Juan Delapuerta Cano* - Historia Militar de la Comunidad Valenciana

A caballo entre la Alameda de Valencia y La Habana (Guerra de Cuba, 1895-1898)

«Fueron más de 4.000 los valencianos que entregaron su vida»

Juan Delapuerta Cano*
Actualizado:

La aportación valenciana de Caballería, como respuesta al grito de “Baire” en Cuba, fue en su inicio de dos escuadrones expedicionarios constituidos por los Regimientos que entonces estaban acuartelados en la capital.

Se hallaban alojados, compartiendo morada, el “Regimiento de Caballería Cazadores de Sesma núm. 22” y el de Lanceros de Sagunto nº 8, en el histórico convento de franciscanos descalzos de San Juan Bautista, en un campo de moreras en la ribera izquierda del río Turia. Reinstituido el convento en 1609 y construido como fundación, tomó el nombre de Convento San Juan de la Ribera, en agradecimiento a la donación del arzobispo.

En 1830 fue reconstruido de nuevo; y en 1867, después de la desamortización de Mendizábal, el monasterio fue convertido en Cuartel Militar de Caballería. Más tarde, en 1898, la data del reloj de la fachada del picadero lo certifica, fue en parte demolido para construir la Estación de ferrocarril llamada de Aragón.

El Regimiento Sesma -nombre adjudicado para honrar la acción de Sesma (Los Arcos) durante la primera Guerra Carlista-, había sido creado por la reforma de 1875. Dos de los cuatro escuadrones fueron valencianos, en concreto de dos regimientos de Caballería que entonces ya estaban en Valencia -Villaviciosa y Sagunto-. Más tarde se denominaría Victoria Eugenia y después Lusitania. Mientras que a finales de ese mismo año se trasladaba de guarnición al Cap i Casal, un prestigioso capitán médico (Ramón y Cajal) se recuperaba de su experiencia militar en la isla de Cuba. Entre 1884 y 1887 sería catedrático de anatomía en Valencia y con toda probabilidad se puede afirmar que fue el inicio de su investigación histológica.

La otra unidad, el Regimiento Sagunto, se había vuelto a crear después de la disolución del Ejército en 1823, y más tarde pasó a denominarse Lusitania, y es este Cuerpo el que tiene la guarda custodia de su Libro Historial desde que se disolviera, en 1995.

Por sorteo se desplazaron, primero el de Sagunto en agosto de 1895, y con posterioridad el de Sesma, en enero del año siguiente, hasta la tierra mambí. Cada travesía duró poco más de 15 días. Finalizado el segundo viaje, alrededor de 350 valerosos jinetes habían sido transportados en los vapores “Buenos Aires” y “Santo Domingo”, respectivamente.

Estas unidades militares también proporcionaron diverso personal para la constitución de otras, como fue el Regimiento de Caballería de Bayamo nº 33, o para la participación en otros lugares, como Puerto Rico.

Llegados a las Antillas descubrieron que la Albufera se había transformado en manigua; la barraca en un botico y las moreras en guasinas; también que las horchaterías eran ingenios y los naranjos, caña de azúcar.

El vómito y las fiebres iban a ser compañeros de trabajo durante más de 100 acciones en las que brillaron nuestros Centauros, siendo la principal causa de su muerte. Algunos, cuando ya veían las costas españolas, a su regreso en 1899. (1)

Fueron más de 4.000 los valencianos que entregaron su vida; entre ellos, estos Soldados de Santiago que, junto con los 13 muertos del Regimiento Lusitania, compañeros de viaje, se sacrificaron por una causa común; todos son acreedores de nuestro recuerdo y permanecerán presentes en nuestra memoria cada 2 de noviembre. En su honra y como homenaje, se organiza en Valencia un Congreso Internacional los días 28, 29 y 30 de noviembre.

1 Las acciones allí realizadas, la composición del personal, los recompensados y las bajas, se encuentran recogidas en los trabajos de los profesores Enrique de Miguel y Elviro Adán (RACV). Los datos están complementados con los Diarios Oficiales del Ministerio de la Guerra.

*Juan Delapuerta Cano es Teniente Coronel de Caballería y Doctor en Historia

Juan Delapuerta Cano*Juan Delapuerta Cano*