Joan Ribó y Mónica Oltra celebran el resultado de Compromís
Joan Ribó y Mónica Oltra celebran el resultado de Compromís - MIKEL PONCE

Elecciones municipales 26MLa izquierda retiene Valencia sin Podemos por un margen de un concejal y 255 votos sobre la derecha

Los populares podrán gobernar en Alicante y los socialistas amplían su poder territorial

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La izquierda resiste en Valencia con una destacada victoria de Compromís. Joan Ribó podrá revalidar la alcaldía de la capital con diez concejales -uno más que en 2015- y el apoyo del PSPV-PSOE con Sandra Gómez a la cabeza, que suma dos ediles respecto a las pasadas elecciones municipales y llega a los siete. La suma da a ambas fuerzas la mayoría absoluta por tan solo un representante y 255 votos tras un escrutinio de infarto que arrojaba un resultado tan ajustado como el de hace cuatro años.

En el bloque de la derecha, el PP consigue situarse en segundo lugar, conteniendo la caída más importante de las últimas tres décadas que sufrió en los comicios autonómicos del 28 de abril. Así, los populares liderados por María José Catalá parece que comienzan una tímida recuperación y logran ocho ediles, dos menos que en 2015, pero sin opción de reconquistar el Consistorio. Les sigue Ciudadanos, que con su cabeza de cartel Fernando Giner se mantiene con los mismos que ya tenía (seis) y queda lejos del «sorpasso» al que aspiraban.

La irrupción de Vox en las instituciones se traduce en este Ayuntamiento en la entrada de dos concejales, mientras que Podemos acaba como el gran perdedor de la jornada y no obtiene representación (en la pasada legislatura alcanzó tres actas). Las peores sospechas de que no superaran la barrera del 5% pese a presentarse en coalición con Esquerra Unida en muchos lugares se han cumplido, una de las causas que precisamente manejaba el PSPV para adelantar las elecciones autonómicas y mantener la Generalitat.

En 2015, Valencia experimentaba un gran vuelco político tras 24 años de hegemonía del PP con Rita Barberá al frente. La época de mayorías absolutas tocaba a su fin y los populares no lograban retener uno de los bastiones más importantes de España ni siquiera con el apoyo de Ciudadanos, dejándose por el camino la mitad de concejales que sacaron en las municipales de 2011.

Los resultados daban paso a una nueva etapa con la victoria de Compromís, sumándose así a la tendencia de los llamados «ayuntamiento del cambio». Joan Ribó se hacía con la vara de mando gracias al apoyo del PSPV-PSOE y València en Comú (marca blanca de Podemos en ese momento).

Sandra Gómez y Ximo Puig, tras conocer los resultados del PSPV
Sandra Gómez y Ximo Puig, tras conocer los resultados del PSPV - ROBER SOLSONA

La gran pregunta que surgió entonces, al igual que a lo largo de estos cuatro años de legislatura, era si la victoria de la izquierda iba a ser un oasis debido especialmente a los casos de corrupción que perseguían al PP. Parece ser que finalmente no, y que el «efecto alcalde» ha jugado a favor de Compromís.

Pese a todo, el desplome de la participación fue uno de los datos más lamentados ayer. La celebración de la victoria del Valencia CF en la Copa del Rey y el adelanto de las elecciones autonómicas -separadas de las municipales- no jugaban a favor de la movilización.

El PSPV gana poder territorial

En una nueva cita que se afrontaba como una segunda vuelta del 28-A, los socialistas amplían su poder territorial en la Comunidad Valenciana, siendo los más apoyados en la provincia de Valencia con casi un 30% y ganan o mantienen numerosos ayuntamientos. Así, vuelven a ser los más votados en Gandia, Torrent, Quart de Poblet, Paterna o Burjassot -en ambos tendrán mayoría absoluta-, y en Sagunto le arrebatan la alcaldía a Compromís.

Mención especial merece el caso de Ontinyent, que volverá a estar dirigida por Jorge Rodríguez, pero esta vez con otras siglas. El hasta ahora primer edil, que fue detenido y continúa investigado por el caso Alquería -que instruye presuntas irregularidades en contrataciones en la empresa pública Divalterra, dependiente de la Diputación de Valencia-, se ha presentado con unas siglas diferentes tras abandonar el PSPV. Su marca, «La Vall d’Albaida ens Uneix», ha barrido en el municipio con 17 concejales de 21 haciendo desaparecer a los socialistas.

Los populares, por el contrario, siguen cayendo pero frenan levemente la sangría y logran resultados importantes en algunas localidades como Alicante, donde podrán gobernar. Allí han sido el partido más votado con nueve concejales (uno más que en los comicios de 2015), y alcanzarían la mayoría absoluta si suma a Ciudadanos y Vox, que han sacado cinco y dos ediles respectivamente.

El PP también se sitúa como el partido más votado en el conjunto de las provincias de Castellón y Alicante y retiene ciudades como Orihuela, Benidorm, Benicàssim o Alfafar, donde consiguen la mayoría absoluta.

En Castellón, el PSPV ha ganado las elecciones y podrá seguir frente al Consistorio si se reedita el acuerdo de gobierno entre los partidos de izquierdas, el llamado Pacto del Grau. Amparo Marco continuaría en la alcaldía, que asumió en 2015.

Ciudadanos, por su parte, no ha obtenido ningún resultado relevante en las tres provincias pese al crecimiento experimentado en las Cortes Valencianas hace un mes. Tampoco Vox, cuyo efecto parece haberse desinflado pese a las altas expectativas que se preveían.