Atención a los recién llegados del barco Dattilo, ayer, en el puerto de Valencia - ROBER SOLSONA

Los 630 inmigrantes del Aquarius completan todo el circuito sanitario y administrativo

El proceso se completó a las 22:34 de la noche del domingo. Un total de 200 personas requirieron atención sanitaria y 144 fueron desviadas a hospitales

VALENCIAActualizado:

Eran las cuatro y media de la mañana y mientras chicas con tacón y minifaldas pedían taxis para volver a casa después de una noche de fiesta, una avalancha de periodistas se agolpaba (y pedía, desesperadamente, café) a las puertas de la sala de prensa del Veles e Vents, el edificio más simbólico de la Marina de Valencia. Allí estaban congregados para ser trasladados a la zona restringida del muelle 1 del Puerto de Valencia para ver llegar el Aquarius después de ocho días de navegación.

El despligue de medios fue tan frenético que, en un abrir y cerrar de ojos, empezó a amanecer. El calor auguraba un día difícil. «Perdón por el sol, es lo que vendemos de Valencia, pero hoy no es el mejor día para disfrutarlo», bromeaba el equipo de prensa de la Generalitat. La luz convirtió el agua en un espejo donde impactaban los flashes. Probablemente nunca esa zona del puerto sería tan fotografiada. Todos hablaban del Aquarius pero la primera embarcación en llegar fue el Dattilo. Este barco era el que más inmigrantes transportaba: 274. Pegados al muelle, un grupo de personas con trajes de protección similares a los del ébola hacía fila para entrar al barco y tomarles la temperatura a los recién llegados. Eran de Sanidad Exterior.

La expectación fue máxima cuando, después de unos minutos, empezaron a salir, en fila, los primeros inmigrantes. «¿Qué ves? ¿Hay menores? ¿Hay una mujer cargando un bebé?». Pese a los enormes objetivos de las cámaras costaba darse una idea de los rostros de los recién llegados. No se podía sabercómo estaban... Hasta que dos mujeres de Cruz Roja aparecieron para contar lo que todos esperaban: «Estaban contentos y sonrientes; de hecho, al atracar el barco empezaron a cantar», relató Fátima Cabello, enfermera y miembro de la Unidad de Emergencias de Cruz Roja, que esperó a los inmigrantes del Dattilo al pie del puerto. «Están cansados, pero vinieron animados y sonrientes, les hemos dado la bienvenida y nos han dado las gracias». La impresión de Carmen Moreno, voluntaria de Cruz Roja fue similar: «Estaban bien, al atracar el barco empezaron a cantar». Moreno y parte del equipo llegó desde Andalucía, concretamente, «de costas donde suelen venir inmigrantes». Sin embargo, para estos voluntarios, la llegada de las embarcaciones a Valencia era diferente «Allí nos avisan con una hora de antelación. Aquí vinieron con médicos y se hizo todo pausadamente».

Cuatro horas después de la vorágine vivida con el Dattilo llegaba el «barco estrella». Un total de 106 personas empezaron a descender del Aquarius. El procedimiento de atención sanitaria que se siguió fue siempre el mismo: equipo de Sanidad Exterior y salida en fila. Al terminar el desembarco, nadie salió a contar cómo estaban los inmigrantes de ese barco por el que el mundo entero se preguntaba. El último en llegar, a las 13 horas, fue el buque de la Marina italiana Orione, en el que viajaban 250 personas. Pero en el muelle ya no quedaba nadie. El presidente de Médicos de Fronteras (MSF), David Noguera, que daba una entrevista tras otra posando con los barcos atracados detrás, alguna cámara de televisión y un becario. El sol no perdonaba y la gente se fue diluyendo conforme los inmigrantes se refugiaban en las carpas de Cruz Roja para desaparecer de los ojos del público. El celo por evitar cualquier contacto con ellos fue absoluto.

Torturas, extorsíon y abusos

Ninguna autoridad o ONG dio declaraciones sobre la atención psicológica. Y era una de las partes más preocupantes. No solo por el viaje sino por las historias que estas 630 almas trae en las espaldas. «No entendemos por qué Italia rechaza a gente que sufrió torturas, extorsión, abusos, violencia sexual...», lamentaba con los ojos empañados Aloys Vimard, miembro de MSF.

Según la Generalitat, todos los inmigrantes superaron ayer el circuito de atención sanitaria y administrativo. El proceso se completó a las 22:34 de la noche. Un total de 200 personas requirieron atención sanitaria y 144 fueron desviadas a hospitales. Según el subdirector general de Emergencias, Jorge Suárez, se trató de «patologías menores» y la estimación es que solo 5 o 6 personas permanezcan ingresadas, sin que exista «ningún caso crítico» entre ellas.

A falta de concluir los estudios de filiación, Suárez ha explicado que se han encontrado en el pasaje al menos 68 menores, de los cuales ya se ha confirmado que 46 de ellos viajaban no acompañados. Su traslado a centros de acogida ya ha comenzado, señaló Suárez. Además, en total han sido 22 los menores que han precisado desviación a centros hospitalarios.

En el conjunto del pasaje se han detectado 31 nacionalidades diferentes, con predominio de las personas procedentes de Sudán, Argelia, Eritrea y Nigeria. Suárez ha afirmado que varias decenas de personas ya se han desplazado en 3 autobuses hacia diferentes centros de estancia.