Isabel Bonig y Toni Cantó, este jueves durante la reunión en las Cortes Valencianas
Isabel Bonig y Toni Cantó, este jueves durante la reunión en las Cortes Valencianas - MIKEL PONCE
Política

El PP de Valencia y el de Alicante reivindican su autonomía para pactos locales y nombramientos

Juan Ramón Adsuara negocia los diputados provinciales, entre los cuales podría dejar de estar Mari Carmen Contelles

Luis Barcala evidencia su descontento con la dirección regional y asegura que los acuerdos en Alicante se llevarán allí

VALENCIAActualizado:

El PP vive tiempos complicados en la Comunidad Valenciana tras los resultados electorales y las relaciones entre los diversos sectores parecen cada vez más enrarecidas. A la escasa sintonía entre la dirección regional y la nacional se añaden los problemas a otros niveles.

Un ejemplo es la provincia de Valencia. La confección del grupo popular en la Diputación va camino de convertirse en uno de los primeros choques importantes antes de la celebración de los congresos que tendrán lugar previsiblemente a partir de otoño. El presidente de la gestora, Juan Ramón Adsuara, movió ficha inmediatamente después de las elecciones del 26 de mayo avalado por sus resultados en Alfafar, único municipio grande en el que los populares han conservado la mayoría absoluta.

Desde el momento en el que se le situó frente a este órgano -nombramiento que partió de Génova en coordinación con la dirección regional-, sus aspiraciones ya iban dirigidas a presidir el partido una vez se iniciaran los procesos para consolidar un liderazgo que lleva años sin renovarse mediante cónclave. Pero su nuevo papel también pasa por ser portavoz en la diputación.

En todo este escenario, Adsuara comunicaba la pasada semana que cogía de forma efectiva las riendas del PP en la provincia. Suponía, detalló, reflotar la estructura de la formación, coordinar los pactos municipales y encargarse de la confección del grupo en la corporación. Para ello, según fuentes populares, cuenta con el apoyo de la dirección nacional, con la que mantiene una interlocución constante.

De este modo, ya se está moviendo para negociar con las comarcas los nombres de los diputados provinciales, que a poder ser se quieren cerrar antes del próximo 15 de junio, cuando se constituirán los Ayuntamientos. La intención es conformar su equipo, al igual que lo hizo Pablo Casado en el Congreso o Isabel Bonig en las Cortes Valencianas. Pero es aquí donde surjen los problemas, especialmente con la presidenta regional. Y el principal escollo parece ser Mari Carmen Contelles.

Bonig entiende que la hoja de servicios de la hasta ahora portavoz en la diputación -en la oposición al gobierno de izquierdas e impulsando importantes denuncias de casos de presunta corrupción como Alquería- son un refuerzo para que continúe. Pero otros consideran que el mal resultado en su municipio, la Pobla de Vallbona, no le otorga esa confianza y, además, no cuenta con el visto bueno de Génova tras la dura batalla mantenida con Vicente Betoret para la presidencia provincial del partido. Así, mientras la líder del PPCV lucha para que siga como diputada, Adsuara todavía no le ha comunicado una decisión definitiva y varias fuentes ya apuntan al «no».

A ello se añaden otro tipo de gestos. El mismo día que Bonig se reunía con el líder de Ciudadanos, Toni Cantó, para comenzar a hablar de acuerdos en una veintena de municipios en la Comunidad -entre los cuales se incluyen doce de la provincia de Valencia-, Adsuara comunicaba que la gestora había aprobado un comité de pactos formado por los miembros de ese órgano para hacer un seguimiento de las alianzas municipales. Concretamente, se trata de Barx, Beniflà, Bétera, Rocafort, San Antonio de Benagéber, Vilamarxant, Loriguilla, Macastre, Puçol, Godelleta, Massalfassar y Canals. En todos ellos PP y Cs pueden gobernar conjuntamente.

La cosa no se ha quedado ahí, y el encuentro de Bonig y Cantó no parece haber agradado tampoco en Alicante, donde han de acordar diputación y Ayuntamiento. El alcalde en funciones de la ciudad, Luis Barcala, aseguró que las negociaciones para el Consistorio se llevarán desde allí, por lo que ha situado en cuestiones «genéricas» la «toma de contacto informal» que han mantenido los líderes autonómicos de ambos partidos. De hecho, según Barcala, la reunión era para «tomar un café». «Los contactos o negociaciones para Alicante se harán en Alicante», zanjó. Unas palabras que corrieron como la pólvora a nivel interno y se interpretaban como un mensaje claro a la líder del PPCV por sentir que no se contaba con ellos pese a que tienen autonomía para decidir.