Imagen del presidente de la Generalitat y líder del PSPV-PSOE, Ximo Puig
Imagen del presidente de la Generalitat y líder del PSPV-PSOE, Ximo Puig - MIKEL PONCE
Análisis

Cómo gobernar tres años con menor porcentaje de diputados que Pedro Sánchez

Ximo Puig preside desde hace tres años la Generalitat gracias a un pacto con Compromís y Podemos que el PSPV pone como ejemplo al líder del PSOE

VALENCIAActualizado:

El socialista Ximo Puig cumplirá este mes de junio tres años como presidente de la Generalitat Valenciana pese que su grupo parlamentario suma un porcentaje de diputados todavía inferior al de Pedro Sánchez. Con veintitrés escaños sobre 99 en la Cámara autonómica, el PSPV-PSOE gobierna sin sobresaltos en coalición con Compromís y gracias al respaldo de Podemos, que declinó entrar en el Ejecutivo.

El pacto entre las tres formaciones de izquierdas, bautizado en 2015 como «Acuerdo del Botánico», permitió desalojar de la Generalitat al Partido Popular –la formación más votada en las últimas autonómicas– tras dos décadas ininterrumpidas en el gobierno.

Socialistas y nacionalistas se reparieron el poder en una suerte de mestizaje con la cooperación imprescindible de Podemos en lo que la vicepresidenta de la Generalitat y líder de Compromís, Mónica Oltra, acuñó como pacto «a prueba de bomba».

De hecho, la relación entre los tres socios se ha mantenido inalterable a las coyunturas políticas nacionales, como los enfrentamientos entre Podemos y el PSOE. El partido de Pablo Iglesias ha amagado varias veces con ejercer de oposición interna en la Comunidad Valenciana, pero no ha pasado de las declaraciones de intenciones. El último ejemplo ha sido su decisión de no personarse en la causa que investigan cuatro juzgados sobre la presunta financiación irregular de los socialistas valencianos y Compromís, que suma ya veintiséis imputados.

Las advertencias de Podemos se ha diluido en lo que ha sido la tónica desde el primer día de la legislatura cuando «prestaron» a Puig los votos justos para ser investido. Ahí quedó todo. El PSPV-PSOE y Compromís han aprobado año tras año sin problemas los Presupuestos de la Generalitat y han sacado adelante las leyes sin dificultad gracias al rodillo que les facilitan los doce diputados de Podemos.

El reparto de carteras entre socialistas y nacionalistas ha marcado las medidas de un Gobierno asiduo a los decretos. Los primeros, con la retirada de copagos farmacéuticos, la restitución de la atención sanitaria universal y el comienzo de la reversión del modelo de gestión privada de los hopsitales públicos puesta en marcha en su día por Eduardo Zaplana.

Imposición lingüística

Compromís ha volcado sus medidas en el ámbito educativo, primero con un decreto y posteriormente a través de una ley de Plurilingüismo que, en realidad , marginaba la enseñanza del castellano en las aulas para primar el valenciano. Pese a los sucesivos varapalos judiciales, el Gobierno valenciano mantiene su hoja de ruta en materia educativa, que pasa también por la supresión progresiva de las aulas concertadas.

El PP ha tendido sin éxito la mano a Ximo Puig a lo largo de la legislatura para librar al PSPV-PSOE del yugo de Compromís y Podemos. Sin emmbargo, las tres fuerzas de izquierdas –al igual que ha sucedido ahora en el Congreso– forman un bloque pétreo en las votaciones de las Cortes Valencianas y tienen en común el objetivo de aislar a los populares que, pese a los intentos de su presidenta regional, Isabel Bonig, no han levantado cabeza desde el varapalo electoral de 2015. Siguen purgando el incesante goteo de procesos judiciales –desde Gürtel a Taula pasando por la Fórmula 1–, protagonizados por antiguos dirigentes pero que siguen lastrando su marca.

Mientras, Ciudadanos deambula por el limbo político. En menos de tres años suma ya su tercer portavoz, tras la marcha de Carolina Punset al Parlamento Europeo y de su sucesor, Alexis Marí, al grupo de no adscritos por sus discrepancias con la línea política de Albert Rivera.

Ciudadanos comenzó la legislatura con trece diputados y solo le quedan nueve. A la hora de votar, lo ha hecho más veces en el mismo sentido que las fuerzas de izquierdas que de la mano del PP. La última vez para respaldar una comisión de estudio sobre los usos terapéuticos del cannabis.