, un céntrico local que ha hecho de los productos de calidad la base de su cocina y de su carta.

"Es un ejemplar impresionante", señala emocionado este chef valenciano", quien explica que esta gran trufa ha llegado a sus manos a través de un proveedor habitual que la encontró en la localidad turolense de Abejuela.

"Me cuentan que hay que remontarse 41 años atrás para encontrar una trufa que supere a esta", ya que el abuelo de mi proveedor encontró una que llegó a pesar 1 kilo y 200 gramos", explica sin disimular su orgullo el chef valenciano.

"Es tan grande que hasta sobresalía un poco del suelo y mi proveedor no daba crédito cuando empezó a excavar con cuidado y se dio cuenta del gran volumen de la trufa", relata Navarro.

Confiesa que desconoce si se ha encontrado en España una trufa de más peso que la que tiene ahora entre manos, pero es evidente que es "excepcional" ya que a simple vista "es como si hubiese 8 o 10 trufas juntas".

Ahora su gran dilema es cómo proceder a cortarla, "no paro de darle vueltas desde que la tengo", aunque finalmente ha decidido cortarla por la mitad para ver el volumen y el corte que tiene, "va a ser todo un espectáculo".

Fernando Navarro guarda este gran ejemplar como oro en paño y han sido los clientes más habituales y de más confianza los que han podido verla de primera mano, "abren los ojos como platos y no paran de hacerle fotos", comenta entre risas.

El gran "diamante negro" está guardado con todas las garantías para que no pierda ninguna cualidad, aunque le quedan pocas horas para empezar a ser profanado y disfrutado.

Navarro confiesa que, para empezar, su particular homenaje va a consistir en "unos huevos fritos con trufa, jamón y pan para mojar".